>Relájale… no respires hondo…

> – Relájate… Respira hondo… Hay muchas situaciones en las que el organismo nos pone en apuros pues valora amenaza en el momento y lugar más inopinados y enciende, sin consultarnos, programas defensivos en escenarios absolutamente inofensivos. Los estados emocionales somáticos tienen su expresión hacia el grupo. – ¿Qué te pasa? Tienes mala cara… – No sé… parece que me voy a marear… – Tranquilo…Respira hondo… No conozco ninguna situación que justifique el consejo de respirar hondo salvo aquellas en las que necesitamos poner o quitar tierra de por medio y precisamos de todo el oxígeno posible (salvar el pellejo …

Seguir leyendo

¡Pero qué haces ahí parado…! El fiflí…

Homo sapiens (ma non troppo) es, entre otras cosas, un vehículo. Arranca, acelera, frena, se detiene, gira… Cada una de esas acciones precisa una programación específica, con una provisión adecuada de energía, la justa. La sangre se distribuye por aparatos y sistemas en función de la actividad de cada momento. Al aparato digestivo para hacer la digestión, a la piel para el sonrojo o eliminar calorías, al cerebro para pensar… y a los músculos de las extremidades inferiores cuando tenemos que desplazarnos. La transición de estar quieto a moverse exige un gasto considerable de energía para arrancar y vencer la …

Seguir leyendo

>El YO del organismo

> A lo largo del blog aparece en muchas ocasiones una separación (pedagógica) entre organismo («lo biológico») e individuo (el YO, «lo psicológico»). Es evidente que se trata de una separación intencionada cuyo objetivo es ayudar a comprender el funcionamiento del organismo en un contexto especial: la presencia de «síntomas en ausencia de enfermedad». Los padecientes sanos se sienten enfermos pero el médico no encuentra enfermedad. – Su organismo está sano – YO me siento fatal. No puedo con mi alma A la hora de orientar responsabilidades las sospechas pueden volverse hacia el organismo o hacia el paciente: – Tiene …

Seguir leyendo

>Escenarios del síncope

> Los hechos relevantes suceden en momentos y lugares determinados. La supervivencia exige tomar buena nota de què, dónde y cuándo sucede. El por qué vendrá después. El síncope tiende a darse en escenarios y contextos que contienen la capacidad de desencadenarlo. Cafeterías, iglesias, aulas, colas de espera, hospitales y servicios son los clásicos. Generalmente se piensa en el tópico de un lugar caluroso, cerrado y con ambiente cargado pero no siempre se da esa circunstancia. El escenario puede ser fresco, abierto, con poca gente y ambiente limpio. El escenario, sin embargo, está siempre cargado, preparado para disparar el mecanismo …

Seguir leyendo

>"Bajadas de tensión"

> Homo sapiens (ma non troppo) es la única especie que se desmaya con una extraña facilidad. Bombear la sangre hasta la cabeza no parece que se nos dé bien. La bomba cardíaca nos abandona en cafeterías, iglesias, restaurantes, aulas y servicios creando el obligado tumulto. La aparatosidad del cuadro hace que acabemos en Urgencias donde tras comprobar que todo está en orden nos darán el veredicto: – No se preocupe. Está todo bien. Ha sido una «bajada de tensión». Habitualmente los desmayados no se sorprenden de que su tensión arterial les abandone. Se da por sentado de que es …

Seguir leyendo