Las vías del dolor

Define la IASP (International Association for the Study of Pain)el dolor como «una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a daño real o potencial o vivida como tal daño» (1979). Habría tres contextos posibles de dolor: daño real (consumado); daño potencial (inminente); ningún daño, pero vivido como tal (daño imaginado). En los tres contextos el dolor es… dolor. Todos lo conocemos por haberlo vivido. Un árbol es un árbol; una casa, una casa; un cansancio, un cansancio. Un dolor, un dolor. En el primer caso (daño real, consumado) el problema no es el dolor sino el daño. Estaban robando en …

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El sentido del peligro

> El dolor es la expresión perceptiva de una valoración cerebral de amenaza. Su cualidad incita al individuo a atender y vigilar una zona corporal promoviendo una conducta defensiva de evitación de un supuesto daño, consumado o potencial.  Hay neuronas (nociceptores) que detectan daño celular violento y agentes físicoquímicos que lo provocan y hay neuronas que se dedican a valorar probabilidades de daño. Los nociceptores forman la red nociceptiva, el sentido del daño. Las neuronas evaluativas, predictoras de posibles daños, constituyen el sentido del peligro. El dolor aparece a veces por activación de nociceptores. Ha saltado la alarma al detectarse …

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>Nocebo

> Un porcentaje no desdeñable de dolores, desánimos y desganas motoras responden al placebo. Se disuelven por el poderoso influjo de la creencia cerebral en lo que se aplica. El cerebro puede apagar lo que ha encendido… ¿él mismo? ¿Es el cerebro el que enciende los programas de dolor, desánimo y desgana o se limita a apagar lo que sea que los pone en marcha? Todo apunta a que lo mismo que el cerebro apaga, seducido por los engaños de falsos remedios, puede encender acuciado por el temor de falsas amenazas. El efecto nocebo, la generación de síntomas por decisión …

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>Necrosis, inflamación, dolor

> En el principio de la evolución de los sistemas de defensa de los organismos pluricelulares aparece la necrosis, la muerte violenta de cualquiera de sus individuos, un hecho que no sólo destruye a las células afectadas sino que pone en peligro a todo el organismo ya que la célula necrótica es un agente tóxico que mata violentamente a sus vecinas, estableciéndose así una reacción en cadena letal. El suceso necrótico libera señales que son detectadas sensiblemente por las células vigilantes, poniéndose en marcha una respuesta defensiva cuyo objetivo es neutralizar y retirar los peligrosos restos celulares necróticos. La respuesta …

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>El miedo metido en el cuerpo

> Los organismos pluricelulares viven con el miedo metido en el cuerpo. Tienen sobre sí la espada de Damocles de la muerte violenta de sus células por agentes y estados físicos, químicos y biológicos capaces de inducirla. El sistema neuroinmune vigila día y noche cada rincón del organismo tratando de detectar cualquier indicio de posibilidad-probabilidad de sucesos letales violentos. El individuo mientras tanto puede estar ajeno al peligro, asintomático, o, por el contrario, ser solicitado por el cerebro, a través de diversas percepciones de alerta como el frío, el calor, la sed, el hambre, el picor o… el dolor. El …

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>La incredulidad en las creencias

> Aunque es un hecho suficientemente demostrado (y fácilmente creíble) que las creencias son poderosos estados neuronales que intervienen en la generación de percepciones, emociones y acciones, abundan los incrédulos en el poder de sus propias creencias. Hay una resistencia fuerte a ver la mano firme de lo que creemos detrás de lo que vemos («si no lo creo, no lo veo…»). Creemos en el poder de vientos, cervicales, serotoninas, hormonas, energías y vapores y negamos fuerza al poder del simple hecho de creer en ello, utilizando como argumento la aparente comprobación: «lo he visto con mis propios ojos…» Tengo …

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