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Mi sistema neuroinmune me pone enfermo

La integridad física y funcional del organismo está gestionada por el sistema neuroinmune, con sus dos componentes, el neuronal y el inmune.

Al nacer, el sistema neuroinmune cuenta con recursos seleccionados evolutivamente y compartidos con otras muchas especies. Sapiens no tiene nada de especial. Su componente neuroinmune congénito es el mismo que el de los no Sapiens. Lo que nos diferencia es el componente adquirido en la brega de la supervivencia. Somos la única especie que dispone de expertos en diversas materias que aportan información adquirida a lo largo de nuestra evolución cultural, sobre todo desde la aparición de la agricultura y ganadería.

Nuestra salud, «un estado de completo bienestar físico, mental y social» (OMS) está en manos del sistema neuroinmune congénito y adquirido y de su capacidad para detectar, evitar y corregir estados de amenaza a la integridad física y funcional del organismo.

Un organismo sano (corpore sano) depende de una buena gestión neuroinmune (mens sana) y de la buena suerte.

¿Qué es mens sana? ¿Qué entendemos por un sistema neuroinmune sano?

¿Qué es la vida saludable?

Dicen que para conseguir un cerebro sano hay que cuidarlo: consultando al médico, con una dieta adecuada, ejercicio físico, ejercicio mental, sueño de calidad, buen control del estrés, meditación, espiritualidad, socialización, sentido de la vida.

Siguiendo estas reglas, podremos vivir muchos años con una calidad estimable.

Algo falla

Un porcentaje sustancial de la población Sapiens no consigue el objetivo de salud. Se encuentra fatal sin que los profesionales den con el motivo. La vida salutogénica no les funciona. Los síntomas impiden llevarla a cabo.

El sistema neuroinmune es el responsable. Hace lo contrario de lo que debería hacer. Dilapida recursos de alerta-protección y de ahorro de energía, manteniendo al individuo secuestrado, dolorido, agotado, desmotivado. Su reino no es de este mundo y no se sabe bien dónde está la tierra prometida e incumplida.

Los expertos se ponen las pilas y proponen etiquetas diagnósticas, consejos y remedios, que apenas aportan consuelo.

La información de los profesionales se da por buena, científicamente validada, pero puede que los ciudadanos no acudan a consultar a su debido tiempo y luego vengan las lamentaciones.

Sin negar la bondad de la receta salutogénica, echo en falta una mínima crítica a la información que la consulta al médico genera.

Información saludable

En mi opinión, la información que el profesional aporta, una vez descartada la enfermedad «física», es el factor patogénico que puede dar al traste con todas las buenas intenciones salutogénicas.

Hay modos de estar en el mundo más saludables que otros, pero también hay informaciones más saludables que otras.

El sistema neuroinmune sano puede estar equivocado y crearnos todo tipo de problemas, enfermedades.

El síndrome de sensibilización central es la consecuencia de un estado evaluativo de alerta-protección sostenido por una determinada información profesional.

-¿Qué me aconseja que haga, doctor?

-Siga con los buenos consejos salutogénicos, pero le añado otro consejo: infórmese en biología neuroinmune. Su sistema neuroinmune le pone enfermo sin motivo. Le hemos instruído a actuar de esa manera. Somos nosotros los que tenemos que cambiar. Le ayudaremos.

Es una hipótesis plausible, al menos. Hay evidencia disponible.

Know pain, no pain.


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