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Metáforas. El dolor como una alarma

¿Qué es el dolor? ¿Cómo se construye?

El dolor es un contenido de la conciencia. ¿Qué es la conciencia? ¿Cómo surge?

No podemos definir la complejidad de los procesos biológicos y, menos aún, el proceso que da lugar a la conciencia. Simplemente, no lo sabemos y, al sentir de muchos, no lo sabremos nunca.

Podemos aproximarnos algo a la trama de esos procesos refiriéndonos a la función que prestan.

El dolor es algo que nos avisa de que algo va mal en la zona donde nos duele. Para rematar la explicación recurrimos a la metáfora: es como un sistema de alarma, el equivalente al sonido desagradable de la alarma cuando salta.

Bien, ya tenemos una metáfora del dolor. Es el modo como el organismo notifica al individuo que algo amenazante sucede allá donde lo sentimos.

Efectivamente, podemos sentir dolor en el tobillo a consecuencia de una torcedura. Es como si se hubiera producido un incidente que daña la integridad física de la casa. Ha saltado la sirena. Inspeccionamos y resulta que han entrado a robar. El sistema ha avisado a la policía y ha identificado al ladrón.

El problema surge cuando no ha sucedido nada en la casa y, sin embargo, salta la alarma cada poco tiempo, incluso está sonando continuamente y la policía no encuentra al supuesto ladrón ni hay evidencia de que falte nada.

La metáfora ya no sirve. Una pena, porque era muy buena.

En ocasiones, la alarma se convirtió en un tormento a raíz de un robo. No dejó de sonar desde entonces, a pesar de que la policía detuvo al ladrón. Desde el esguince en el tobillo, me duele y de eso hace ya un par de años.

Hacemos un apaño con la metáfora: con motivo del robo, el aparato quedó sensible y cualquier estímulo, aunque sea inofensivo, lo activa. Padece sensibilización central.

Si no ha habido un incidente de robo previo la cosa se complica.

¿Qué hacemos con la metáfora?

Algunos sistemas de alarma salen muy sensibles de fábrica (genes). Algunos usuarios tienen mucho miedo a los robos y ponen el aparato en el máximo de sensibilidad (hipervigilancia).

Supongamos que nada de eso se cumple. Todos los vecinos tienen el mismo aparato y no les salta más que cuando les roban. El aparato no puede ser manipulado por el usuario. Establece su sensibilidad automáticamente.

Ya a punto de desechar la metáfora, se nos ocurre otro apaño: el aparato tiene un cerebro que valora amenaza y, si salta la alarma, es porque ese cerebro considera que había peligro de robo y ha decidido activarlo. Nos inventamos el «fantasma en el aparato». Todo explicado.

Ya, pero ¿por qué el cerebro ese decide de modo tan absurdo? Lleva varios años dando la tabarra haciendo la vida imposible al usuario sin que la casa haya sufrido ningún atraco.

Los técnicos revisan el aparato y no se lo explican. El aparato está bien.

Nos hemos quedado sin metáfora, a no ser que sigamos utilizando el recurso del «fantasma en el aparato», un duende graciosillo que disfruta tocando las narices al usuario, como cuando éramos críos y disfrutábamos tocando los timbres para destriparnos de risa.

La metáfora se ha quedado inservible, pero se sigue utilizando. El dolor como sistema de alarma. El cerebro y la madre que lo parió y la sensibilización central. Incluso la sensibilización central sirve, aunque no haya habido robo previo.

Las metáforas que pretenden equiparar un sistema biológico con uno artificial basándose en que los dos cumplen con la misma función sirven para algunos escenarios, pero hacen agua en otros. Si nos empeñamos en mantener la metáfora de un artilugio cuando deberíamos explicar el dolor en términos biológicos, es decir, celulares, no estaremos respondiendo a las preguntas iniciales.

¿Qué es el dolor? ¿Qué es la conciencia? ¿Por qué, si no hay daño, duele desde hace años y nadie me da una explicación?

Se ha investigado mucho en animales cómo funciona el sistema de alarma. Hemos aprendido mucho sobre las piezas biológicas de ese sistema, pero hay una pega. Para activar el sistema en animales, hay que provocar el robo o amagarlo. Eso nos ayuda a comprender el funcionamiento del sistema biológico cuando se producen robos, pero no cuando no se producen.

¿Por qué sólo en el sistema de alarma humano tenemos un cerebro fantasma que decide como el culo?

Queda abierto el debate sobre la metáfora de la alarma. Mañana haré mi propuesta.

Know pain, no pain.

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