Testimonios, invitados y colaboraciones

migrana

Buenos días, Mr. Brain” – Ana M. Reyes

Atiende, observa, identifica… actúa!!!” – Joaquín Campabadal

Explorando vías de afrontamiento (I) – Cristina Arenaz

Explorando vías de afrontamiento (II) – Sol del Val

Explorando vías de afrontamiento (III) – Mercedes Gasca

Explorando vías de afrontamiento (IV) – Ana M. Reyes

Explorando vías de afrontamiento (V) – Rafael Torres Cueco

Explorando vías de afrontamiento (VI) – Francisco F.

Explorando vías de afrontamiento (VII) – Mar Tascón

Explorando vías de afrontamiento (VIII) – Maïté Ferrán

Explorando vías de afrontamiento (IX) – Mar Tascón (II)

Explorando vías de afrontamiento (X) – Amaia González y María Jiménez

Explorando vías de afrontamiento (XI) – Sol del Val (II)

Explorando vías de afrontamiento (XII) – Cristina Arenaz (II)

 

2 respuestas a Testimonios, invitados y colaboraciones

  1. Lucia Lopez de Sagredo Martos dijo:

    Buenos días
    Padezco migraña crónica desde hace al menos 12 años aunque he padecido dolores de cabeza desde pequeña. Llevo con tratamiento preventivo desde años y solo me alivia el dolor con triptanes que es un dolor prácticamente diario.
    Por casualidad me enteré de la existencia del libro de Arturo Goicoechea, me lo compré ( como todo lo relativo a las migrañas para ver si veía algo de luz de en mi sufrimiento diario) y me lo leí en dos dias entre crisis y crisis de dolor. Desde las primeras páginas estuve absolutamente convencida de que su teoría era la correcta por mi propia experiencia personal con neurólogos y tratamientos que había recibido en todos estos años en todas partes de España desde Madrid, Pamplona, Canarias y Granada.
    Entusiasmada de la expuse a todos mis amigos y familiares quienes algunos me creyeron y otros me miraron con cara rara y otros ni me prestaron atención. Pero ahora venía el reto, ponerlo en práctica.
    El primer día que me vino un dolor mediano en seguida hubiera tomado el triptan, al no hacerlo el dolor siguió subiendo de intensidad durante todo el día y la noche. Me levante, seguí con mi vida normal y se me pasó. Había razonado con el cerebro. Lo había insultado y hasta le había gritado porque le reprochaba que durante años me hubiera privado de tantos días de felicidad, de actividad y que todo eso hubiese afectado a toda mi familia. Todo eso se tenía que acabar porque no a pesar de no paran de decírmelo: no estoy enferma. Estuve asombrosamente doce días seguidos sin dolor de cabeza.
    Lo peor ha sido estos días. He viajado a Madrid porque mi hija se examina del segundo examen de notarías. Mis padres viven aquí y solemos venir a verlos. Siempre que hemos venido a Madrid me ha dolido la cabeza. Mi cerebro lo tiene aprendido. Llegamos: el viaje, el cansancio, la tensión del examen de mi hija quien lleva años muy sacrificada estudiando intensamente y se juega su futuro a una carta, cinco horas de espera en el pasillo, al final se examina al día siguiente la primera… Mi cabeza empieza a doler, no le hago caso, hablo con ella, dialogo con ella, pero no entra en razones, mi tensión por el examen de mi hija es un añadido más lo aprendido por mi cerebro. Tengo el triptan en el bolso como quien tiene su cigarrillo en el bolso aunque ha dejado de fumar pero piensa que le da tranquilidad que está ahí… por si acaso. Esta es una situación especial. Debí estar bien. Tengo que estar pendiente de los demás. No puedo fallar. Quedan muchas horas y mucha gente que ver y cosas que hacer. El dolor sigue subiendo de intensidad y me espera la noche que es lo peor. Pero yo aguanto. No pienso encender ese cigarro. Me levanto temprano a preparar el desayuno a mi familia. No he dormido. a penas porque curiosamente cuando me dormía y mi cerebro se quedaba libre de mi verborrea me dolía mucho más. Me volví a acostar. Ahora me he levantado otra vez un poco mejor. Esta tarde espero celebrar dos éxitos: el aprobado de mi hija y haber soportado 48 horas de dolor intenso pero no me he tomado el triptan. No puede ganar lo irracional.
    Aunque a las dos nos haya costado, cada una a su manera pasandonpor su calvario, llegar a la cima…

  2. Lucía: admiro tu coraje y determinación. Espero que ganes la guerra aunque pierdas algunas batallas.

    Gracias por tu testimonio

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