El trancazo gripal

He estado una semana en la nube gripal. Dolorido, desganado, catarroso, catastrofista, rumiativo.

Hoy parece que la cosa ha cambiado y vuelvo a sentir mi YO normalizado. He dormido bien, sin problemas para encontrar una postura indolora.

Era consciente de que a mis músculos no les pasaba nada, no estaban inflamados… Sabía que el dolor formaba parte de un programa cerebral que nos marca la hoja de ruta y nos obliga a pensar, sentir y actuar como enfermos. El encendido del programa parece justificado por la invasión viral. Hay enfermedad y se necesita que el usuario del organismo enfermo se comporte como enfermo.

– ¡Feliz Navidad!

No soy amigo de la Navidad y menos aún si me pilla griposo, con sentimientos miserables de enfermedad.

– ¿Qué tal?

– Mal. Estoy enfermo.

– Dile a tu cerebro…

Cuando hay enfermedad, muerte celular consumada o inminente, cuando un maldito virus pretende reducirnos a pienso fácil el cerebro no atiende los remilgos del YO. Es más seguro requisar las voluntades, eliminar las ganas de la salud y someterlas a las desganas del guión de enfermedad.

– Cerebro… ya sé que se ha colado un virus y que no estoy en condiciones de salir a cazar o buscar pareja. Sé que actúas por imperativos biológicos ancestrales… los tiempos de la sabana y los leones… pero estamos en el siglo XXI… Apaga el programa  y no me hagas aún más insufrible la Navidad…

El programa se ha apagado cuando la batalla contra el virus se ha inclinado a favor del organismo. No he modificado mi agenda. He tomado unas copichuelas, he salido con el coro a cantar villancicos, he asistido a una reunión preparatoria de los grupos de migraña, he hecho la compra para la comida de Nochebuena y Navidad… pero con el maldito programa encendido.

Tener fibromialgia es como tener gripe sin catarro. El trancazo está ahí imponiendo la voluntad somática de apartar al YO a un segundo plano.

He imaginado lo que tienen que sentir l@s pacientes de fibromialgia: el trancazo pero sin horizonte. Sentimientos insolubles de enfermedad. Sentimientos incomprendidos, rechazados.

Sabía que, en mi caso, el programa se apagaría a medida que las noticias del frente de batalla de los tejidos fueran optimistas. Sólo imaginar que el programa se quedara encendido a pesar de la victoria me encogía aun más el ánimo. Afortunadamente la lógica de los hechos ha impuesto la ley.

Muchas fibromialgias nacen tras un episodio de lesión-enfermedad. Se enciende el programa. Dolor, desánimo, catastrofismo, insommio… Los tejidos se recuperan. Ha ganado el organismo pero el cerebro queda tocado por la desconfianza, el estrés postraumático. No se apagan los sentimientos de enfermedad y se enmaraña la evaluación cerebral. La lesion-enfermedad inicial, real, cuantificable, objetiva, limitada en tiempoespacio, da paso a la enfermedad virtual. Cada vez es más complicado recuperar la convicción de salud

– Tienes fibromialgia. Es una enfermedad misteriosa. No tiene curación. Es algo del cerebro pero no se sabe bien qué. El cerebro es muy complicado…

En mis días de gripe, de sentimientos de organismo mísero, vulnerable, he comprendido mejor a quienes están condenados a buscarse la vida en los pocos respiros que el cerebro les concede, con el programa de enfermedad crónica y absurdamente encendido, con el estado de sitio declarado, con el toque de quédate en casa.

Cuando hay enfermedad el cerebro no apaga el programa. El individuo tampoco debe apagar el suyo pero cumplir con la agenda resultará molesto y abnegado. Cualquier propuesta de racionalidad dirigida al cerebro resultará inútil.

Cuando no hay enfermedad las propuestas de racionalidad pueden encontrar ese resquicio de incertidumbre cerebral por el que podríamos disolver la convicción de enfermedad.

– ¿Fibromialgia? Apaga el programa que tengo mucho que hacer…

En mi caso, sólo ha sido una gripe. Siete días como si tuviera fibromialgia con catarro. No quiero ni pensar en una vida así… de por vida…

¡Pobre gente!

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Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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24 respuestas a El trancazo gripal

  1. Ashyata dijo:

    A mejorarse Doctor!!!

    O por lo menos a apagar el programa… 😉

  2. Ashyata: parece que ya está apagado…

  3. Rafael Torres dijo:

    Hola Arturo,
    muy buena entrada. La gripe y la hiperalgesia inmune es una narrativa que yo también utilizo en pacientes con fibromialgia. Explica muy bien el dolor generalizado, la hipersensibilidad sensorial y los cambios en el estado de ánimo que refieren los pacientes con dolor cronico difuso (fibromialgia).
    Con todo ya sabes que soy de la opinión de desterrar el término fibromialgia por la mala ciencia e información que se ha creado alrededor del mismo.
    Buenas fiestas

  4. Rafael: comparto tu aversión al término “fibromialgia” pero no va a resultar fácil encontrarle un sustitugto adecuado y exitoso. “Sensibilización central” no parece que vaya a cumplir con ese objetivo. Tendremos que seguir peleando contra los significados que explícita o implícitamente acompañan al término, por su falsedad y perjuicio creado.

    Sólo espero de las fiestas que pasen de una vez.

    Un abrazo

  5. carmen dijo:

    Mejorese pronto!! A mi tambien me ha pillado la gripe y tampoco me gusta mucho la Navidad….pero ya queda menos.UN BESO a tod@s!

  6. Ani dijo:

    Hola Dr Arturo,
    me da verguenza contárselo, pero, tuve otra pequeña recaída con dolores fuertes, luego de mucho tiempo.

    Hace unos días, me regresó el dolor en la parte baja de la espalda, donde tengo una discopatía lumbo sacra de mucho tiempo, no le hice caso y luego , por agacharme apareció un dolor fortísimo en el costado izquierdo de la espalda, a duras penas traté de ignorarlo, a la semana no aguanté y fui al médico, diagnóstico: lumbalgia mecánica, pero, por si acaso una radiografía, un analgésico más un miorelajante inyectable y más de lo mismo en pastillas para 7 días.
    Como el dolor no disminuyó con nada, desde el principio ya venía sospechando que mi cerebro andaba atrás de todo esto. y dejé las pastillas.
    El día de Navidad estuve todo el día atareada y hasta finalizar la cena me di cuenta que el bendito dolor ya no estaba.
    En la radiografía, nuevos hallazgos, que la costilla doceava está atrofiada, que si probablemente tenía una pierna más larga que la otra ( descubrimiento a estas alturas de mi vida?!) ,que la cresta iliaca derecha mas alta que la izquierda, etc, etc.

    En otros tiempos me hubiera alarmado mucho, pero, por las lecturas del blog ya sé que la mayoría de la gente tiene un montón de cosas en la espalda y ni se enteran.
    Llevé la radiografía para que el médico me la traduzca y voila! todo aquello descrito, era parte de una columna normal.
    El diálogo siguiente fue así:
    – Que toma para la fibromialgia?
    – Nada, Dr.
    – La lyrica es el primer medicamento para la fibromialgia.
    – Si Dr, la tomé 3 días y me sentía mal con ella.
    – Que raro, no será que se sugestiona?
    – No creo, Dr.
    – Estudian la fibromialgia y no saben a que se debe y lo que se prescribe es lyrica y antidepresivos, de verdad no quiere que le prescriba nada?
    – No, Dr

    Salí de la consulta aligerada de mi carga, mi cerebro otra me había jugado otra mala pasada, me hizo alucinar , aún cuando yo me resistía, sino era otra cosa.
    Tengo la certeza que algún día, mi cerebro dejará de hacer saltar las alarmas….

    Un abrazo Dr Arturo y que tenga un Feliz Año.

    P.D. me encantó el blog de Inés, me regalaron una tablet por Navidad y estoy feliz, más leyendo lo que ella explica en su blog sobre el aparatito. Saludos.

  7. Marga dijo:

    Me alegra que estés mejor Arturo. Aprovecho y te deseo un feliz año! Gracias por estar ahí.

  8. Jose dijo:

    Y como se yo que llevo 5 años con mareos crónicos y cansancio generalizado que mi cerebro se activa porque se quedó activado erróneamente o porque hay enfermedad que no me encuentran pero que puede que exista.

  9. Liliana: en parte somos responsables de que los programas sigan encendidos. Descubrir el modo de apagarlos no es fácil pero debe intentarse.

    Saludos

  10. José: nunca hay certezas. Sólo probabilidades. Deben bastar. Nunca tenemos la certeza de que el décimo no va a tocar. Sólo suficiente probabilidad como para olvidarnos de comprarlo.

  11. Jose dijo:

    Pero cuando llevas años intentando apagar el programa y ves que siempre está encendido piensas en que la probabilidad de que te haya tocado ese décimo que llevas en el bolsillo aún siendo baja te ha tocado… pero no encuentras la lista de los premiados para poder comprobarlo, y buscas y buscas…..

  12. Jose: creo que, hoy día, tenemos suficiente capacidad para descartar enfermedades si se utilizan los medios necesarios y suficientes explicaciones para comprender por qué nos sentimos mal si estamos bien. A partir de ahí podemos darnos por satisfechos o no. Es una opción personal. Optar por el pánico al falso negativo…

  13. Cristina dijo:

    Jose: yo también tengo mareos pero ya no les tengo (tanto) miedo. Hace tiempo dejé de buscar una explicación médica, y no dejé de buscarla por resignación, sino porque la encontré en este blog. Si no lo has hecho ya, tienes que buscar y leer las entradas de los días 16 al 20 de mayo de 2009, son espléndidas.

    No me acordaba de la fecha exacta en la que entré en este blog por primera vez (ahora sí porque esta misma semana había buscado estas entradas que te comento para recomendárselas a otra persona), pero sí me acordaba perfectamente de lo que leí ese primer día, era sobre los “fiflís” (término que se me quedó “grabado” al momento, con el que Arturo designa a los desvanecimientos o pérdidas de conocimiento) y una niña que se desmayaba en el patio del colegio y no quería que la llevaran a urgencias (“Escenarios del síncope”). Tuve que leerlo dos veces hasta ser consciente de la importancia de lo que tenía ante mí, me quedé alucinada, ¿por qué no me habían contado eso antes? ¿por qué me habían “mareado” hasta tal punto primero con las cervicales, y después con el estrés, la ansiedad y la depresión, si había otra explicación más científica y más coherente con lo que a mí me ocurría?

    Creo que tuve la gran suerte de entrar en el blog en el preciso momento en que Arturo había dedicado varios días seguidos a escribir sobre los mareos (ese aterrador y desconcertante “síntoma” que, junto con los dolores, yo tenía todos los días y a todas horas), y pude leer también las entradas de los días anteriores, y ahí estaba todo lo que yo necesitaba, una explicación “sencilla”, a la vez que científica y racional. Por lo general, ante un síntoma, primero buscamos la explicación y luego un tratamiento adecuado, en el caso de los mareos (sin justificación orgánica aparente), el mejor “tratamiento” es la explicación en sí misma, es lo que ayuda a que se vayan disolviendo, o como poco, a afrontarlos con menos miedo.

    Recuerdo otra genial entrada del blog que tengo que buscar, sé que era a principios del verano de 2010, pero no recuerdo el título, era sobre la respuesta de lucha-huída, cuando la encuentre te la recomiendo también. De momento, aquí tienes los títulos de las que a mí me parecen imprescindibles por si por casualidad no las hubieras leído (Inés, lo siento pero no consigo insertar bien los vínculos y no te quiero molestar más…).

    >El sentido del equilibrio no existe
    Posted on 16 mayo, 2009 by arturo goicoechea

    >El sentido del movimiento
    Posted on 17 mayo, 2009 by arturo goicoechea

    >”Algunos… se marean”
    Posted on 18 mayo, 2009 by arturo goicoechea

    >”Bajadas de tensión”
    Posted on 19 mayo, 2009 by arturo goicoechea

    >Escenarios del síncope
    Posted on 20 mayo, 2009 by arturo goicoechea

  14. Jose dijo:

    Gracias Cristina, lei esas entradas, pero una pregunta todavia tienes mareos? No has conseguido eliminarlos al encontrar la solución?
    Un abrazo y feliz 2012

  15. Cristina dijo:

    Jose: antes era crónico y diario y me llenaba de angustia, miedo e incertidumbre, ahora es puntual y “lo controlo”, durante temporadas incluso he llegado a olvidar esa horrible sensación… En los últimos tiempos he tenido varios episodios de mareo que afronto sin ponerme nerviosa para no colaborar aún más en la respuesta de mi organismo, lo que hago es proyectar racionalidad, empiezo a notar cambios en la respiración, que el pulso se acelera, que empiezo a ver “aumentado”, me empiezan a decir que estoy muy pálida, siento inestabilidad al andar, flojera en las extremidades … síntomas todos ellos viejos conocidos míos que anteceden a un desmayo, pero ahora yo ya sé que es el sistema nervioso simpático, colaborando para que yo sea capaz de escapar ante algo que mi cerebro ha valorado como peligroso, y como no veo leones cerca (vamos, que no hay peligro donde me encuentro), sé que la respuesta de mi organismo está siendo absurda, un despropósito, también sé que si me quedo quieta la probabilidad de desplomarme aumenta, así que ahora al ocurrirme, me pongo a andar, a saltar, a correr incluso, y cuando termina el “episodio” (sea con final feliz o con desmayo, con desmayo sólo ha terminado uno en todo el 2011), vuelvo a mi tarea como si nada hubiera sucedido… igual le doy vueltas durante un par de días pero acabo desechando la idea de que algo orgánico ocurre, la última vez ni tan siquiera se lo conté a nadie, ya me he hartado de intentar rebatir sin conseguirlo la teoría de la bajada de tensión, cuando digo que “por supuesto que baja la tensión, pero que eso no es la causa, sino uno de los efectos de la respuesta”, ya me empiezan a mirar con la misma cara con la que me miraban en urgencias cuando acudía tras un mareo (de los gordos) y me preguntaban: “¿tienes visión borrosa?”, y yo decía: “no, todo lo contrario, veo mejor, como aumentado”… Ahora yo ya sé por qué se ve mejor ante una situación amenazante (sea real o imaginada por el cerebro) … y no es “psicológico” ni mucho menos… Y todos los médicos deberían saberlo también.

    Lo que te quiero transmitir es que llega un momento en que, si llevas varios años con ello, como dices, y no te han encontrado nada, es bien probable que no tengas nada orgánico, que los mareos, al igual que el dolor (en ausencia de daño relevante), parece que están de moda y en la mayoría de los casos acaban en un diagnóstico de ansiedad o depresión, cuando hay “otra” explicación, la que encontramos en el blog.

    Desde que leí las entradas de mayo de 2009 no he vuelto a hacerme una sola prueba médica (relacionada con los mareos), no he vuelto a tomar ningún tipo de medicación para ello (que no tomé mucha en su momento la verdad porque me “mareaba” todavía más…), no he vuelto a urgencias, y estoy mucho mejor, y lo que sí he conseguido ha sido no vivir aterrorizada, conducir, salir sola, vivir sola, etc. Cuando me pasa le planto cara al despropósito (y al miedo), tengo claro lo que está ocurriendo, se trata de una respuesta ante algo que mi cerebro valora como amenazante, pero que en realidad no lo es, y nada relevante está ocurriendo en mi organismo que me lo produzca.

    Y por si algún otro lector del blog también tiene mareos y por si a ti, Jose, se te había escapado alguna de estas entradas, ahí van mis últimas tres recomendaciones de entradas del blog:

    >No respire nunca hondo cuando esté mareado
    Posted on 13 enero, 2011 by arturo goicoechea

    >¡Pero qué haces ahí parado…! El fifli…
    Posted on 12 diciembre, 2009 by arturo goicoechea

    >Relájale… no respires hondo…
    Posted on 13 julio, 2010 by arturo goicoechea

    Jose, disculpa la extensión del comentario, en resumen lo que te digo es lo mismo que te ha dicho Arturo en unas pocas líneas…

    Arturo: si has leído este largo comentario, de nuevo te doy las gracias por el blog, he releído las entradas que acabo de recomendar y son estupendas.

  16. Jose dijo:

    Muy agradecido Cristina, a mi siempre me llevan al mismo diagnóstico, todo del coco, pero como a ti, cada vez que me daban algo me mareaba mas, y el problema es que ando siempre rumiando sobre la causa orgánica, no consigo cambiar el chip.

  17. Jose dijo:

    De todas formas hay algo que no entiendo, y perdóneme pero quiza mi razonamiento sea un poco cuadriculado:
    Si el cerebro enciende el programa de enfermedad cuando se “cuela” un virus como el de la Gripe en el organismo a pesar de que mi YO no sea consciente y no esté atemorizado por tanto ¿por qué en las enfermedades crónicas (fibromalgia, dolor crónico, mareos..etc) no es posible que haya un virus o bacteria, una inflamación tipo “Crohn”, o del corazón, próstata, etc. un pequeño tumor en alguna víscera, etc etc que todavía no haya dado la cara o no haya sido diagnosticado y sin embargo mi cerebro reconoce la “invasión” del cuerpo por algo extraño y tiene encendido el programa enfermedad hasta que se subsane,pero no logramos hacerlo ya que no conocemos ni el causante ni la localización ni el tratamiento?
    Muchas Gracias

  18. Jose: es una posibilidad plausible desde el punto de vista teórico pero probablemente es errónea. Ese es el problema de las evaluaciones alarmistas: teóricamente son correctas pero desde la óptica de la probabilidad son equivocadas como estrategia, como decisión. El cerebro, al igual que el Sistema Inmune, cometen muchos errores de este tipo y optan por la estrategia del falso positivo (enfermedad hasta que no se demuestre lo contrario). Si actuamos coherentemente en esa dirección, conduciéndonos como enfermos potenciales, contribuimos a cronificar y consolidar el problema.

    Hay pacientes con migraña o fibromialgia o dolor crónico que lo entienden y aceptan y consiguen cambiar el chip mejorando considerablemente.

    Hay otra cuestión: el mantenimiento crónico de los programas defensivos es perjudicial para la integridad física del organismo. El estado de alerta (“carga alostática”) afecta la salud, al igual que una cifra innecesariamente alta de tensión arterial estropea las arterias.

    Entiendo la objección. Es correcta pero es perjudicial mantener la duda y no aporta ningún beneficio.

    Saludos

  19. Cristina dijo:

    Jose: tener una certeza “absoluta” de que no hay nada orgánico es difícil, pero lo más probable es que, de haber algo, lo hubieran encontrado ya… Llega un momento en que, si no hay evidencias relevantes de ello, hay que dejar de darle vueltas a la hipótesis de enfermedad orgánica y sustituirla por la de error de evaluación del sistema nervioso central, sólo a partir de ese momento de convicción de salud es cuando se puede empezar a darle la vuelta a la situación. Un saludo.

  20. Jose dijo:

    Entiendo los comentarios y agradezco la sugerencia para dar la vuelta a la situación, pero a veces uno se cansa de intentar recuperar la conciencia de organismo sano y vuelve a buscar la explicación orgánica…
    No hace tanto que descubrieron el virus del VIH y supongo que hasta ese momento habria una cantidad ingente de enfermos inexplicable desde el punto de vista médico, no se, podría ser un caso análogo

  21. Cristina dijo:

    Jose: de lo que hay que cansarse es de colaborar (aunque involuntariamente) en el despropósito de tener síntomas invalidantes cuando las pruebas médicas indican que no hay nada orgánico relevante. Hay que esforzarse por no cansarse en adquirir la convicción de salud. Y entiendo perfectamente tus dudas porque yo también las he tenido, pero llega un momento en que o te inclinas por seguir dándole vueltas al tema orgánico con la esperanza (improbable) de que encuentren una causa y un tratamiento eficaz para los mareos, o tienes el convencimiento de que lo que lees en el blog es la explicación a lo que te ocurre, ya que no se trata de creérselo únicamente si funciona. Al final se trata de una opción personal en lo que creer, al menos tú tienes la suerte de poder elegir entre creer en la causa orgánica o creer en la respuesta de enfermedad por error de evaluación. Un saludo.

  22. Jose: la analogía con el virus HIV es descabellada. En ese caso no se sabía lo que pasaba pero había muerte y destrucción por todas partes. Pronto se aisló el virus y los investigadores aportaron soluciones.

    En el síndrome de fatiga crónica hubo mucho revuelo con la presunta identificación de un virus responsable (XMRV) y se propagó la analogía con el HIV. Ahora se ha demostrado que no había tal virus sino contaminación en las muestras.

    Suscribo el comentario de Cristina.

    Saludos

  23. Jose dijo:

    Desconocia lo de la contaminación de las muestras, las “caza al vuelo” doctor, mi comentario iba por lo del XMRV y sin yo citarlo ya me ha captado
    Un saludo

  24. Jose: hay una desproporcion inaceptable entre la difusión dada a la noticia de la detección (supuesta) del virus del XMRV y la alarma consiguiente (la equivalencia con el HIV, exigencia de medidas precautorias con productos hemáticos, aplicación de antiretrovirales, descalificaciones a los profesionales-no me libré-…) respecto a su posterior descalificación como estudio reproducible (contaminación de muestras). Eso demuestra que hay muchos sesgos en la lectura y selección de la información.

    Saludos

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