Negacionismo

La realidad es en gran parte opaca y el futuro impredecible. Tenemos que lidiar día a día con el presente tomando decisiones que se sustentan en un conjunto de creencias, construidas a lo largo de la vida con más o menos fundamento, a base de experiencia propia, observación de la ajena e información de expertos en diversas materias.

Todos somos negacionistas. Rechazamos afirmaciones ajenas de signo contrario a nuestro credo.

Hay realidades innegables. Por ejemplo las derivadas de la ley de la gravedad. Nadie, en su sano juicio, se lanza al vacío desde un octavo piso negando que exista la fuerza de la gravedad. No cabe el debate negacionista-conspiranoico. «Nos convencen de que existe una supuesta fuerza de la gravedad para que no saltemos por el balcón y compremos y utilicemos los coches»

Hay realidades sólidamente sustentadas por la ciencia pero que son negadas por un porcentaje de la población: por ejemplo la redondez de la tierra o la teoría de la evolución. Existen terraplanistas y creacionistas. Teóricamente podría darse el debate argumentado y sustentado en pruebas, pero resultaría inviable.

A veces se confunde el debate sobre algo que se cree o niega: «yo creo firmemente en la acupuntura», por ejemplo. No se discute que exista. Lógicamente, existe. Hay un cuerpo de doctrina, unos practicantes, unos resultados, estudios que lo respaldan. La cuestión no es esa: todo eso es innegable. Lo que se niega o defiende es la existencia de unos supuestos meridianos por los que fluye libremente o con problemas una supuesta energía. Si esa supuesta energía (qi) no fluye libre aparecen los problemas y manipulando con agujas determinados puntos se restituye su circulación. Eso afirman quienes defienden la acupuntura. Es, precisamente, lo que yo me niego a aceptar. Podemos debatir, pero no en torno a los cambios observados en la «neuromatriz del dolor», sino a si existen los meridianos y la supuesta energía y si lo que se muestra como prueba de su existencia puede ser explicado por algo sólidamente establecido: el efecto placebo. Yo así lo creo.

El debate es posible y deseable, sin embargo, en torno a cuestiones de sustancia incierta, pero que cuentan con muchos datos verificados, como genes, neurotransmisores, imágenes, registros diversos de neurofisiología.

Pongamos el ejemplo de la migraña. Tenemos datos de genes, neurotransmisores, correlaciones estadísticas entre diversas variables (hormonales, meteorológicas, psicológicas, alimentarias…) y las crisis. Las propuestas teóricas integran los datos en una hipótesis oficial ganadora. Hasta hace unos años la migraña era una cuestión de vasoconstricción y vasodilatación arterial. Ahora es un problema de hiperexcitabilidad de unos supuestos «generadores de migraña» que acaban sensibilizando las terminales meningovasculares del trigémino por medio de la liberación de CGRP. Hay más datos.

El problema es la construcción de una hipótesis con plausibilidad biológica que contemple todos los datos demostrados para someterla después a la verificación.

Afirman los expertos que la condición hiperexcitable es genética y que quien la padece está condenado a sufrirla sin más esperanza que la del alivio parcial del sufrimiento con terapias y privaciones.

Niego esa afirmación. Me declaro negacionista. No niego los datos sino la hipótesis.

Afirmo (negando lo contrario) que la migraña es la expresión de un error de valoración de amenaza por parte del sistema neuroinmune. Se activan estados de alerta protección innecesariamente, no por una condición patológica heredada sino por un proceso de aprendizaje guiado por la información experta. En mi opinión es iatrogenia cultural, nocebo. La hipótesis soporta perfectamente los datos disponibles, pero contempla otros también plausibles, como todos los aportados por la biología neuroinmune.

Mi negacionismo ante la afirmación oficial me lleva a aconsejar a quien me lee que no crea lo que se le dice y que haga justo lo contrario de lo que se le aconseja.

Mi afirmación, lógicamente, es negada o ignorada por el credo oficial.

Cabría un debate sosegado, razonable, oportuno, deseable sobre el tema, pero hasta ahora no he tenido esa oportunidad.

Supongo que el negacionismo siempre ha existido. Creyentes y herejes. Ortodoxos y heterodoxos. Obedientes y rebeldes.

La batalla entre los que afirman algo y los que lo niegan se libra en los «medios de información». Quien tenga más poder informativo, más control, contará con la sanción de la corrección «científica» y negará sin contemplaciones lo que pretenda cuestionar sus afirmaciones.

Un 12% de la población padece migraña. La mayoría han sido informados de que padecen una enfermedad heredada. Sólo un ínfimo porcentaje accede a las propuestas de este blog o mis libros. Un porcentaje sustancial de quienes lo hacen encuentran una explicación plausible que les abre un nuevo camino hacia una gestión del problema con resultados positivos.

Negar la importancia del aprendizaje, de la información experta en el proceso, sin debate previo, es puro negacionismo.

La información se ha convertido en el campo de batalla moderno. Quien se haga con el control de los miedos (perdón, medios) podrá campar a sus anchas y afirmar y negar lo que quiera.

Goigroup. Información. Biología.

Know pain, no pain.

No sea negacionista.


Si tienes dolor, podemos ayudarte. En GoiGroup tenemos cursos online para padecientes de migraña y otros dolores "crónicos" (preferimos llamarlos recurrentes o persistentes). Puedes darte una vuelta por nuestra web para enterarte de lo que contamos 🙂

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

Un comentario en “Negacionismo

  1. Gracias Arturo por tomarte el tiempo para ofrecernos información, es muy importante durante el proceso del «desaprendizaje» de la migraña.
    Llevo desde noviembre del año pasado argumentándole a mi cerebro que no es necesario activar el dolor y voy avanzando, aunque poco a poco, es una carrera a largo plazo y es importante mantener la motivación, y para eso son claves tus entradas al blog.
    Buen verano Arturo y ánimo a todos y todas!!!

Puedes escribir un comentario aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.