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Centros del dolor

Por pura lógica perogrullana, si no existen estímulos dolorosos, receptores del dolor, señales de dolor ni vías que lo transmiten, tampoco existen unos supuestos centros que reciben todos esos supuestos e inexistentes estímulos, receptores, señales y vías.

El dolor no llega a ni sale de ningún centro. Es un contenido de la conciencia, una percepción de afecto desagradable que todos conocemos.

¿Qué es la conciencia? ¿Cómo se construyen sus contenidos?

No tengo ni idea. Me gustaría que alguien me lo explicara.

Sí sabemos que los contenidos de la conciencia emergen de la actividad integrada de la red neuronal, a su vez conectada al resto de las células y tejidos del cuerpo.

Recapitulemos:

Los estímulos nocivos son detectados por receptores de nocividad que los codifican (transducen) en señales eléctricas (señales de nocividad). Esas señales son conducidas por diversos circuitos (vías de información sobre nocividad) hasta diversos centros. En esos centros existen conexiones con respuestas de protección de complejidad creciente, según se asciende hacia la corteza cerebral.

Si la evaluación global de toda esa compleja red, evalúa amenaza, basada en los datos que llegan de los tejidos (señales de nocividad), esa actividad se expresa en la conciencia como «dolor», localizado en un lugar y momento y con una intensidad variable.

Por fin tenemos ya el dolor.

¿A dónde se transmite?

Otra vez Perogrullo viene en nuestra ayuda: al individuo, al YO consciente. Es el auténtico receptor del dolor. Ese dolor es, lógicamente, un estímulo para el individuo, algo que le motiva a una conducta de evitación y a la búsqueda de posibles causas. El propietario del edificio ha oído la sirena de alarma. Sólo él, nadie más. Sabe que la ha oído, que es real. No la imagina. La padece. Puede que nadie le crea. Sobre todo si no se encuentra nada anómalo que justifique la activación de la alarma en el edificio.

– Son imaginaciones. Se lo inventa para obtener algún beneficio. Han revisado su casa y está todo en orden. Lleva así muchos años. Nadie le cree…

El individuo se convierte así en el procesador-sufridor del dolor. Le busca un significado y toma decisiones, para saber lo que pasa, y para librarse del sufrimiento e invalidez que genera.

El cerebro puede poner y quitar el dolor, dicen. Existen las endorfinas…

No es exactamente así. Todo en biología es siempre más complejo. Llegaremos a ese punto de las endorfinas y demás…

Nocividad, estímulos nocivos, procesamiento de las señales de nocividad…

Piense en eso, en nocividad. Pensar en dolor no ayuda a comprenderlo.

Know pain, no pain