Reconocer errores

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Dicen los sabios que reconocer los errores es cosa de sabios y quien no actúa de ese modo es un necio.

El sistema neuroinmune comete errores que no reconoce como tales y se empeña en activar innecesariamente estados de alerta-protección que mortifican e invalidan o, incluso, ponen en serio peligro la integridad física de los tejidos.

Los errores del subsistema inmune son conocidos. Las respuestas alérgicas y las enfermedades autoinmunes son ejemplos clamorosos de su necedad potencial. Los expertos son conscientes de esa necedad e intentan paliar sus consecuencias con fármacos.

El subsistema neuronal no le va a la zaga. La migraña, fibromialgia, dolor crónico «musculoesquelético» y un largo etcétera de etiquetas, engruesan el currículum de necedades no reconocidas por los circuitos evaluativos.

En este caso, los expertos no hablan de conducta necia de los circuitos evaluativos. En su lugar ponen como causa la hiperexcitabilidad, bien sea genética (como en el caso de la migraña) o adquirida (en el resto de las etiquetas). Los programas defensivos entran en alerta ante estímulos irrelevantes e inofensivos por esa condición hipersensible congénita o adquirida. La red opera en modo «hipersensible» e incorregible. No hay posibilidad de reconocer el error y enmendarlo. Los fármacos intentan paliar, con poco éxito, el sinvivir que implica para el individuo el residir en un organismo que evalúa amenaza en todo. Son moléculas «neuromoduladoras», «estabilizadoras de membrana», que tratan de calmar ímpetus improductivos en las conexiones.

Los expertos del subsistema inmune saben que no tiene sentido informar a sus huestes del error. A base de vacunas intentan enmendarlo y lo consiguen en bastantes casos, pero no tienen más remedio que «inmunosuprimir».

Los expertos del subsistema neuronal no se plantean la estrategia del diálogo con los circuitos responsables de las decisiones necias. No sólo eso. Aportan información que consolida el error evaluativo.

En vez de «están ustedes equivocados, ¡escúchenme!» proclaman «¡escúchenme, están ustedes enfermos!»

Los pacientes reciben la información sensibilizadora de enfermedad y las terapias correspondientes con resignación, aceptando con dignidad su condición enferma, hipersensible.

El análisis minucioso de los circuitos no encuentra ninguna anormalidad, salvo los indicadores de hipersensibilidad y las huellas de un estado de alerta mantenido en el tiempo. Los errores evaluativos no se detectan en las pruebas de imagen. La información es un componente inmaterial.

Supongamos, sólo supongamos, que propusiéramos la vía del diálogo con los circuitos evaluativos.

«Escuchen: no están enfermos, sino equivocados». Reconozcan el error y actúen justo en dirección contraria.

Puede que se produjera el milagro y que los estados necios de alerta-protección se fueran disolviendo.

– A veces me viene el dolor. Pienso para mí que se trata de una necedad de mis circuitos y el dolor se va.

Puede que le resulte extraña la hipótesis de las decisiones necias, pero lo más necio es cometer errores y no reconocerlos como tales.

– No me extraña que le duela. «Escuche: tiene usted la columna hecha un asco»

O, peor aún:

– ¿No le duele? Tendría que dolerle. Tiene usted una artrosis de caballo.

En este caso lo necio, al parecer, es que no duela. Los circuitos evaluativos tendrían que reconocer su error y proteger esa columna tan degenerada.

El tiempo soluciona muchas cuestiones:

– Tenía usted razón. Ya me duele.

Es sólo una hipótesis, claro. No soy tan necio como para creer que sólo hablando con los circuitos se pueda sacarlos de su necedad. ¿O, sí?

Puede que yo sea uno de esos necios que creen en el poder de la información y se niegan a reconocer que defender esa propuesta es una necedad.

Know pain, no pain.

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

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