Lo recto y lo correcto

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Clara Bergé, una amiga fisioterapeuta, conocida y apreciada en los círculos que promueven la actualización de la Fisioterapia, a la luz de los nuevos paradigmas del dolor y otras cuestiones, escribió un tweet en su página, poniendo el grito en el cielo a cerca de un artículo de El País, en la sección «Buena vida». No he podido acceder al artículo por razones técnicas que se me escapan. Sólo conozco el titular: «La espina dorsal debería estar siempre recta, son las piernas las que hay que doblar. No tienes más que mirar a los niños de guardería».

Antes que nada debo precisar que soy neurólogo y no estoy autorizado por mi falta de experiencia a mediar en cuestiones de columnas. Sólo conozco, mejor que nadie, lo que siento en la zona que reside la mía. Sin embargo, leo todo lo que pillo sobre el particular y tengo mis convicciones.

Aun cuando me reserve lo que pienso, lo que sí es un hecho es que hay mucho publicado sobre la bondad de mantener la espalda recta y sobre lo contrario. También es un hecho que muchos centros de atención primaria muestran imágenes sobre cómo coger pesos, manteniendo la espalda recta, y cómo sentarse, también, con la espalda recta. Creo que hay apps que miden el ángulo de inclinación de la espalda cuando estamos ante el ordenador y hacen que pite el móvil para devolvernos a la rectitud. Hay una amplia oferta de artilugios que nos mantienen la espalda donde no se sabe muy bien qué dioses mandan.

En los cursos a fisios, cuando voy a hablar (por hablar) de la postura, les pido que se sienten bien y al instante, como si se tratara de una formación militar, un porcentaje apreciable del alumnado pone firme su espalda.

No es lo mismo sentirse que sentarse bien. Realmente, mantener la espalda recta siempre hace que acabemos sintiéndonos mal aunque estemos bien sentados, según los cánones. Ya se sabe: no pain, no gain. La letra con sangre entra.

Clara Bergé mantiene una postura sobre la buena postura contraria a los que defienden la existencia de esa buena postura, definida por la rectitud inviolable de la espalda.

Como sucede en muchas cuestiones de Fisioterapia y otras disciplinas, hay «evidencias» (publicaciones) para todos los gustos y consumos.

Con todas las reservas que exige mi inexperiencia, lo que sí tengo claro es que la postura es algo dinámico, flexible, cuya función es la de aportar un centro de operaciones en una tarea determinada. Hay una buena postura para jugar con el piano o el violoncello. No es algo rígido, almidonado, sostenido, vigilado, protegido, sino un punto de partida y equilibrio, una actitud, una relación con el instrumento que permita una melodía motora ágil, juguetona, económica. Observe a los músicos de una buena orquesta y fíjese si mantienen la espalda recta, inmóvil, o dejan que la música les conmueva y bailen a la vez que mueven el arco de aquí para allá.

En cualquier caso, lo que no es admisible en el colectivo de Fisioterapeutas es que existan tanto predicadores de la postura recta inamovible como los que claman al cielo cuando les oyen. Tampoco es admisible que sigan en los centros de salud esos dibujos de espaldas torcidas con una tachadura y las de la espalda recta con una palmadita en la espalda. El ciudadano tiene derecho a saber si tiene que estar recto o curvo. Los colegios profesionales deberían definir una postura (¿recta?) sobre el particular.

¿Postureos? ¿Imposturas?

Clara lo tiene claro y yo también. Apoyo y comparto su indignación. Puede que estemos induciendo al pecado más mortal que se pueda imaginar: olvídese de la postura recta y consiga una relación motora con la tarea flexible, económica, placentera y eficiente.

¿Es lo recto lo correcto?

Rectificar es de sabios. ¿Qué hay que rectificar? ¿La columna dorsal?

La columna cervical es otra cosa. Hay que mantenerla curva, sin excederse. El problema aparece cuando se rectifica ella sola. «Tienes rectificación», contractura. Por eso duele.

La inclinación siempre ha tenido mala prensa. La rectitud, buena.

¿Qué hacer? ¿Dejar que el instinto a la inclinación de la espalda forme parte del movimiento o imponer la condición recta?

Los fisios tienen la palabra. ¿Escuelas de espalda?

Yo soy neurólogo.

Know pain, no pain.

Mejor ideas correctas que espaldas rectas.

Animo, Clara. Un abrazo

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

5 comentarios sobre “Lo recto y lo correcto

  1. los viejos mitos nunca mueren.
    Ancel Keys, hace muchas décadas y de forma torticera, puso las bases «cerealísticas» para una «correcta alimentación». De sus «investigaciones» se derivaron tanto la nefasta pirámide alimentaria que sigue presente en ciertos restaurantes de hospitales, como el odio hacia la grasa que ciertos «nutricionistas» siguen ostentando.
    Pues no, la Tierra no es plana, los niños no vienen de París, el delfín no es un pez, la fibromialgia no es «algo misterioso que no tiene solución» y el electrón no es una simple bolita que gira sin parar.
    Saludos.

  2. Buenas tardes Arturo..! Perdona pero no he entendido eso de que una rectificación de la columna cervical tiene que doler, pensaba que en principio no.
    Un saludo afectuoso…!

  3. Eva: no digo que tenga que doler sino que cuando a alguien con dolor en región cervical le hacen una radiografía y ven que la curva normal (lordosis) está rectificada concluyen que duele porque la columna está recta. No comparto la conclusión. La columna está recta o curva en función de muchos factores y el dolor aparece o no en función de otros muchos. Un estado de alerta-protección cervical puede expresarse con dolor y con rectificación. Esta última es una consecuencia no una causa.

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