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La Biología medicalizada VI: Controles

Los sistemas biológicos necesitan para sobrevivir una constancia de las condiciones internas, dentro de una banda de tolerancia. La temperatura, la concentración de sales, el pH, la glucosa, el oxígeno y un largo etcétera de variables deben mantenerse en los límites de esa banda. Para conseguirlo, la evolución ha habilitado mecanismos de control. Si la variable sube, se activa un mecanismo que la hace bajar y, si baja, la hace subir.

Control autocrino, paracrino y endocrino

El control opera bidireccionalmente en el interior de la célula, desde el exterior al interior (control autocrino), desde una célula a sus vecinas (control paracrino) y desde el sistema a la célula (control endocrino). El mecanismo que ejecuta el control es el piloto, en griego kybernêtikê (arte de pilotar, gobernar). La cibernética estudia los mecanismos de control, de pilotaje. El conductor de un coche lo controla, lo pilota. Controla la velocidad pisando el freno o el acelerador.

La conciencia es el ámbito en el que el organismo induce al individuo consciente a pilotar, ejecutar una conducta de control, cibernética. En base a las evaluaciones que operan por parte del sistema neuroinmune, el organismo intenta recuperar el estado de equilibrio implicando al individuo, motivándole a hacer o dejar de hacer algo (comer, beber, moverse, quedarse quieto, rascarse, esforzarse, descansar…). No disponemos de un término para describir este ámbito de control que va más allá del endocrino, a no ser que consideremos al individuo como una glándula compleja que segrega conducta.

Iatrogenia

Si el individuo ejecuta la conducta solicitada, la variable del síntoma pierde valor o desaparece, sugiriendo que se ha recuperado el control de la situación.

Si persiste el síntoma, el individuo solicita ayuda profesional para recuperar el control. La acción terapéutica puede ser exitosa o inútil. Incluso puede empeorar el descontrol, retroalimentar positivamente (iatrogenia).

Si la glucosa está fuera de control interno, el profesional puede ayudar a recuperarlo:

– Tiene que perder peso, hacer ejercicio, modificar la dieta. Tome este fármaco. Ayudará al organismo a controlar el azúcar en la sangre.

Los componentes del control integrado cumplen el objetivo si la información se ajusta a lo que realmente está sucediendo. La cifra de glucosa está elevada y hay que hacer algo para bajarla.

No siempre el organismo puede disponer de la información necesaria y en esos casos el sistema neuroinmune intenta controlar (minimizar) la incertidumbre, aplicando el principio de precaución: activa programas de preparación para la actividad (lucha-huída) o el bloqueo (desmotivación) aun cuando no fueran necesarios en ese escenario. Anticipa posibles estados y opera como si ya fueran a producirse. Prealimenta (feed-forward) el sistema con una evaluación de amenaza y solicita del individuo una conducta que rebaje el peligro imaginado. Si esa conducta no se ejecuta (retroalimentación fallida) el sistema aumenta el requerimiento («cada vez me duele más») porque se refuerza la evaluación de amenaza, la incertidumbre.

La consulta al profesional podría recuperar el control:

– Es todo normal. Hay un error en la prealimentación. El sistema neuroinmune predice amenaza sin haberla. Ha subido la incertidumbre. Necesita información que la devuelva al estado normal.

– Entiendo. Gracias, doctor.

Otras veces, el profesional ahonda el error evaluativo, predictivo (retroalimentación positiva).

– Tiene artrosis. Le prescribo calmantes. Acuda a la escuela de espalda.

El copiloto neuroinmune confunde al piloto consciente, que es quien tiene que decidir qué hacer.

Una parte importante de la Biología es el control. Una parte importante de ese control es el proceso evaluativo-motivacional neuroinmune, condicionado, en gran parte, por la información de expertos. Esa información puede ayudar a recuperar el control (por ejemplo, en la diabetes), pero también puede inducir el descontrol (por ejemplo, una larga lista de etiquetas diagnósticas caracterizadas por síntomas sin justificación biológica ni explicación médica).

– Padece usted migraña. Es una enfermedad genética que le acompañará de por vida. Vida ordenada, vigilada. Tome este calmante ante el menor indicio de dolor. Controlaremos su proceso. Su cerebro reacciona ante muchas variables inofensivas como si fueran amenazantes.

El descontrol se consolida. La incertidumbre aumenta. El sistema neuroinmune evalúa cada episodio como confirmación de sus evaluaciones (sesgo de confirmación). Exigirá más y más desde su trama informativa, facilitada por los expertos.

En GoiGroup intentamos comprender los procesos de síntomas sin justificación biológica como errores de control, retroalimentaciones positivas que deberían ser de signo contrario, negativo. Es un problema de pilotaje, de cibernética. Es un problema de retroalimentación cognitiva-conductual. Hay que quitar peso a la información que alimenta los bucles de retroalimentación positiva, necesarios para afrontar una lesión aguda en un primer momento, pero que deben controlarse cuando el sistema comete un fallo evaluativo.

¿Qué controla a los controladores? ¿Quién asesora a los pilotos?

La Biología, el conocimiento.

Aprenda a pilotar en una bioescuela.

Know pain, no pain.



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8 comentarios en «La Biología medicalizada VI: Controles»

  1. Buenos días.
    He tenido coronavirus en marzo.No lo pase mal ,algo de fiebre y dolores en la zona lumbar. Empecé a trabajar a los 15 días e hice un pequeño esfuerzo. El dolor me vino al día siguiente. En la zona alta de la nalga izquierda. Por supuesto no le hice caso y seguí todos sus consejos como lo había hecho otras veces. Pero esta vez sin resultado. Tengo dolor solo cuando estoy tumbada y me muevo, lo estoy padeciendo desde marzo. Estoy un poco perdida porque dicen los expertos que los efectos secundarios de padecer el coronavirus son DOLOR en muchos casos. Hay gente que dice que no se le pasa, como a mí. Pero yo sigo sin creerlo, sigo en lo mío e intento que se me pase, de hecho hay veces que lo controlo. Pero sí que quería comentarle que pienso que no puede haber dolor crónico después del coronavirus porque en principio no hay necrosis y tampoco va a durar toda la vida esa supuesta necrosis…No? Qué piensa usted?
    Un abrazo.

  2. Estoy aprendiendo mucho con el curso y con su blog. Primera vez que me animo a escribir aquí. Bueno, en verdad, tengo una duda para usted, ojalá pudiera responderme: El acúfeno podría considerarse entonces, como uno de estos errores de evaluación de amenaza por parte del sistema neuroinmune?
    Tengo entendido que sí, pero creo que me he sensibilizado demasiado a la información experta y una parte de mí no termina de creerse que yo pueda influir de alguna manera en mi acúfeno. Usted cree que sea posible apagar el programa que está emitiendo la señal que vendría siendo el acúfeno? Hay personas que hayan logrado esto? O simplemente debemos «habituarnos» a este sonido, sin más?
    Comprendo también, que cualquiera sea la respuesta a estas preguntas, de todas formas el camino terminaría siendo el mismo: la habituación. Con la diferencia de que, la convicción de poder «apagar» el programa que está emitiendo el acúfeno acortaría un poco el camino de la habituación, solo por el hecho de entregarnos esperanza como padecientes. Me disculpo por lo largo de mi pregunta, pero hace tiempo tenía esta duda. Saluldos y gracias!

  3. La otra pregunta que tenía jeje si no es mucha la molestia, es con respecto al tema de las piernas inquietas. Muchas personas describen este problema como una necesidad imperiosa de mover las piernas durante el reposo. Sin embargo, en mi caso al menos, tengo sensaciones bastante concretas, como una sensación de electricidad o vibración interna, hormigueos, o incluso a veces, he llegado a sentir ardores, dolores sutiles. A partir de esto surge la necesidad de mover las piernas, puesto que efectivamente, con el movimiento tienden a desaparecer todas estas sensaciones. A mí me pasa que cuando me meto a una tina con agua desaparecen todos estos síntomas. Curioso. Me pregunto si es esto a todo lo que usted se refiere al hablar del tema de las piernas inquietas.
    Por último me gustaría comentar lo siguiente como experiencia personal: me dijeron tantas veces que las piernas inquietas era un problema psicológico, de estrés, que de todas formas terminé por trabajarlo desde este punto de vista. Es decir, dejé de darle tanta atención mental al problema, y cuando lo sentía al acostarme me metía al celular, intentando (muchas veces inútilmente) distraerme de la situación. También comencé a meditar, y en esta meditación, comencé a sentir mis piernas y estas sensaciones para así también ir perdiéndoles el miedo. La verdad es que todo esto me ayudó a disminuir considerablemente mi sufrimiento sobre el tema, y lentamente con el tiempo he visto que estas sensaciones también han disminuido bastante, más no se han ido completamente, llevo como 7 meses con el problemita. El punto es que al llegar al marco teórico que ud propone, he comprendido que no estaba tan equivocada en mi afrontamiento, al menos estaba llevándole la contra a mi cerebro asustadizo.

  4. Isidora: el acufeno no es la consecuencia de un error evaluativo. No implica una amenaza. Es más una cuestión atencional. Los contenidos de conciencia son el resultado de integrar los datos sensoriales con el proceso predictivo-imaginativo continuo. Los datos sensoriales aportan señal informativa y ruido y la red debe filtrar el ruido de la señal. La atención selecciona recursos para filtrar lo que considera irrelevante de lo que le atribuye valor. El acúfeno, evidentemente, no informa de nada, pero si consigue hacerse con el foco atencional, aparecerá en la conciencia y se convertirá en algo valioso, que debe ser vigilado, escuchado. Su estructura es similar a la de una alucinación improductiva. Lo fundamental es desenfocarlo, tratar de que no escucharlo o si no se puede evitar, enfriarlo emocionalmente. Es como un vecino que hace ruido. Hay que conseguir que ese ruido «ambiente» sea irrelevante. Puede que siga siempre ahí, pero no nos importa.

  5. Gracias por responderme doctor. Me queda clara la forma en que debe abordarse.
    Pero entonces, sin haber explicación médica para el acúfeno (un daño justificable), la pedagogía del dolor tampoco nos serviría para explicar la aparición de este?

  6. Isidora: tu estrategia para afrontar el problema de las «piernas inquietas» me parece correcto. Se trata de un problema similar al del dolor. En un escenario en el que el organismo debiera colaborar con la quietud solicitada por el individuo, hace lo contrario: exigir que las mueva. Se forma un bucle absurdo y como en todos los bucles absurdos lo mejor es no animarlos.
    Saludos

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