Náufragos

En cuestiones de dolor crónico, no asociado a daño relevante, hay dos tipos de pacientes: los que aceptan el diagnóstico y la terapia prescrita y no buscan otras explicaciones ni remedios y los disconformes con la etiqueta y remedios propuestos.

Los inconformes buscan y buscan. A veces encuentran algo que les procura alivio y otras acaban tirando la toalla, hartos de gastar energías y dinero en el empeño.

A los cursos acuden los pacientes que lo han oído y probado todo sin quedar satisfechos. Necesitan algo realmente distinto y cuando tienen noticia de la propuesta educativa deciden probar, a ver.

Nuestros alumnos son náufragos.

Parece que ello suponga un problema. Dolor ya viejo, crónico, resistente a todas las terapias. Desencanto, escepticismo.

Paradójicamente, los desencantados de lo conocido responden mejor. Les interesa comprender lo que, realmente, sucede en el organismo, la trama biológica del dolor y el poderoso impacto de la cultura experta.

En mis primeros años como neurólogo temía a los náufragos. No comprendía tanto dolor, en tantas partes y en tantos años, resistente a todos los calmantes.

– Lo siento. Yo más no puedo hacer. Lo hemos probado todo. Quizás una consulta con Psiquiatría pudiera ayudarle…

Los náufragos me generaban recelo y rechazo. Desconfiaba de la veracidad de su relato. Sospechaba que sacaban partido del rol fingido o exagerado de enfermedad.

Cuando cambié el marco teórico del dolor y comencé a aplicar los nuevos paradigmas los náufragos dejaron de generarme recelo y rechazo. Al contrario, los recibía con interés. Escuchaba y aceptaba el relato y ponía toda la carne en el asador, con resultado variable, gratificante en muchos casos.

Creo que la propuesta de la Pedagogía en Biología del Sistema Neuroinmune para resolver errores evaluativos, alimentados por la cultura experta, encuentra en los náufragos un medio de cultivo adecuado.

Puede que ese sea el lugar que podemos empezar a ocupar. Puede que algunos colegas, incluso, soliciten la prestación pedagógica cuando tienen en la consulta a un náufrago y no saben qué más hacer…

– Le aconsejo que haga un curso sobre Biología del dolor. Llame a este teléfono. Puede que le ayude…

A los náufragos los considerábamos “un marrón”, una patata caliente, que uno pasa a quien tenga a mano y quiera cogerla.

Eso era antes, hace ya unos cuantos años. Ahora critico lo que hacía, mi desprecio hacia los “marrones”.

– Me duele todo, hasta el pelo, las uñas, desde hace muchos años. Nada me hace nada. Nadie me da una explicación y, menos, una solución. Nadie me cree.

– No se preocupe. Cuénteme con detalle lo que le pasa, desde el principio. Nos tomaremos el tiempo necesario para solucionar el problema. Es fundamental que comprenda lo que sucede en su organismo.

Know pain, no pain.

No hay nada que temer, hay situaciones que deben comprenderse.

No hay que temer a los náufragos. Hay que comprenderlos.

Publicado en Medicina | Etiquetado | 4 comentarios

Fibromialgia. Por el buen camino

Hay caminos que conducen a la fibromialgia y hay caminos que pudieran ayudar a salir de ella.

No hay consenso sobre cuáles son estos caminos.

Cada cual piensa que está encaminado y los demás, descaminados.

Debiera establecerse y aceptarse un mínimo de consensos, antes de afrontar la cuestión de quién anda encaminado o descaminado.

Por ejemplo:

La etiqueta “fibromialgia” describe un padecimiento que incluye, fundamental pero no exclusivamente, dolor generalizado, cansancio, mala calidad de sueño y dificultades cognitivas. Podemos aceptar los criterios exigidos por consenso para aplicar la etiqueta a quien dice padecer dichos síntomas, una vez descartados los procesos patológicos que pueden explicarlos.

El relato del paciente debe ser creído, tal como se expresa. El sufrimiento e invalidez son absolutamente reales.

Las pruebas complementarias habituales suelen ser normales, pero hay evidencia de que si se estudia el organismo de la fibromialgia en el contexto de la investigación, se encontrarán cambios respecto al organismo del grupo de control:

…Disminución de densidad de fibras C en la epidermis; aumento de potenciales ectópicos en fibras C; modulación descendente en asta posterior de médula en estado sensibilizante; cambios de volumetria cortical; mayor actividad de redes en reposo; presencia de marcadores de activación glial y un largo etcétera.

Podría haber consenso sobre la significación de dichos datos: no estamos ante una enfermedad de partes blandas, una enfermedad “reumática”, sino ante algo que implica al Sistema Nervioso, a neuronas y células de la glía.

Las señales que procesa el Sistema Nervioso o el modo como las procesa no es adecuado. La etiqueta de la “sensibilización central” podría aceptarse o ampliar el ámbito a toda la red nerviosa: “sensibilización del Sistema Nervioso” (central y periférica, neuronal y glial)

Ante la evidencia de datos que certifican un estado de organismo sensibilizado que explica perfectamente los síntomas y certifica la veracidad del relato de los pacientes, cabe formular diversas hipótesis sobre su significado.

Básicamente hay dos modos de interpretar los hallazgos.

1) Los datos expresan una patología. El organismo de la fibromialgia está enfermo. No procesa bien las señales. Estímulos inofensivos generan un estado hipersensible del Sistema Nervioso, que se proyecta en la conciencia a través de los síntomas. El paciente se limita a padecerlos. No los genera, por un supuesto estado psicológico de ansiedad-depresión ni , mucho menos, voluntariamente, para manipular su entorno social desde un rol de enfermedad que le favorece.

Los caminos que conducen a ese organismo enfermo, a ese estado de hipersensibilidad del Sistema Nervioso, son múltiples y no bien conocidos ni consensuados. En cada caso, pueden variar y actúan de modo complejo. No se contempla el aprendizaje, la cultura de organismo, como factor contribuyente, al menos como factor fundamental.

2) Los datos expresan un estado de alerta-protección. El Sistema Nervioso es normal pero está en un estado hipervigilante no justificado. La conectividad que genera esos datos es una conectividad que responde a una evaluación de enfermedad, pero dicha enfermedad no existe. Estaríamos ante un error evaluativo neuroinmune. La función evaluativa no es competencia del individuo consciente. El organismo no pide permiso al residente (el Yo consciente) para gestionar sus asuntos.

Los caminos que conducen a esa situación pueden variar y actúan de modo complejo. El todo es más que la suma de las partes. Cualquiera de las partes no explica el todo. El factor fundamental es el aprendizaje, guiado por la instrucción experta, la cultura de organismo. El paciente reside en un organismo que actúa desde esa narrativa construida.

Cada camino de llegada propone un camino de afrontamiento.

El primer camino sugiere la aceptación-reclamación de enfermedad y ofrece remedios multidisciplinares, fármacos, fisioterapia, ayuda psicológica, mindfulness, entrenamiento amigdalar, estimulación transcraneal y otros ,que pueden ayudar a paliar las consecuencias de la enfermedad, que, seguiría mostrándose esquiva respecto a origen y curación.

El segundo camino sugiere lo contrario: desactivar la etiqueta de enfermedad (en el sentido del primer camino) y recuperar la convicción de organismo sano pero gestionado por un Sistema Neuroinmune que erróneamente activa estados de hipervigilancia-protección.

Se llega y se puede salir de la fibromialgia por el camino de la Educación en Biología Neuroinmune. Hay que ayudar al organismo a modificar el estado evaluativo de enfermedad, ya que es erróneo, mortificador e invalidante y, además, genera bucles de retroalimentación, que cronifican y dinamizan los síntomas.

¿Quién anda descaminado y quién encaminado?

Para gustos y convicciones.

Nosotros explicamos cuestiones básicas de la función evaluativa neuroinmune. El paciente aprende cosas que desconocía y, al menos, dispone de un mapa de carreteras que, incluye, además de las grandes autopistas, un caminito insignificante, por el que puede acertar a salir del laberinto en el que está metido.

El saber ocupa lugar.

Publicado en Medicina | Etiquetado | 4 comentarios

Escuelas de espalda. El dilema

Está muy extendida y arraigada la idea de que “la espalda” es una parte del organismo especialmente castigada por la brega del curro, por los pesos y las malas posturas.

Pasar del apoyo de cuatro a dos patas o a las nalgas, nos ha pasado factura en forma de dolor crónico.

La espalda ha pagado el pato de los hábitos poco saludables. El aparato locomotor no resiste el estrés mecánico de una carga excesiva.

¿Solución?

Si se acepta el dogma del estrés mecánico acumulado, lo que debe hacerse es minimizar el impacto de esa carga, para frenar el deterioro progresivo de huesos y articulaciones, a la vez que se refuerzan las diversas fajas musculares que protegen esa columna degenerada y, por tanto, vulnerable.

Puede que algunos vengan al mundo, además, con defectos añadidos, asimetrías, curvas raquídeas excesivas. Necesitarán más cuidados para minimizar el impacto negativo de la actividad.

Higiene postural. Sentarse bien. Espalda recta. Mobiliario ergonómico.

Coger pesos de forma adecuada, según se indica en los posters educativos colgados profusamente por todos los centros sanitarios.

Musculación. Buena faja abdominal. Buen suelo pélvico.

Relajación. Especialmente imprescindible para “las cervicales”.

La prevención es esencial. Programas de espaldas saludables en colegios y centros de trabajo.

Si a pesar de las prevenciones, duele: antinflamatorios, ejercicios y terapia manual y, ¿por qué no?, recolocación de estructuras desalineadas por manos expertas.

No se hacen ascos a acupunturas y otras prácticas alternativas.

La propuesta biomecánica cuenta con el beneplácito de gestores de Sanidad y la ciudadanía. No hay nada como ponerse en las buenas manos de un fisio que sabrá detectar y corregir todo tipo de estados anómalos. Un buen masaje periódico restaurará el delicado equilibrio de la bioquímica muscular; eliminará tóxicos acumulados.

¿Realmente es así? ¿Cual´es la evidencia?

No todo el mundo comparte el modelo. Un porcentaje minoritario pero creciente de Fisioterapèutas considera que no sólo el modelo no aporta beneficio sino que puede generar, a través de las expectativas y creencias de vulnerabilidad que genera, un claro perjuicio.

Muévase con cuidado, de modo controlado y adecuado porque es usted frágil (primera opción) versus (segunda) haga lo que le apetezca hacer, sin miedo, confiado en la robustez de su aparato locomotor. Siéntese y siéntase cómodo y coja pesos de la forma más variada posible. Confíe en su organismo.

Los gestores sanitarios deben decidir qué modelo aceptan y aplican.

Me temo que se optará por el primero, el de más aceptación social (profesionales y ciudadanos), a pesar de la creciente y fundada evidencia de que ello potencia un estilo vigilante-alarmista del cerebro, que hará emerger el sentimiento de dolor en la conciencia y protegerá innecesariamente el aparato locomotor.-

Proteger la estructura o facilitar el aprendizaje.

Miguel Angel Galan y Federico Montero son dos fisios que han puesto en marcha en la provincia de Valladolid, con la venia y apoyo de la Consejería de Sanidad de Castilla y León, un programa grupal de educación en Biología del dolor y movimiento, junto a actividades lúdicas en las que los pacientes recuperan la alegría de moverse sin miedo y, por tanto, sin dolor.

Paula Areso es una fisio que ha puesto en marcha, también con la venia de los gestores sanitarios, un programa similar en Burgos.

Han optado por el segundo modelo. Un ejemplo a seguir.

El dilema está ahí. ¿Espaldarazo a las escuelas de espalda o darles la espalda?

¿Evidencias?

Cada uno, las suyas.

Publicado en Medicina | Etiquetado | 6 comentarios

El cultivo de la migraña

Sostiene el Neurocientífico V. Ramachandran, previsiblemente sin evidencia científica para Osakidetza, que el dolor es (el resultado de) una opinión cerebral. Otros neurocientíficos, también sin evidencia científica, dirían que es (el resultado de) una decisión.

Habría innumerables alergólogos e inmunólogos que sostendrían, previsiblemente con evidencia cientifica para Osakidetza, que las alergias y enfermedades autoinmunes son (el resultado de) una opinión o una decisión errónea del sistema inmune.

Tanto el Sistema Nervioso como el Sistema Inmune se dedican a opinar-decidir sobre lo que constituye una amenaza para la integridad física del organismo. Opinan-deciden y actúan en consonancia con lo que opinan-deciden, desde el sesgo del “error menos costoso”, es decir, aceptando por seguridad un exceso de falsos positivos, dando por amenazante algo inofensivo.

En la alergia al polen el sistema inmune opina-decide que el aire que lo contiene es peligroso y despliega la inflamación en diversas mucosas. La inflamación alérgica sería, evidentemente, el resultado de un error de evaluación de amenaza. Sería además, y aquí surge el problema, un error no detectado sino todo lo contrario, consolidado a lo largo del tiempo.

La propuesta del origen evaluativo de la migraña se basa en la hipótesis de que el Sistema Neuroinmune opina-decide que la cabeza está amenazada  en un determinado escenario y, como consecuencia, emerge en la conciencia la crisis.

Evidentemente se trata de un error, dado que nada amenazante sucede en la cabeza mientras  el sentimiento doloroso y nauseoso campa a sus anchas. El Sistema Neuroinmune ha opinado-decidido erróneamente.

Esta es nuestra hipótesis de trabajo. Hay evidencia científica de que no soy ninguna eminencia. No he publicado nada en las revistas de las evidencias. No me dedico a publicar sino a estudiar, reflexionar y construir hipótesis plausibles.

La hipótesis del error evaluativo me parece plausible, no menos plausible que la del error inmune y me he dedicado a proponerla a profesionales y pacientes.

Gracias al Dr Aguirrezábal nos pusimos a aplicar la hipótesis, explicando el proceso de la migraña desde la óptica de la Biología actual y hemos comprobado que el sistema neuroinmune del alumnado reduce considerablemente la cuota de errores de opinion-decisión. Lo comprobamos en un estudio piloto y en un ensayo clínico aleatorio más adelante. El estudio no lo ha aceptado hasta el momento ninguna de las revistas a las que lo hemos enviado. Puede que haya problemas metodológicos. No entiendo de lo de publicar.

La cuestión reside en lo siguiente:

¿Cómo se cuecen las opiniones-decisiones del Sistema Neuroinmune? y ¿cómo debemos-podemos actuar para minimizar los errores evaluativos?.

No entro en el ámbito inmune pues no tengo competencia profesional para decir nada. pero pienso que las opiniones-decisiones de activar estados de amenaza, el proceso de aprendizaje que las genera, se aprenden, se cultivan.

La red neuronal es un medio de cultivo que recibe continuamente datos sobre la interacción del organismo con el entorno. Sobre esos datos, construye hipótesis, opiniones… y “decide”, a veces con acierto y otras sin él.

Hay mucha literatura neurocientífica que fundamenta la función evaluativa. Lamentablemente, no se ha trasvasado al ámbito de su aplicación clínica.

Las opiniones-decisiones de la red neuronal defensiva encuentran en la red sanitaria pública un medio de cultivo sensibilizante que propicia el que un 15% de los ciudadanos estén sometidos al despropósito de las crisis, de las evaluaciones erróneas no corregidas.

La función de Osakidetza sería la de promover un medio de cultivo que minimice los errores evaluativos, tal como se le ha propuesto.

Lamentablemente, Osakidetza ha optado por seguir promoviendo las condiciones culturales que permiten la germinación y desarrollo de las malas hierbas de la migraña.

Existe un colectivo de ciudadanos que consigue batir récords en el cultivo de la migraña: los neurólogos. Son los que disponen y fertilizan un medio de cultivo más adecuado, el de su evidencia científica. Creen en lo que predican y por ello las opiniones-decisiones migrañizantes de su sistema neuroinmune brotan con más facilidad.

La migraña no nace. Se cultiva… con fondos públicos y privados.

Publicado en Uncategorized | Etiquetado | 2 comentarios

Dolor. Fortalecer o debilitar al paciente. (1). Migraña

 

Recientemente Osakidetza (Servicio vasco de Salud) declinó la propuesta del modelo del error evaluativo neuroinmune y su aplicación en forma de cursos a grupos de pacientes, por entender que carecía de “evidencia científica”. Cabe pensar que el modelo teórico que promueve y esponsoriza sí está sostenido por la debida evidencia y que dicha supuesta evidencia justifica la provisión de los cuantiosos fondos que demanda, con modestos y discutibles resultados..

La propuesta rechazada está dirigida a situaciones de dolor sin causa que lo explique y justifique biológicamente. Me centraré en tres etiquetas solamente: “Migraña”, “dolor músculoesquelético crónico” y “fibromialgia”, pues son estas las que contamos con el conocimiento y experiencia suficiente como para opinar.

Osakidetza y la migraña

Aun cuando cada profesional actúa en conciencia libremente y, teóricamente, puede aplicar el modelo que considere más oportuno, la mayoría de los profesionales están instruidos en el modelo oficial, propuesto por los neurólogos.

La migraña, según este modelo, es una enfermedad genética. Determinadas áreas o centros neuronales, los “generadores de migraña”, en base a una condición patológica de hiperexcitabilidad, se activarían de modo espontáneo o por un “desencadenante”, generando secundariamente un extado de sensibilización extrema en las terminales del trigémino esparcidas por las meninges y grandes vasos intracraneales, condición esta exigida, necesaria y suficiente para que duela.

Los pacientes nacen ya con la condición. El modelo propone que nada se puede hacer para modificar dicha condición pero sí para aliviar sus consecuencias: 1) llevando una vida ordenada y saludable 2) identificando y evitando los desencadenantes  3) siendo supervisado por un neurólogo, quien, además de los consejos, prescribirá fármacos que deberá seguir, evitando la automedicación y 4) tomando el calmante con la mayor precocidad posible.

La migraña sería irreversible. El paciente debe adaptar su vida a esa condición y esmerarse en vigilar y detectar cualquier indicio que anuncie el encendido de la crisis. Yugulando precozmente cada episodio se impedirá que el camino neuronal que incendia la cabeza se refuerce con cada incidencia. Además de la vigilancia, apoyada actualmente por diversas apps que avisan por el móvil (¡en 30 minutos, crisis!) y la toma precoz del calmante, se llevará un diario de crisis (también hay apps para tal efecto).

No todos los desencadenantes son detectables ni evitables pero deben evitarse los evitables y se puede paliar el impacto de los inevitables. Los cambio hormonales, por ejemplo, justifican una modulación con preparados hormonales, los estados ansiosodepresivos, un antidepresivo-ansiolítico. No vendrían mal los apoyos psicoterapéuticos, los masajes, las relajaciones, las dietas y otros complementos de segunda fila.

Ponerse bajo la tutela de esta propuesta ¿fortalece o debilita al paciente?

Aparentemente lo fortalece. Detecta la crisis y permite la actuación inmediata con el calmante; rebaja el nivel de excitabilidad de su generador neuronal, con la vida ordenada y los tratamientos preventivos.

El paciente vive pendiente de su migraña pero, ya se sabe, en medicina el tiempo es oro. Diagnóstico precoz, prevención…

Genes, estilo de vida, monitorización continua y fármacos. Es el modelo moderno, científico, para los tiempos actuales. Previsiblemente en el futuro habrá aplicaciones de móviles que conectarán el monitor con un estimulador magnético transcraneal que inhibirá los generadores.

Puede que muchos pacientes estén satisfechos con el modelo. Han detectado y evitado los desencadenantes, han ordenado y saneado su vida, toman los preventivos y calmantes precoces bajo estricta supervisión médica y han conseguido un control aceptable de su condición patológica.

Los pacientes que nosotros vemos no corresponden, lógicamente, al grupo de los satisfechos. No han identificado los desencadenantes o son inevitables; llevar una vida ordenada sólo ha generado más aburrimiento; los fármacos ya no hacen nada; su neurólogo ya no sabe qué más hacer; han acudido al psicólogo; han probado todas las ofertas alternativas; esperan que alguna vez salga algo realmente nuevo y efectivo y sospechan que ya nadie les comprende ni cree. Se sienten débiles, frágiles, vulnerables, indefensos, desconcertados, desesperanzados, decepcionados, hastiados del mercadillo de los remedios.

Nuestros pacientes pertenecen al grupo de los irredentos. Han optado inicialmente a “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” y hasta que han agotado lo socialmente conocido, lo políticamente correcto, no conceden la oportunidad a esa propuesta novedosa extraña que acaban de conocer:

– Me han dicho que organizan unos cursos en el Centro de San Martín y en una clínica de fisioterapia(Asier Merino).  Sólo te hablan. Nada de fármacos ni terapias. Sólo te explican la migraña… Una amiga mía está encantada. Chica, ¿por qué no pruebas? Mal no te va a hacer.

Llevamos ya unos años y ediciones con los cursos. Controlamos los resultados. Hemos hecho un ensayo clínico aleatorio. Los resultados son excelentes.

Básicamente, les explicamos argumentadamente que no se nace migrañoso sino que se aprende a serlo, al calor de la cultura experta.

No damos consejos pero desarmamos la recomendación de los desencadenantes y les animamos a llevar una vida normal, protegidos por la convicción que da el saberse sano. Ellos toman sus decisiones.

Generalmente se libran de la tiranía de buscar el desencadenante o de temerlo si lo han identificado. Han re-desordenado su vida y son más felices. Prácticamente no toman fármacos. Tienen convicción de controlar las crisis cuando asoman, sin monitorización externa. La olfatean, interiorizan lo aprendido, desvían la atención a su tarea y siguen con lo que les interesa. “Me habéis librado de un secuestro”…

La propuesta pedagógica es sencilla, económica y eficiente. Lo único que hacemos es explicar la base biológica del dolor y su aparición fuera de contextos que lo expliquen y justifiquen biológicamente, a la luz del modelo del error evaluativo neuroinmune aprendido.

Osakidetza ha optado por la estrategia de “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” y, escudándose en la afirmación gratuita de que falta evidencia científica, se limita a tolerarlo, renunciando a un ambicioso programa de alfabetización de profesionales y ciudadanos en algo que cada vez resulta más apremiante: la Biología del dolor.

El paciente activo, ilustrado, “enpoderado” (fortalecido, habilitado).

Aquí han tenido una oportunidad y, digan lo que digan cuando hablan de modelos de salud pública, en esta ocasión la han desperdiciado.

Siempre hay tiempo para rectificar. Esperan para hacerlo que publiquemos lo suficiente como para ser políticamente correctos.

No sé si lo conseguiremos pues exige muchos empeño y tragaderas.

Seguiremos trabajando en lo biológicamente correcto.

Tenemos todas las evidencias de que lo que explicamos se ajusta a la Ciencia y podemos demostrar que no todo lo que se predica como evidencia se ajusta a la corrección biológica, por más corrección política que ostente.

Que alguien nos discuta que lo que explicamos no es biológicamente correcto…

Publicado en Uncategorized | 5 comentarios

Osakidetza. Evidencias e invidencias

Ayer, Osakidetza (Servicio vasco de salud ) dio la espalda a la propuesta de aplicar la intervención pedagógica grupal, basada en el modelo del error evaluativo neuroinmune aprendido.

Muy interesante lo que hacéis. Nos parece bien que sigáis… pero no lo apoyamos, es decir, no ponemos ni un duro para que lo hagáis. Podéis seguir dedicando vuestro tiempo libre a trabajar con los pacientes en nuestros locales y no os desalojaremos.

No hay evidencia científica que justifique la inversión que os negamos.

Palmadita en la espalda. Buenos días.

He trabajado para Osakdetza toda mi vida profesional, con carácter exclusivo.

Allá por los 90, consciente de que existía un problema de salud colosal en torno a los denominados “Síntomas sin explicación médica”, que en mi caso (soy neurólogo) se centraba fundamentalmente en el dolor de cabeza y el mareo, dediqué muchas horas a la escucha atenta a los pacientes y al estudio y reflexión de algo evidente pero que hasta entonces no había visto:

Una parte sustancial de la población estaba mortificada e invalidada por un dolor absolutamente real para el que los profesionales no disponíamos de explicaciones ni soluciones satisfactorias. En muchos casos llegábamos incluso a dudar de la realidad de ese dolor y recurríamos a las manidas y odiosas sospechas del origen “psicológico”.

Poco a poco fuí construyendo mi modelo del error evaluativo neuroinmune aprendido. Lo escribí y describí en el libro “Migraña, una pesadilla cerebral” (2009).

Durante todos esos años informaba a mis pacientes de lo que iba aprendiendo y algunos, luego bastantes y, finalmente, muchos de estos pacientes, comprendían y aceptaban la explicación y sus misteriosos síntomas se disolvían.

Tambien en otros lugares del planeta, otros investigadores llegaban a conclusiones similares. Había nacido la “Educación terapéutica en Neurociencia”, la habilitación del paciente para gestionar su problema, una vez vista la incapacidad de la Medicina de las sagradas evidencias para hacerlo. Los cuantiosos fondos dedicados por Osakidetza, supuestamente para paliar el dolor, eran útiles en el contexto del dolor asociado a daño tisular (cirugía, cáncer) pero no en el del dolor sin daño que lo justifique biológicamente, es decir, en el dolor crónico, migraña, fibromialgia y un largo etcétera de etiquetas pseudodiagnósticas.

Estuve predicando en el desierto de la salud pública hasta que me jubilé.

Afortunadamente para mí y los ciudadanos del barrio de San Martín, de Vitoria, el doctor Iñaki Aguirrezábal se interesó por lo que hacía y nos reunimos muchas veces para poner en marcha la intervención pedagógica en grupos de pacientes de migraña. Tambien afortunadamente, la dirección del Centro de San Martín apoyó el proyecto y cedió el aula para las clases.

La intervención fue un bombazo. El alumnado se puso las pilas. Escuchó atento en las clases las explicaciones de Iñaki, Marisol y mías, compró el libro de texto (Migraña, una pesadilla cerebral) leyó con interés los apuntes de Cristina Arenaz (paciente y desinteresada colaboradora) y tomó sus propias decisiones, desde el nuevo marco teórico. Controlamos los resultados. Hicimos un ensayo clínico aleatorio (ECA), que no hemos conseguido que se acepte para publicación, hasta el momento-

Más del 70% de reducción de días de dolor, escala de invalidez y consumo de fármacos.

Con la intervención pedagógica, no sólo ganaron los pacientes sino también Osakidetza (menos bajas, más energía en el trabajo, menos fármacos) y los bares (más cenas y chupitos). Sólo Farmaindustria se resintió de la intervención pero en la despreciable relevancia de nuestra pequeña muestra, 12 pacientes por grupo.

Poco a poco se interesaron otros colegas. Mi hija Maite y mi yerno Asier, ambos fisioterapeutas autónomos, se sumaron con coraje y no sin riesgo, a la tarea. Se fundó la SEFID, Sociedad Española de Fisioterapia y Dolor que impulsó el cambio de paradigmas emergente.

Edité el blog, dímos cursos y conferencias allá donde nos lo solicitaron. Comenzaron a acudir profesionales de otras regiones y la intervención pedagógica grupal desde el modelo del error evaluativo aprendido (organismo sano, gestionado por un cerebro equivocado) se fué aplicando fuera de Vitoria. La doctora Barrenengoa puso en marcha la intervención pedagógica en Vizcaya con grupos de pacientes de fibromialgia, con éxito notable- Casi el 70% de las pacientes dejaron de tener los síntomas exigidos para validar la etiqueta “fibromialgia”.

Los fisioterapeutas Miguel Angel Galán y Federico Montero, de Valladolid, aplicaron su propia versión del modelo, desde el mismo marco teórico, también con éxito notable.

¿Evidencias, dicen ustedes, señores de Osakidetza?

Es evidente que tenemos un grave problema de salud pública, el del dolor sin daño.

Es evidente que lo que ustedes gastan en tratar de paliar el problema no sólo no no palía sino que lo amplifica.

Es evidente que el problema está empeorando.

Es evidente que los paradigmas teóricos vigentes en dolor (la Ciencia normal, que diría Thomas Kuhn) están obsoletos. El dolor no es una cuestión de tejidos, sino de cerebro evaluativo.

Es evidente que hay un diminuto grupo de profesionales y pacientes que está apasionada y desinteresadamente dedicado a estudiar, comprender y aplicar el modelo, en sus horas libres y a sus espaldas, eso sí en los locales que ustedes generosamente autorizan.

Es evidente que lo que explican está amparado por la Ciencia. Medicina basada en la Ciencia.

Es evidente que el alumnado de los cursos está absolutamente encantado y agradecido por el trato recibido y por los resultados y que no entienden cómo se ha tardado tanto en darles la oportunidad de aprender lo que ahora saben y aplican.

Es evidente que muchas de las cosas que se dicen a los pacientes por parte de los profesionales que ustedes pagan no debieran decirse porque no hacen mas que empeorar la situación (efecto nocebo). Hay evidencia abrumadora al respecto. En este caso ustedes aplican la invidencia de la evidencia.

Es evidente que muchas intervenciones”terapéuticas”, farmacológicas y quirúrgicas, aplicadas sin ninguna objeción, no cuentan con ninguna evidencia de su utilidad o, incluso, están evaluadas como inútiles y perjudiciales.

En Castilla y León, la Consejería de Sanidad ha escuchado a los fisios Miguel Angel Galán y Federico Martín y ha promovido y esponsorizado un programa de intervención pedagógica grupal, siguiendo el modelo que ahora ustedes rechazan.

Su rechazo no será noticia en los medios. Este blog puede que sea el único que refleje lo sucedido. No creo, por tanto, que las consecuencias de su decisión les preocupe.

El apasionado, desinteresado, informado y generoso grupo de profesionales al que ustedes han decepcionado, está profundamente dolido con su desaire. Supongo que seguirán en la brega por imperativo ético y porque son incapaces de negarse a seguir siendo lo que son.

Ustedes nos hablan de evidencias.

Para nosotros no es una cuestión de sus evidencias. Las conocemos perfectamente y, por ello actuamos como actuamos.

La Medicina de la Evidencia tiene sobre su mesa todas las que quiera y escogerá las que  se ajustan a sus deseos.

Primero decidimos y luego buscamos razones.

Ustedes ya sabían lo que querían y preferían decidir. Han buscado las razones y las han encontrado en la “falta de evidencias científicas”.

Nosotros seguiremos buscando conocimiento científicamente validado y lo explicaremos a los ciudadanos pues les asiste el derecho a ello.

Una cosa es la evidencia y otra la invidencia.

Ustedes no quieren ver lo evidente.

Buenos días.

Publicado en Uncategorized | 21 comentarios

Equivalentes migrañosos

 

La “migraña” es una etiqueta que define un conjunto de síndromes de diversa expresión. En el adulto la etiqueta describe la presencia, en el relato del paciente, de episodios recurrentes de dolor (con cierta frecuencia unilateral), nauseas-vomitos e intolerancia sensorial. Digamos que es la forma madura, consolidada.

Antes de establecerse como tal “migraña” adulta, sea lo que sea lo que la genera, acostumbra a expresarse en la infancia de otras maneras, con otros síntomas, en distintos y cambiantes lugares (tripas, miembros, cabeza). A veces acaba extendiéndose por todo el cuerpo (¿fibromialgia?)

Puede doler la tripa, en vez de la cabeza, o una extremidad.

Puede no haber dolor sino una crisis de vértigo o tortícolis.

La condición “migrañosa”, por tanto, no es determinante. No es algo que, en origen, afecte a estructuras de la cabeza, por ejemplo terminales vasculares o meníngeas del trigémino. Más bien se trataría de un estado, de un modo funcional, hipervigilante e inmaduro,  que va generando problemas diversos, según se proyecta sobre lugares y funciones en desarrollo.

– Tengo vértigos, migraña. fibromialgia, cervicales, lumbares, colon irritable…

No es que el paciente acumule varias enfermedades sino que padece las consecuencias de un modo o estado funcional de su sistema neuroinmune, caracterizado por la hipersensibilidad, la hipervigilancia somática, el exceso en la atribución de peligro a agentes y estados banales y, por tanto, a la activación innecesaria de recursos de protección que aparecen en la conciencia en forma de sentimientos de enfermedad, es decir, síntomas.

Los errores del aprendizaje son normales. No sucede nada si se detectan y se corrigen.

La patología del aprendizaje aparece cuando el error no es detectado como tal sino como acierto, iniciando el bucle que lo consolida.

Los pacientes se limitan a relatar lo que aparece en la pantalla consciente.

– Me duele. Todo me da vueltas…

La responsabilidad de detectar el error y corregirlo recae en el profesional. Lamentablemente se procede a etiquetar y prescribir remedios, dejando vivo, revivido, el error.

– Es una migraña. Ha salido a usted. Tiene que detectar y evitar desencadenantes, llevar una vida ordenada y seguir este tratamiento. Es una enfermedad misteriosa e incurable. Debe asumirlo.

Ese es un camino, el seguido con abrumadora mayoría. En mi opinión es un mal camino

Hay otro, en dirección contraria, transitado por muy pocos.

– El sistema neuroinmune del organismo de su hija está aprendiendo. Lo hace desde el miedo al daño. Todo puede ser nocivo hasta que no se demuestre lo contrario. A veces comete errores y esos errores de alerta-protección se expresan como dolor o vértigo. Explíqueselo. Tranquilice a su hija. Háblele del organismo, de la Biología, del aprendizaje. Disuelva el miedo patológico, fóbico. Los calmantes son muy eficaces en los niños, pero iguales al efecto placebo. Si los utiliza, sepa que está utilizando el placebo, el engaño. Está cerrando el bucle de la consideración de enfermedad que necesita una terapia…

El dolor sin justificación biológica es frecuente e invalidante, en la infancia y adolescencia.

Tenemos dos opciones: etiqueta y terapia…

O… educación en Biología, ayuda evaluativa, enmendar errores cognitivos y conductuales, miedos, fobias.

Usted mismo.

 

Publicado en Medicina | Etiquetado | 1 Comentario

Lo inconsciente

El complejo trajín biológico del organismo, la trama de procesos químicos de nuestras células: el filtrado de los glomérulos renales, el intercambio de gases en los alvéolos pulmonares, el flujo de señales electroquímicas en la red neuronal… todo ello es opaco; no podemos observarlo ni sentirlo directamente.

Sin embargo, recibimos en la pantalla de la conciencia sentimientos, percepciones y  emociones; pensamos y decidimos sobre esa compleja maraña opaca de procesos celulares en base a lo que aparece en dicha pantalla.

Lo consciente está referido a lo inconsciente pero no podemos saber directamente en qué manera.

Noto que me pica el antebrazo y ese picor mi invita a rascarme. Soy consciente del sentimiento de picor y de las ganas de rascarme. Conscientemente, decidiré rascarme o aguantarme las ganas. ¿Qué procesos celulares se han producido para que de esa trama inconsciente emerja en la conciencia el sentimiento de picor y las ganas de rascarme?

No es posible saberlo directamente. Hay que indagar, por uno mismo o con la ayuda de expertos.

Sean cuales sean los procesos inconscientes que subyacen al afloramiento en la conciencia del sentimiento consciente de picor, no cabe duda de que esos procesos dan como resultado la incitación al individuo para que se rasque. ¿Motivos? Puede que se haya detectado la presencia de un parásito o un tóxico químico pero puede también que no suceda nada amenazante en la piel, que justifique y explique la presión del organismo a que nos rasquemos, poniendo incluso en peligro la integridad cutánea, si el rascado es violento.

El mundo consciente no desvela la actividad inconsciente celular. Se limita a presentar al individuo una propuesta conductual, en base a lo que se integra del resultado de toda esa trama de procesos opacos.

Las neuronas extraen datos de los resultados de la actividad celular, de la realidad interna, pero no se limitan a evaluar esa realidad sino que anticipan posibles estados, imaginan perjuicios y beneficios, sin garantía de acierto. El mundo consciente reflejará siempre la síntesis de lo que sucede y lo que se imagina, sin ninguna información que permita al individuo saber cuánta dosis de realidad contiene cada sentimiento consciente.

– Sólo sé que me duele. Aquí, ahora y en esta circunstancia.

Correcto.

– Me han hecho la historia clínica, me han explorado. Los estudios complementarios son normales. Me dicen que no tengo nada patológico.

Correcto.

Luego… previsiblemente el síntoma, el dolor, el picor, el cansancio o cualquier otro  corresponde a un estado evaluativo que se refiere al mundo imaginado.

El profesional debe valorar la salud de los tejidos. Si no encuentra nada que justifique y explique biológicamente el “síntoma”, debería ocuparse de la salud evaluativa, de la idea de organismo que el organismo imagina.

– No tiene nada patológico. Su organismo trabaja en un estado referido a sucesos imaginados. Hay que recuperar la convicción de salud, eliminar la alerta por temor al daño.

– No estoy preocupado. Ya sé que no tengo nada, pero me duele…

– No es usted, su consciente, el responsable. Lo que usted recibe en la conciencia es el efecto de un complejo proceso evaluativo, absolutamente inconsciente, del que sólo conocemos, a través de su relato (“me duele”), que el organismo evalúa una determinada amenaza, aquí, ahora y en esta circunstancia. Nuestra función es la de descartar lo patológico y, una vez descartado, ayudar a su organismo a recuperar un modo evaluativo más razonable.

A través de la conciencia podemos aportar nueva información, nuevas experiencias, que hagan más saludable, más racional, el proceso evaluativo, inconsciente.

– ¿Qué me recomienda?

– Utilice el ámbito consciente para informarse, para comprender el proceso y decidir actuar desde ese conocimiento.

Ignorar lo inconsciente dejándose llevar por las apariencias del mundo consciente, no es saludable.

– Cuídese. Ilústrese en Biología, en lo inconsciente.

 

Publicado en Medicina | Etiquetado | Deja un comentario