Definir lo indefinible

Si tienes dolor, podemos ayudarte en GoiGroup. Tenemos cursos online para pacientes de migraña y otros dolores crónicos.


La IASP (Asociación internacional para el estudio del dolor) anuncia una nueva definición del dolor.

Definir el dolor es tan absurdo como definir el color rojo o el sabor de los chipirones en su tinta.

«El sabor de los chipirones en su tinta es el sabor que provoca comer chipirones en su tinta».

El chipirón en su tinta no lleva incorporado el sabor. Es algo que construye la red neuronal. Habitualmente uno no accede a ese sabor si no tiene en su boca el chipirón, aunque puede imaginárselo. Eso sí, el sabor imaginado es poco intenso y efímero.

La nueva propuesta de definición sugiere que el dolor es una «experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada o similar a la asociada con daño tisular real o potencial»

En clave chipirón, la nueva definición propondría que el sabor del chipirón es una «experiencia sensorial y emocional agradable, asociada o similar a la asociada con tener el chipirón en la boca».

El problema gordo reside en la presencia de dolor persistente e intenso sin que exista daño real o potencial. Es como si hubiera daño, pero no lo hay.

Otra vez en clave chipirón, el problema sería la presencia persistente e intensa de sabor chipirón, sin asomo de chipirón real o potencial en la boca. Es como si hubiera, pero no lo hay.

Nos quedamos con las ganas de conocer el proceso que genera una situación tan absurda. La definición sólo atestigua que se puede sufrir dolor sin daño o disfrutar del chipirón sin comerlo.

En fin. Para dejar las cosas claras, la IASP facilita una infografía (traducida al castellano por nuestra amiga y colaboradora Susana Olivera):

Revisión de la definición de dolor del IASP (español)

En ella se subraya que: el dolor es algo subjetivo constituido por componentes sensoriales, cognitivos, emocionales y sociales; no existe necesariamente correlación ente el daño real o potencial y el dolor; que el relato del paciente va a misa; que aprendemos a sentir dolor; que en los casos en los que no existe daño, no aporta nada más que sufrimiento e invalidez y que puede haber dolor cuando el paciente está incapacitado para relatarlo.

Todo eso está muy bien. Los contenidos de la conciencia son así: no son un simple reflejo de lo que hay fuera o dentro del organismo, pero ¿por qué lo que el sistema neuroinmune imagina, predice, desborda el ámbito evanescente de la imaginación y accede a la conciencia con intensidad y persistencia, como si real o potencialmente estuviera sucediendo lo que sólo es imaginación?

La definición reconoce que el dolor se aprende: «a través de la experiencia de vida, las personas aprenden el concepto de dolor».

¿En qué consiste la «experiencia de vida»?

¿Experiencia acumulada de daño real o potencial? ¿Haber comido muchos chipirones hasta el punto de soñar siempre con ellos con sabor intenso, como si uno los tuviera ya en la boca?

¿Factores emocionales? ¿Miedo a no poder comer chipirones o ganas de comerlos?

¿Factores cognitivos? «Creo que hoy va a haber chipirones para comer…»

No se hace mención de la información de los expertos, la importancia de la cultura.

Desde la perspectiva de la neurofisiología, la definición de la IASP está sugiriendo que el dolor en ausencia de daño real o potencial es una alucinación de daño real o potencial. El sabor a chipirón en ausencia de chipirón es un chipirón alucinante, imaginado, temido o deseado según los casos.

Bueno, está usted informado:

El dolor es real. El daño puede no existir. La experiencia de vida puede hacer que usted sienta dolor aunque a los tejidos no les sucede nada.

Ya, pero ¿qué puedo hacer yo con mi dolor? ¿Dónde lo he aprendido?

El dolor es una enfermedad, a efectos prácticos. «Tiene que cuidarse: relajarse, hacer ejercicio, tomar los fármacos prescritos, seguir una dieta, aceptarlo, no exagerar, no catastrofizar…»

En el fondo, la definición culpa, una vez más, al paciente y deja libre a la cultura impartida por los profesionales.

En goigroup pensamos de otro modo. El paciente es una víctima. No se ha inventado el organismo. Se lo han contado.

¿Qué se puede hacer?

Espabilar.

Know pain, no pain


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Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

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