Neuromatriz del dolor

Sabemos a ciencia cierta que el dolor no se produce en los tejidos. También a ciencia cierta sabemos que, por tanto, no existen receptores de dolor, señales de dolor, vías de dolor ni centros que procesan y modulan ese dolor. En su lugar sabemos que existen estados de energía térmica, mecánica y química, internos y externos, que pueden resultar nocivos para los tejidos. Cuando se da esa situación, las neuronas vigilantes (nociceptores) los detectan a través de sus sensores de energías nocivas y los convierten (transducen) a señales electroquímicas que son conducidas por diversos circuitos ascendentes a centros que contienen …

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Señales de dolor

Las señales de dolor no existen. No hay dolor en la espalda, la cabeza, el estómago o el pie. Puede haber nocividad, pero no dolor.

Estímulos nocivos

No. No insista. Grábeselo a fuego en su mente. No existen estímulos que segregan dolor cuando contactan con los tejidos.

Estímulos dolorosos

En la literatura sanitaria se utiliza con frecuencia el término «estímulo doloroso». Cuando algo duele: el pie, la cabeza, el hombro… damos por sentado (intuición más o menos fundamentada) que el dolor se genera allí donde se siente.