Interacciones

Si tienes dolor, podemos ayudarte. En GoiGroup tenemos cursos online para padecientes de migraña y otros dolores "crónicos" (preferimos llamarlos recurrentes o persistentes). Puedes darte una vuelta por nuestra web para enterarte de lo que contamos 🙂


Un organismo es un complejo sistema adaptativo, más complejo de lo que uno puede llegar a imaginar. La complejidad no se define únicamente por el número de componentes que participan en el sistema, sino también por las interacciones bidireccionales que se dan entre todos ellos. El todo es, siempre, más que la suma de las partes.

En ocasiones, aparece una perturbación del equilibrio del sistema, un evento estresante. El sistema detecta esa perturbación y responde con los recursos disponibles, tratando de recuperar el equilibrio perdido.

Los sistemas complejos se auto-organizan y estructuran en capas de respuesta fuertemente integradas y sometidas a una jerarquía, también bidireccional. A veces, mandan los hechos en el plano de los tejidos y, otras, mandan las hipótesis, las predicciones y evaluaciones, con más peso que lo que informen los tejidos sobre su estado. Si nos persigue el león, las heridas durante la huída pintan poco.

En ausencia de un evento relevante que altere el equilibrio de los tejidos, los síntomas expresan el estado evaluativo-motivacional de las capas de alto nivel. Imponen la información que han extraído y recibido históricamente mientras actuaban (interactuaban) con el entorno.

El individuo consciente forma parte también del sistema. No sabemos cómo la complejidad de los procesos biológicos, el diálogo del interior con el exterior, integrando estados reales con hipótesis, genera los contenidos (percepciones, emociones, cogniciones y conductas) que se proponen en la pantalla consciente. Sólo sabemos que están ahí y que promueven la interacción con el YO, incorporándolo al discurso del sistema.

Los «síntomas sin explicación médica» corresponden a estados del sistema generados en el discurso predictivo-evaluativo continuo del «parlamento neuroinmune». Aparecen en la conciencia por la fuerza del propio discurso y nos informan de lo que puede estar cociéndose allí. Nos hacemos cábalas, decidimos estrategias y comprobamos el resultado positivo o negativo de nuestras decisiones.

El individuo consciente solicita al profesional una pauta, una terapia que recupere el equilibrio y lo hace, habitualmente, desde una concepción lineal no compleja que implícitamente considera que lo importante sucede en los tejidos o en las capas inferiores, periféricas, del procesamiento. Los profesionales son la capa del sistema con más peso. Son los proveedores de información y pautas de gestión.

– Me duele. ¿Qué hago?

– Tome este calmante.

Si el dolor se va, se acaba el debate. No importa lo que ha pasado en la complejidad del sistema. El individuo ha recuperado el equilibrio y se supone que el sistema, los tejidos, también. Si no fuera así, seguiría doliendo.

No siempre es tan sencillo como aparece en la apariencia engañosa de la conciencia.

– Me sigue doliendo. Ya nada me hace nada. ¿Qué puedo hacer? Usted me dice que es todo normal, que no tengo nada, pero el dolor sigue, intenso, continuo, mortificándome e invalidándome terriblemente.

– Yo más no puedo hacer. Lo hemos probado todo.

La capa experta informativa ha tirado la toalla. El paciente se ha quedado sólo, con sus bucles, en estado de indefensión aprendida.

Hay otro modo de actuar:

– Verá. Todo es muy complejo. Usted, como individuo consciente, puede hacer mucho. El organismo está actuando sobre la base de creencias y expectativas erróneas. Predice y evalúa mal, en un bucle creciente. Valida información errónea que no acierta a detectar ni corregir. Necesitaremos tiempo, escucha atenta y tranquila por su parte para deglutir esa nueva información. El sistema hará la digestión de lo que usted haya deglutido.

– ¿Así? ¿Sólo hablando?

La incorporación de información sobre el sistema al propio sistema es algo fundamental, sobre todo cuando la información que opera es errónea y mantiene el estado evaluativo-motivacional en un bucle cronificado, automatizado, del que no consigue salir porque está mantenido por creencias y expectativas falsas, predicciones fóbicas, conductas de evitación.

Además de informar al sistema, el individuo consciente puede gestionar los recursos atencionales poniendo el foco donde decide, mover la linterna por el escenario de la conciencia.

Puede también, hasta cierto punto, enfriar el impacto emocional de los síntomas.

Finalmente, puede decidir hacer esto o lo otro, evitando evitar acciones deseadas inofensivas.

Los cuatro componentes a disposición del individuo: cogniciones, atención, impacto emocional y conductas, interactúan de modo complejo entre sí y con la complejidad de los procesos internos y sus interacciones.

Los expertos aborrecen la complejidad:

La migraña es genética. Uno o varios genes determinan que uno venga al mundo con el estigma de la migraña.

La única interacción que se contempla es la de los desencadenantes, el estilo de vida y las terapias sintomáticas.

Es todo mucho más complejo. El individuo consciente forma parte de esa complejidad. Puede añadir, sin ser consciente, más leña o gasolina al fuego, con las cogniciones, emociones, atenciones y conductas que le han aportado los expertos o dar un giro de 180º y hacer justo lo contrario de lo que pensaba, atendía, le emocionaba y decidía.

Las pautas pueden ayudar a actuar desde la conciencia. Son herramientas, vaselina. Cada paciente debe explorar los recursos. El profesional ofrecerá esos recursos.

No es posible no interactuar. Hágalo con todo a su favor.

Know pain, no pain.

Así de sencillo y así de complejo.

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

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