¡No hay derecho! – Testimonio

La OMS proclama el derecho de la ciudadanía que padece dolor crónico a que se le faciliten todos los recursos disponibles para aliviarlo.

Hay un marco teórico más o menos explícito y una práctica clínica mayoritarias que guían el afrontamiento (enfrentamiento, muchas veces) del dolor crónico por parte del profesional, a pesar de que se reconozca su absoluta ineficacia.

Una corriente minoritaria de profesionales, en su mayoría fisioterapeutas, ha integrado el nuevo conocimiento de la biología del dolor y ha generado un cambio radical de paradigmas y afrontamiento.

Lamentablemente, el resto de colectivos profesionales no se da por enterado y sigue diciendo y haciendo lo que está claro que sólo complica más el problema.

David no es un caso aislado. Su peregrinaje por la multidisciplinaridad oficial representa en torno al 20% de la población.

Me ofreció su testimonio y creo que los lectores tienen derecho a conocerlo.

Desde la perspectiva de los derechos humanos, amparados por la declaración de la OMS, no hay derecho a que se vulnere ese derecho a la utilización de todos los recursos que la evidencia científica ampara.

Gracias, David.


Hola, quisiera poder hablar de cómo superé una situación de dolor sin daño para poder ayudar a todo el que esté pasando una situación similar a la mía.

Mi dolor comenzó en la zona testicular y la ingle.  Posteriormente avanzó hasta llegar a la zona baja de la espalda y la cadera. Es ahí cuando comenzó todo mi periplo médico… Sentía dolor, incapacidad… A medida que traté con los médicos no encontraban una solución y terminaron operándome de pinzamiento femoroacetabular tipo cam en la cadera derecha, con intención de operar la izquierda… Parecía todo claro, pero los dolores no se iban con la recuperación.

Fue entonces cuando comenzaron los antiinflamatorios, opiniones médicas que contribuían a minimizar el movimiento… no podrás hacer deporte hasta dentro de 3 años, ciertos movimientos agudizan tu problema…etc

Por circunstancias ajenas al dolor ingresé en el hospital de mi ciudad y no encontraron nada, es ahí cuando creí encontrar una relación entre mi alimentación y el dolor. Comencé con la sensibilidad al gluten… que no mejoró mi problema, pues he entendido con el paso del tiempo que comer sano mejora el aspecto de cualquier persona y la clave no reside en el gluten sino en cuidarse. Tuve citas con un reumatólogo privado cuya consulta valía un dineral… pastillas, vitaminas, dieta… no mejoraba. Incluso tenia desmayos por la nula ingesta de carbohidratos… El reumatólogo de mi hospital me diagnosticó fibromialgia y posteriormente ingresé en el hospital, donde me dieron otro diagnóstico más: síndrome de dolor psicosomático.

Tenía dolor en las piernas, adormecimiento, dolor en la parte baja de la espalda, tensión en el cuello, frío en las piernas, calambres musculares…quizá os suenen estos síntomas, completamente reales.

Tras visitar psicólogo privado, otro dineral invertido… antidepresivos y antiepilépticos… no solucionar mi problema y sentirme cada vez más culpable e incomprendido y achacando mis problemas a que yo me lo provocaba, por no decir los efectos secundarios de las pastillas… decidí dejarlas ( me costó mucho, mareos, ansiedad… no os imagináis ).

Contacté con un fisioterapeuta y es ahí donde empezó a hablarme del dolor sin daño, de la biología neuroinmune… y de los conceptos que Arturo cita en sus libros y en su blog. No os voy a mentir al principio pensé que me curaría con sus manos como un fisioterapeuta normal… Pero no, me daba información y me decía que era mi red de seguridad para cuando tuviera dolor. Esto fue la base, pues no fue tan fácil como leer en mi caso.

Pasaron meses y tenía cierta mejora… es ahí cuando mi fisioterapeuta me recomendó leer el blog de Arturo y donde decidí ser yo quien gestionara mi dolor, gracias a otros testimonios, a la información de Arturo y a sus metáforas… el ladrón y la alarma. Qué gran explicación a lo que me pasa.

Me convencí de lo que leía, hice de esa información mi forma de vida, mi verdad. Comencé a trabajarla y anote el día 30/04… Ese día escribí en un folio un resumen de todas las frases y conceptos que debía asimilar y una vez al día comencé a leer ese folio. A su vez apunté en la funda de mi móvil en un pequeño folio 5 frases, y cuando tenía momentos de dolor leía el papel para corregir el error. (“ dolor no es igual a daño, es un error de predicción, sobreprotección, know pain no pain, es una falsa alarma, vuelve a vivir sin miedo» ) 

Mi folio y estas pequeñas frases fueron mi día a día… No han pasado dos meses y mi vida ha cambiado por completo. Tengo más momentos sin dolor que con dolor y cuando me viene ese dolor… su intensidad es leve… sigo trabajándolo. Estoy en la fase final… no sé… me dicen esto hace un año y no creo en nada, no lo creo… creo en pastillas enfermedades… pero, de verdad, es un caso real, me ha cambiado la vida.

Estoy tan agradecido a Arturo a su blog, a mi fisioterapeuta y a esta información que realmente no puedo describirlo, sólo quería aportar mi granito de arena porque si hay salida, se debe eliminar todo aquello que contribuye al problema, marcar el camino y trabajarlo mucho. No esperéis milagros pero como todo en la vida lo que se trabaja en una buena dirección… tiene su recompensa

Me quedaré con dos frases, la metáfora del ladrón y el sistema de alarma y “ los pacientes con procesos virtuales no necesitan terapia psicológica, sino información que ayude a su sistema neuroinmune a modificar la narrativa”

Gracias Arturo, porque al otro lado de la pantalla hay gente como yo a la que le ha cambiado la vida y que grita a los cuatro vientos que hay solución, que el laberinto tiene salida, pero te tienen que guiar en la dirección correcta. Agradecido enormemente a tu dedicación y queriendo ayudar a aquellos que como yo sufren mucho pues es una situación que nadie comprende.

FDO: David V.

El músculo

La vida es movimiento. Sin músculos, no hay vida.

Hay veces que no podemos movernos. Al intentarlo duele.

– Tiene usted “dolor muscular”.

¿A qué llamamos “músculo”?

No lo sé. Me gustaría saber la opinión de cada cual.

¿Es un tipo de célula, la fibra muscular? ¿Una célula especializada en contraerse, es decir, acortarse-abombarse?

Todas las células, sin excepción, son coloides: se encuentran en un estado físico similar al de la clara de huevo. La fibra muscular, también. En su interior, dos proteínas filamentosas, la actina y la miosina, interactuando entre ellas con consumo de energía, generan el acortamiento e inmediatamente, también con consumo de energía, la recuperación del punto de partida. Imagine una microclara de huevo depositada sobre una superficie que se encoge y estira. Eso es una contracción muscular, visto desde la óptica de la fibra muscular.

– Tengo rotura de fibras

La microclara de huevo se ha fragmentado.

Es difícil imaginar cómo una célula puede generar movimiento con la consistencia coloide. Realmente no lo puede hacer. Coloque la microclara adherida a dos miniparedes rígidas (huesos) desplazables. La miniclara se contrae, es decir, se acorta-abomba y las miniparedes rígidas ¿se acortan, para volver a separarse al cesar la contracción de la fibra muscular o,  simplemente, la miniclara se separa de las miniparedes rígidas para convertirse transitoriamente en una bolita, que al relajarse vuelve a la forma inicial plana?

En la miniclara, ciertamente, hay movimiento: se acorta y alarga para volver a acortarse, pero no induce el movimiento de las miniparedes rígidas. Para ello necesitaría fijarse en una de las miniparedes y dejar el otro extremo libre. La miniclara adherida a una de las miniparedes se acercaría y alejaría de ella y eso sería todo.

Para generar movimiento útil, la fibra muscular necesita la ayuda de otros componentes del músculo: por ejemplo, el tejido conjuntivo, el tejido en el que están insertadas las fibras musculares. “Los gordos” de la carne. Todas las fibras (las miniclaras de huevo) están integradas en un tejido no celular, constituído por fibras de diversas cualidades viscoelásticas que consiguen que la contracción de la fibra muscular desplace las miniparedes, tirando de las dos a la vez o de una de ellas si la otra está en modo no desplazable.

Realmente, el músculo puede romperse si lo que se rompe es el soporte de ese tejido conjuntivo (“los gordos”). No sería una rotura de fibras, sino de los elementos fibrosos que engloban a las fibras (endomisio, perimisio, epimisio). Al contraerse (acortarse) la fibra adquiriría la forma bolita, pero ese segmento ya no tiraría de la minipared rígida.

La fibra muscular, integrada ya en el tejido conjuntivo del músculo, es muy excitable y tiende a autocontraerse o hacerlo con diversos estímulos mecánicos, pero ello generaría un movimiento sin propósito, caótico, desordenado, absolutamente improductivo. La evolución ha seleccionado un tipo celular que se encarga de que el acortamiento de las fibras englobadas en tejido conjuntivo se produzca cuando se le ordene. Estas células mandonas son las neuronas: también son células en estado físico coloide, como la clara de huevo. Cuando se excitan no se acortan. Se limitan a generar una minicorriente en su membrana. Esa minicorriente llega hasta la fibra muscular y libera un mensajero (acetilcolina) que hace que se libere la energía necesaria en la fibra para inducir su acortamiento-relajación mientras persista la orden.  

Las neuronas se empaquetan también en tejido conjuntivo (endoneuro, perineuro y epineuro) pues tienen que atravesar articulaciones, tejidos rígidos y someterse a compresiones, doblamientos, tirones, giros. Si no estuvieran incluídas en todos esos forros conjuntivos, les sucedería lo que a las fibras musculares: se fragmentaría en bolitas inútiles que no sirven para nada.

Las neuronas también son excitables y pueden activarse espontáneamente e inducir así una contracción de las fibras a su cargo, una fasciculación. Se genera una minisacudida en una zona del músculo, sin ocasionar movimiento de palancas y sin aportar ninguna prestación.

La unión de la neurona mandona con la fibra obediente es un punto crítico, la placa motora. Allí se libera la acetilcolina cuando se ordena a la fibra que se contraiga (acorte-relaje-acorte-relaje…), pero el grado de excitabilidad de la placa motora fluctúa y en ocasiones se liberan pequeñas cantidades de acetilcolina sin mediar una orden neuronal, haciendo que algunas fibras musculares se contraigan e incluso queden contracturadas. Son los “puntos gatillo”.

El tejido conjuntivo no sólo aporta consistencia a fibras musculares y neuronas (coloides) sino también a las arteriolas, capilares, vénulas y nervios (nervi nervorum) que se encargan de las necesidades de las fibras, neuronas y el propio tejido conjuntivo.

La complejidad de la contracción muscular no acaba ahí. El tejido conjuntivo no surge espontáneamente. Lo segregan células, también en estado coloidal, los fibroblastos, que liberan al exterior las fibras que dan consistencia al músculo y convierten el acortamiento de las fibras en una acción útil.

Como hay que reponer células y tejidos, en el músculo hay células madre que, también cuando se les diga, se pondrán las pilas y darán a luz nuevas fibras y fibroblastos.

Las neuronas, a su vez, forman parte de un complejo sistema de circuitos que evalúan cuándo y cómo se debe hacer un movimiento para conseguir un objetivo. Se evalúan costes y beneficios y se preparan y ejecutan programas que a través del aprendizaje generarán una acción más eficaz, con menos riesgo y con menos consumo de energía.

Todo ese tinglado del músculo a su vez está influido por lo que la capa de la cultura experta informa a los centros que programan y ejecutan. Al final, todos los componentes quieren mandar, pero están sometidos a órdenes de la jerarquía. El equilibrio, la sensatez es complicada.

Sin movimiento no hay vida. Sin actividad todo el sistema se degrada. Pierde eficiencia. Hace todo peor y más caro y vulnerable.

 Contractura, distensión, sobrecarga, estiramiento, cansancio, rotura … del músculo.

¿Qué es un músculo?

¿Un conjunto de fibras, el tejido conjuntivo, los nervios, las placas motoras, los vasos, los programas, la actividad, la información experta…?

Es un sistema complejo biológico, adaptativo, autoorganizado, que nace, se desarrolla, aprende y acaba muriendo.

Cuide sus músculos.

Es decir: fibras musculares, células madre, fibroblastos, fibras de colágeno, vascularización, inervación, programación, experiencia, información experta…

Dolor músculoesquelético: ¿qué es eso?

En cada caso, algo distinto que deberá evaluarse desde la perspectiva de la complejidad sistémica.

Está además el individuo consciente, al que también le gustaría mandar…

Más complejidad…

Know pain, no pain

El quid de la cuestión

La cuestión a resolver en el tema del dolor sin daño que lo explique y justifique biológicamente (relación coste/beneficio) es:

¿Cómo se llega a esta situación?

¿Qué o quién falla?

La propuesta mayoritaria sitúa al individuo como responsable. Sus genes,  su biografía (estilo de vida) y el no consultar a los profesionales a tiempo o no seguir sus consejos y terapias.

Respecto a los genes no se puede hacer nada, salvo resignarse.

Respecto a la mala vida que, supuestamente, damos al organismo, habría que rebajar las cargas mecánicas (peso, pesos, postura), minimizar el estrés psicosocial, consultar a los profesionales y seguir sus normas (uso racional de fármacos, dieta, ejercicio, relajación, musculación…).

Según este modelo el organismo tendría una capacidad limitada para soportar el tren de la mala vida y poco a poco aparecerían las facturas en forma de dolor y otros síntomas, sin tiempo ya para reconducir la situación.

Lo ideal sería un diagnóstico precoz y enderezar los malos hábitos. “Consulte a su médico”.

Sin negar la existencia de genes y hábitos de vida más saludables que otros, se puede proponer otro modo de evaluar la situación:

Los genes generan probabilidades, pero no son determinantes. Si uno es alto por genética, su probabilidad de jugar al baloncesto es mayor que la de un bajito. No existen los genes del baloncesto.

La capacidad de adaptación del organismo no es tan limitada como dicen. Muchos ciudadanos padecen desde la infancia hándicaps severos, deformaciones, distonías, pero no padecen dolor.

No es esa la cuestión. El modelo mayoritario pasa por alto la información, el aprendizaje.

Cada organismo que viene a este mundo aprende a gestionarse en función de la información que puede extraer de su interacción con el entorno y de la que recibe de los expertos. Gestionará esa información en cada escenario según un modelo interno que puede ser más o menos acertado, real. Si minimizamos la experiencia propia, si observamos-imitamos conductas de dolor ajeno y, sobre todo, si la información recibida de los expertos promueve un modelo interno de organismo vulnerable, patológico, facilitamos la aparición de dolor injustificado.

Desde la perspectiva evaluativo-motivacional que proponemos, el dolor u otros síntomas expresan en cada escenario, en cada acción, en cada lugar anatómico, una consideración de coste-beneficio que incluye además la referencia a una normativa social. Desde ese estado evaluativo el sistema motivacional promoverá una conducta de evitación de daño socialmente aceptada, que en muchos casos no estará justificada.

El mundo del dolor injustificado gira según el modelo habitual mayoritario en torno al individuo. Aunque ya sea tarde habrá que modificar sus hábitos y fortalecer su mermado organismo. No se cuestiona la información experta. Se da por sentado que es la que dispone de mayor validez “científica”. Habría que prodigar más su difusión, su acatamiento. Menos peso, más pesas y menos pesares. Mens sana in corpore sano.

No cabe duda de que un estilo de vida saludable es más saludable que el que no lo es. No voy a discutir las bondades del ejercicio y la gestión correcta del estrés. Lo que sí es cuestionable en esta cuestión del dolor no justificado es la información experta.

En ausencia de una enfermedad genética (excepcionales) que explica el dolor facilitado, hay que dejar a los genes del individuo en paz y facilitar su expresión saludable.

Los consejos de hábitos saludables son obvios y recomendables para aspirar a un estado de salud óptimo, pero su impacto se refleja en el medio y largo plazo y no tiene nada que ver con que una zona duela o no (una vez se ha descartado un evento de daño).

Lo que proponemos es evaluar los estados evaluativo-motivacionales del organismo, demasiado ajustados a los modelos internos que la cultura experta promueve. Sobra catastrofismo y miedo. Falta libertad para jugar.

Los seres vivos están constituídos por materia, energía, tiempo-espacio e… INFORMACIÓN.

La información está presente en cada instante de la vida. El organismo actúa en función de esa información, de la narrativa desarrollada en cada lugar anatómico y acción concreta.

La narrativa, el modelo interno, también debería ser saludable. Promover el juego exploratorio del entorno para seleccionar acciones eficientes (coste/beneficio), no dependientes de la información experta dominante (organismo vulnerable-mala vida).

Corpore sano in mens sana, bien informada, con suficiente experiencia propia, con modelos de observación-imitación saludables y con información experta actualizada, biológica, libre de etiquetas y ofertas terapéuticas innecesarias.

Know pain, no pain