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Enfermedades y padecimientos

Disease e illness

En el idioma inglés se distingue la enfermedad (disease), algo objetivable, del padecimiento (illness), el impacto subjetivo que esa enfermedad produce en quien la padece. No siempre se dan las dos circunstancias. Puede haber enfermedad, oculta o conocida, y no haber padecimiento (asintomática) y puede haber padecimiento sin haber enfermedad objetivable. En castellano, el término padecimiento cumple con la función de indicar perfectamente de qué se está hablando.

La etiqueta enfermedad exige una causa conocida y objetivable. No bastan las hipótesis. El profesional es quien dictamina si hay o no enfermedad.

El padecimiento lo certifica quien lo padece, el pa(de)ciente. El profesional no tiene competencia en esa cuestión.

Desencuentro

Normalmente, el dictamen de enfermedad se acepta tanto por el profesional como por el paciente. Los hechos son los hechos. No cabe el negacionismo. Sin embargo, la negación de «enfermedad» por parte del profesional, por no disponer de datos objetivos, no siempre es aceptada por quien padece los síntomas, o estos no son reconocidos por el profesional, apoyándose en la falta de datos objetivos de enfermedad.

-Todas las pruebas son normales. No hay enfermedad. No tendría que sentirse enfermo…

-Lo dirá usted. Tiene que haber una enfermedad para explicar por qué me siento tan enfermo.

La solución: Error Evaluativo Neuroinmune

El desencuentro se resolvería si el profesional acepta que el padeciente padece, que los síntomas son reales y no imaginarios. No hay enfermedad, al parecer, pero hay padecimiento. El pa(de)ciente así lo ha dictaminado. El profesional no es quién para negarlo.

Los padecimientos están a veces etiquetados como enfermedad, aunque no se cuente con datos objetivos de patología. «Puede haber una enfermedad oculta a la tecnología disponible». «La Ciencia no lo sabe todo». «Con el tiempo se aclarará la cuestión». Pasó con las enfermedades infecciosas, antes de que se dispusiera del microscopio para identificar los gérmenes.

Otros opinan que la tecnología actual es suficiente para dictaminar si hay o no hay enfermedad y que el padecimiento en estos casos tendría un origen «psicosocial», no biológico.

En mi opinión, un padecimiento sin enfermedad es algo absolutamente biológico. Los síntomas expresan en la conciencia un estado del organismo, la activación de recursos de alerta-protección o ahorro de energía, aunque no estén justificados por una condición objetiva de enfermedad o carencia. No es el individuo quien los activa. Lo que querría sería desactivarlos para poder vivir con normalidad.

La función evaluativo-motivacional corre a cargo del sistema neuroinmune. Contiene errores potenciales. No es el individuo el que lleva las riendas. Los errores del componente inmune no crean problemas de consenso entre profesional y pa(de)ciente.

-Tiene usted una alergia al polen. Su sistema inmune comete un error de evaluación de amenaza. El polen no es peligroso. Su organismo es sano; el aire es inofensivo; su sistema inmune le ha generado un padecimiento y, si no lo contenemos, puede dañar con el tiempo su aparato respiratorio, con tanta inflamación.

Peor sería con una enfermedad autoinmune:

-Su sistema inmune no acepta el riñón que le hemos transplantado. Tenemos que administrarle inmunosupresores para conservar el riñón. Son medicamentos peligrosos, pero su sistema inmune es así, cabezota. No reconoce el error.

Sin embargo, los errores del componente neuronal defensivo generan confusión y desencuentro entre profesional y pa(de)ciente

Una crisis migrañosa es el equivalente neuronal a una reacción alérgica inmune. Se activa innecesariamente el estado de alerta-protección. No hay inflamación, como en el caso de la alergia, pero la red neuronal está en modo hipervigilante, hipersensible. Ese estado crea padecimiento: dolor, vómitos e intolerancia sensorial.

En muchos casos, la alerta extrema produce «auras»: pérdida de visión, del lenguaje y oros déficits. Una zona del cerebro se apaga porque se ha quedado sin batería por consumo excesivo (alerta). Se recargan las pilas y se recupera la visión, el lenguaje o lo que estuviera fuera de servicio.

Estado de alerta-protección

En mi opinión, habría que abrir un nuevo apartado de la patología: el padecimiento generado por un estado de alerta-protección o ahorro de energía (desmotivación-cansancio) por un error evaluativo de la red neuronal. Junto con los errores evaluativos inmunes, conformaría el grupo de las enfermedades y padecimientos autoneuroinmunes.

El individuo consciente forma parte de la gestión del organismo. Tiene alguna competencia, al menos, aparente. Puede decidir en base a su conocimiento de cómo funciona el organismo. Esa participación no le permite manejar un supuesto interruptor a su antojo, encendiendo y apagando recursos, pero sí puede adquirir otra información y ofrecerla al sistema, desviar la atención hacia sus cuestiones y desatender el interior. Uno no puede hacerse la digestión, pero sí puede decidir (aparentemente) lo que va a comer y cómo lo cocina.

Dolor crónico, fibromialgia, migraña y un largo y creciente etcétera son padecimientos, con etiqueta de enfermedad (cuestionada por algunos). Mortifican e invalidan, más si cabe, que las enfermedades objetivadas e incuestionables.

Error evaluativo neuroinmune. No es ninguna broma. Con o sin enfermedad. Con o sin padecimiento.

Know pain, no pain



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3 comentarios en «Enfermedades y padecimientos»

  1. Arturo, si una persona padece una sacroilitis que genera dolor que no se puede ver por ningún tipo de chequeo y se sabe que seguir haciendo determinadas maniobras corporales perjudica el cuerpo generando más dolor, cómo se resuelve si debes de tratar una sacroilitis sin demostrar o desmontar la narrativa que tienes para quitarle la razón al sistema neuroinmune? Me explico, no sería un error creer que es el sistema neuroinmune cuando hay una sacroilitis que está fastidiando realmente? Cómo saber cómo tomar una decisión u otra en estos casos porque realmente hay enfermedades que realmente están pero son difíciles de diagnosticar cómo la citada anteriormente, o síndrome del pudendo, etc.

  2. Bykike: no hay una norma general para todos los casos. El profesional debe juzgar todas las posibilidades y trabajar en la dirección correcta. No puedo ni debo juzgar casos concretos. Me limito a divulgar conceptos sobre biología.

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