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Síntomas sin explicación médica. A quién consultar.

Tienes esta entrada contada de forma distendida por Arturo en el podcast Desfragilizando:


Tenemos un problemón

Un porcentaje sustancial de ciudadan@s padece síntomas mortificadores, invalidantes y no siempre aceptados por profesionales y allegados, a los que los médicos no encuentran explicación ni solución. Podemos añadir a este voluminoso colectivo los que sólo reciben una etiqueta (falacia nominal) diagnóstica que incluye la información de que se trata de una enfermedad misteriosa, irreversible, es decir, sin explicación médica.

¿A quién consulto si ya he consultado con todos?

Si la Medicina no tiene explicación, ¿a quién puede consultar el paciente? Es el médico quien toma la decisión. Si es un médico de Atención Primaria, puede que solicite la consulta al «especialista». Puede que sucesivos especialistas informen de que no hay explicación en su ámbito («de lo mío no es») y puede que el paciente retorne al generalista con informes que no aportan nada. Todo normal.

Consulte a su médico. ¿A quién consulta el médico cuando la Medicina general y pluriespecializada no puede explicar el origen de los síntomas?

Confieso que, durante el primer tercio de mi carrera profesional, me veía ante ese dilema a diario. Muchas veces era yo el último especialista. Ya le habían valorado el Otorrino, el Traumatólogo, el de Cirugía Vascular y otros y todos habían certificado que el organismo cumplía en su ámbito de competencia con lo exigido («de lo mío no es»).

Lo habitual era que solicitara una consulta a Psiquiatría. Lo habitual, también, era que volviera el paciente a vuelta de correo con otro informe más de normalidad en su ámbito. Esta vez, el paciente me pasaba el informe con cierto desprecio: «me ha dicho el psiquiatra que soy normal».

En algunos casos, el paciente se apiadaba de mi incompetencia y me echaba una mano. «¿Qué le parece si pruebo con la acupuntura?», por ejemplo. «Por probar…» contestaba con alivio.

El saber ocupa lugar

Los dos tercios restantes de mi carrera los dediqué a aclarar la situación inaceptable de la falta de explicación. Lo primero que hice fue validar el relato de los síntomas. Contenían una información valiosa sobre el organismo.

Me libré de etiquetar la ignorancia propia como psicopatología ajena y poco a poco, a golpe de escucha, lectura y vagabundeo mental, fuí cambiando mi idea de organismo, gestionado por un sistema neuroinmune que aplicaba la información extraída de la experiencia (aprendizaje asociativo) y recibida vía lenguaje de los expertos.

El problema no estaba en el paciente, sino en mi modelo como médico. No era un problema de a quién más consultar, sino de hacerse con un modelo sistémico, biográfico, de un organismo en desarrollo, en aprendizaje continuo, influido poderosamente por la información experta.

Aunque parezca mentira, el modelo de organismo que se explica en la Facultad de Medicina no contempla el concepto biológico básico del desarrollo, del aprendizaje, de la interacción del organismo con el entorno, la dependencia de la información recibida e imposible de validar por experiencia propia.

Sapiens, ma non troppo: Síntomas sin explicación médica

Aprovechando el confinamiento, me bajé de la cabeza el libro que hacía unos años quería escribir: Sapiens, ma non troppo. En él, confieso mis vergüenzas profesionales y mis vulnerabilidades como paciente real y potencial. «Somos lo que nos contamos», sostiene en su libro Oscar Vilarroya. Durante muchos años, me conté lo que me habían contado hasta que caí en la cuenta de que era todo un cuento, una «burbuja narrativa» construida por la Medicina.

Ahora se reconoce el fiasco de los síntomas inexplicados y se recurre al Modelo biopsicosocial, dando a entender que el paciente, además de órganos, tiene su psique y su sociedad particular. Si lo bio es normal, queda la psicopatología y el desdeño y desamparo social.

Modelo sociopsicobiológico

Quizás en estos casos de los síntomas inexplicados habría que promover el modelo sociopsicobiológico, para poner el énfasis en una condición fundamental de Sapiens (ma non troppo): su condición socializada, su culturización. Puede que, analizando la narrativa de cada uno desde la perspectiva de la dependencia cultural, sería innecesario registrar al individuo y a sus órganos.

«Me siento enfermo, muy enfermo. De lo «bio» me han dicho que estoy bien. Me considero normal. Mi actitud psicológica me encanta. ¿No será algo social, cultural?»

Nunca me he visto en esa situación. Nadie me ha solicitado una consulta con «lo cultural», con el «narracionista». No estaría mal, pero creo que todo profesional debe estar habilitado para considerar la importancia de la información experta en la génesis de los síntomas.

En ausencia de una explicación médica, es la idea de organismo la que distorsiona la gestión de un organismo normal. Esa idea no la ha construido el paciente. La ha recibido de los médicos.

Debería haber una especialidad que contemplara el impacto negativo de la información experta (nocebo) sobre la gestión del organismo. En ese caso, el médico que no se explica el origen de los síntomas tendría una buena opción para derivar.

-Es todo normal. Le recomiendo que revisen su narrativa. A veces los médicos complicamos la gestión del organismo por parte del sistema neuroinmune.

¡Quién sabe! Todo es posible. De momento, parece que seguiremos más o menos igual, con lo «psicológico», psicosomático, las somatizaciones, las sensibilizaciones, las hiperexcitabilidades y la Neurociencia como recurso para explicarlo todo.

En mi libro me cuento mi cuento. Quizás le sirva.

Know pain, no pain.



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2 comentarios en «Síntomas sin explicación médica. A quién consultar.»

  1. Arturo, mi opinión en Amazón por la lectura de tu libro:
    Fantástico libro, nos tiene enganchados a mí y mi mujer. Aporta una nueva visión respecto al concepto del dolor y sobre todo para todos aquellos que lo entendemos desde una única perspectiva oficializada plagada de etiqietas que nos condiciona y nos hace ser presos condicionados de la misma. Arturo merece la pena leerlo aunque no se compartan sus ideas, lo que ocurre es que si le das credibilidad y experimentas que funciona, aunque algunos digan que es placebo, da igual porque ante el dolor lo qoe uno quiere es algo que funcione. Gracias Arturo por compartir el conocimiento y ayudar a tantos padecientes.

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