Los motivos del dolor

El dolor es algo que exige explicaciones. Las buscamos y no siempre damos con ellas. La consulta al profesional, tras las pruebas pertinentes, descarta el daño.

¿Por qué duele, entonces, si no hay nada dañado?

¿Qué puede estar proyectando dolor ala conciencia?

¿Quizás un Sistema Nervioso sensibilizado, que genera falsas señales de daño en las terminales nerviosas?

¿Quizás unos centros de procesamiento de las señales sensoriales que las amplifican innecesariamente?

¿Quizás ambas?

El caso es que por H o por B duele… sin motivo. ¿Seguro?

Los expertos hablan de «Sensibilización central». Los centros neuronales que procesan la información de los tejidos acaban proyectando dolor en la conciencia como consecuencia de hacer su trabajo desde un estado patológico de hipersensibilidad. Demasiados micrófonos y un volumen alto del amplificador.

¿Por algún motivo?

Pues, al parecer de los expertos, no. En todo caso a causa de eventos previos sensibilizantes, físicos o psicoemocionales, o por un estilo hipervigilante-catastrofizador del paciente.

Los términos «causa» y «motivo» parecen iguales, pero no lo son.

Un martillazo causa daño, muerte celular, pero no tiene sentido decir que lo motiva. No hay intencionalidad, evaluación de costes y beneficios. Es una cuestión de una energía mecánica que ha destruido el tejido.

El daño tiene causas.

El dolor, en cambio, tiene motivos, intencionalidad, evaluación previa.

Un daño extenso, en un contexto de amenaza a la supervivencia (huir del fuego o de un león) puede no generar dolor porque no hay motivo suficiente para hacerlo. El costo del dolor supera al beneficio de la analgesia, rentable para optimizar la huida.

Un día de viento Sur puede generar una crisis de migraña, no porque se haya dañado nada sino porque el organismo entra en estado de alerta-protección por evaluación de amenaza que inicia y consolida un bucle retroalimentado.

El dolor no está causado por el viento Sur pero sí motivado por la evaluación errónea que atribuye más beneficio a la duda (fóbica) que a la realidad.

El calmante no causa la desaparición del dolor por una virtud química extraordinaria, mágica, sino porque disuelve el motivo: la evaluación de amenaza desaparece por efecto de la expectativa.

El organismo tiende a confundir dolor con daño, correlación con causalidad y evalúa desde la (falta de) lógica del miedo al daño, el verdadero motivo.

El miedo al daño es un buen motivo biológico que justifica considerar costes y beneficios en cada interacción del organismo con el entorno y actuar desde el resultado de esa evaluación.

La experiencia, el juego, va afinando el proceso evaluativo, pero hay creencias que consiguen imponer su autoridad por encima de la realidad, facilitando la motivación hacia conductas de alerta-protección no justificadas.

La función motivacional está íntimamente ligada a las creencias y expectativas construidas en el aprendizaje.

Si duele podemos estar seguros de que en el cálculo de costes y beneficios de ese momento, lugar y circunstancia, ha vencido la consideración de daño, sea este consumado, inminente o imaginado y que el organismo ha optado por una conducta coherente del individuo. El dolor creará en el individuo consciente suficientes motivos como para obedecer los requerimientos del organismo.

No existen los dolores desmotivados. Siempre hay una evaluación que oscila entre la pro-moción de la conducta solicitada por el individuo o su penalización.

Siempre hay motivos. A veces racionales, sensatos, saludables, adaptativos, rentables. Otras: irracionales, insensatos, insanos, invalidantes, improductivos.

Duele. El organismo, por lo estudiado (todo es normal), no tendría que tener motivos para pre-ocupar al individuo.

Sin embargo, debe tenerlos porque duele. Habrá que trabajar esa motivación para eliminar el dolor.

Las motivaciones (creencias y expectativas) se construyen.

Know pain, no pain.

Hay motivos más que suficientes para promover la educación en Biología defensiva Neuroinmune.

Los padecientes de los cursos se preguntan por qué motivo no se difunde este conocimiento recién adquirido y que ha conseguido disolver en muchos casos los motivos de su organismo para evaluar amenaza a troche y moche.

Siempre hay motivos. Cada uno los suyos.

Primero decidimos, en base a estados motivacionales y luego buscamos razones, tanto el organismo como el individuo consciente.


2019-07-25 11.12.31

Acerca de arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.
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6 Responses to Los motivos del dolor

  1. Manolo dijo:

    Mi vivencia personal es que las motivaciones (creencias y expectativas ) están como incrustadas en la «grasilla cerebral», como tú mencionaste alguna vez, y que los argumentos van ganando batallitas pero cuesta mucho ganar la guerra porque cuando crees que has limpiado la grasilla, las motivaciones renacen de sus cenizas…Saludos!
    Gran entrada!

  2. Ánimo, Manolo. Las creencias son liposolubles y se fijan a la gradilla cerebral, a veces con gran fijeza. Es cuestión de hacerles la competencia con otras de más fuste biológico.

  3. jose ramon dijo:

    Estas cuestiones «entran» mejor cuando al fin reconoces que eres algo mas que vive dentro del cuerpo de un animal, este animal tiene entre otras cosas el instinto de supervivencia. Esto solo funciona con el conocimiento que nos brinda Arturo y la constante repetición de nosotros al organismo donde vivimos, aunque siempre aparezca cada vez aparece mas debil, esa es la cuestión, restarle poder al organismo, quitar miedos y vivir feliz.

  4. José Ramón: hay que aprovechar lo bueno de la cultura y librarse de sus contrapartidas negativas. Conocer la biología humana siempre ayuda, pero es un error no inmunizarse contra el alarmismo arbitrario

  5. Susana Olivera dijo:

    Gracias Arturo,
    Excelente entrada. Cada palabra en sí ya es una lección magistral.
    Tus escritos si que son motivaciones para mi
    Un fuerte abrazo
    Susana

  6. Josep dijo:

    Arturo

    Gracias
    Hay un paradigma de lo que comentas bastante epidémico.
    Lo empecé a intuir antes de que me sumergiera en estos mundos de la neuroautoinmunidad.
    El sde asociado al latigazo cervical(whiplash in english).
    Y es procedente hablar tambien de síndrome y no de latigazo a secas.
    Pues el latigazo es una forma muy gráfica de describir el recorrido del cuello en una colisión en general en un vehículo.
    El latigazo es pura biomecánica
    Pero de la biomecánica al daño y del daño al dolor hay trechos también.
    He visto en mi ejercicio médico tantos sdes. del latigazo cervical como personas implicadas. Incluso he visto la misma persona con distintos pronósticos tras varios latigazos en su biografía.
    El latigazo cervical consume muchos costes.
    Pero no deja de ser pasto de» consejo experto» y proclive a sensibilización central.
    El contexto. El motivo manda mucho.
    No es lo mismo que tu nieto te empuje por detrás con un delta V (aceleración) de > 8 mk/h , que lo haga un vehículo después de salir de un entierro con tus hijos menores detrás y después que el fallecido fuera un íntimo amigo.
    Se intuye. Es un motivo…más que causa de tus posteriores vértigos, bandas miofasciales dolorosas, visión borrosa, hormigueo cefálico o sobresalto al oír un portazo.
    El contexto importó en su momento y del experto dependerá una vez examinado daño consumado( ej.aplastamiento vertebral) si debe seguir alimentando el bucle aliado con algunas de las compañías de Seguro de Accidentes.
    El médico sera tan corresponsable como el paciente si cronifica.
    Porque si así es todo sera más difícil a largo plazo.

    Salud

    Pep

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