Escenarios y conductas

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El premio Nobel Sir Charles Sherrington estudió a caballo de los siglos XIX y XX la estructura y función de las capas más simples del Sistema Nervioso.

Aplicaba estímulos diversos a la piel, que detectaban las neuronas sensoriales y observaba las respuestas motoras correspondientes, ejecutadas por neuronas motoras.

Para poder aislar estas conductas reflejas simples, decapitaba a sus animales de experimentación, impidiendo así que las capas más complejas del Sistema influyeran en los resultados.

Aunque Sherrington defendió una idea integrativa del Sistema Nervioso, que iba más allá de un conjunto de reflejos simples organizados como estímulo-respuesta, ese esquema tuvo y sigue teniendo mucha influencia en la concepción e investigación del proceder de los circuitos neuronales aunque, desde la perspectiva de la Neurociencia moderna, ya no es defendible.

El esquema estímulo-respuesta sólo es aplicable a animales descerebrados («decapitados»). Todo estímulo, en presencia del cerebro, activará una respuesta que no obedecerá al mandato exclusivo de lo reflejo. Estará enmarcado en un contexto de complejidad variable. Incluso ese añadido contextual central puede evocar una respuesta sin que medie ningún estímulo.

La respuesta «dolor», «cansancio», «mareo» u otros («síntomas»), no necesitan un estímulo previo. El sistema neuroinmune no es reactivo sino proactivo. No espera a que se produzcan los eventos temidos para alertarse y proteger. Utiliza toda la información acumulada para evaluar costes y beneficios y conmover al individuo para promover una conducta coherente con lo que evalúa. Los síntomas expresan en la conciencia ese estado evaluativo-motivacional.

En vez de estímulos, habría que pensar en «escenarios», contextos en los que la acción solicitada por el individuo será promovida o inhibida en función de lo que históricamente el sistema defensivo neuroinmune haya construido como significado, en base a experiencias propias de interacción con el entorno, observación de experiencias ajenas similares e instrucción de expertos. Cada zona anatómica genera un significado específico a la acción solicitada. Aplica una narrativa diferente.

En investigación se tiende a eliminar esos factores de contexto. En cierto sentido, se sigue decapitando funcionalmente la actividad del sistema, a base de ignorar su contribución, en aras de la «evidencia científica». Las creencias y expectativas no siempre son tenidas en cuenta.

Levantarse de la silla puede generar dolor. La conclusión es que la acción ha generado un estímulo nocivo («doloroso») en la columna (un roce articular, un pinzamiento nervioso). La respuesta sería una contractura, un movimiento cauteloso, rígido, torpe.

Estímulo doloroso-respuesta de evitación.

¿Cerebro? Bueno, sí, lo «psicosocial»: catastrofismo, ansiedad, depresión, hipervigilancia… del individuo.

Desde la perspectiva evaluativo-motivacional, desde la narrativa que se construye respecto a cada acción solicitada por el individuo, en escenarios y contextos concretos, la interpretación puede ser otra:

El individuo decide levantarse de la silla. Automáticamente, el estado evaluativo-motivacional de esa acción se activa. Las señales sensoriales confirman que el individuo ha «desobedecido». El estado evaluativo motivacional coge impulso y se expresa en la conciencia como «dolor» y se ejecuta la respuesta motora de protección («contractura»). El individuo confirma sesgadamente el estado evaluativo-motivacional: «No sé que voy a hacer con esta columna». «Ya me han dicho que tengo mucha artrosis, varias hernias y muchas contracturas». «He cogido demasiados pesos de malas maneras» «Ya es tarde para resolver esto»…

Escenario-estado evaluativo-motivacional- conducta-de evitación. No estímulo-respuesta.

– Demasiado complicado. No me da una solución.

Cognición social. Pertenencia. Identificación con la instrucción cultural. Disonancia cognitiva. Miedo al sufrimiento.

No es complicado. Es distinto. Todo eso se puede trabajar. Hay que acercarse a la biología del sistema neuroinmune humano. Comprenderla para perder el miedo y echarse unos bailes, aún sabiendo que, a lo mejor, el sistema se resiste a aceptarlo.

Know pain, no pain.

Una vez descartado el daño, no tenga miedo a los escenarios perdidos. Juegue, explore libremente. Disfrute.

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

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