Sistema neuro-inmune. Juntos, pero no revueltos

El organismo es un sistema complejo. Sus componentes desarrollan funciones específicas, pero están altamente integrados por información compartida al servicio de un objetivo común y actúan de modo coherente con dicha información.

La defensa activa de la integridad estructural y funcional del organismo corre a cargo del sistema neuroinmune, un supersistema que integra al subsistema inmune y al neuronal.

Ambos subsistemas están habilitados para detectar amenazas, consumadas o inminentes, cada uno en su ámbito de competencia.

El subsistema inmune

El subsistema inmune dispone de receptores (sensores) de moléculas-señal que permiten identificar la presencia de microorganismos patógenos (virus, bacterias, hongos, parásitos) y estados celulares de proliferación descontrolada (cáncer) o incompetencia funcional. En ambos casos, las células vigilantes del subsistema inmune incorporan la molécula señal, la analizan y presentan el resultado de su análisis a los centros en los que se «decide» si son relevantes o no, si se tolera a los agentes que la poseen o se activa la eliminación inmediata cada vez que se detecta su presencia.

El subsistema inmune es una policía móvil que patrulla por todos los rincones de los barrios del organismo y comprueba, palpando sus membranas, si cada célula es fiable o no. Si se detecta una molécula que está catalogada como perteneciente a un germen patógeno (fichado), se pone en marcha la respuesta defensiva que lo elimina, si es posible.

Además de la policía local, circula por los vasos un verdadero ejército de soldados que no dejan de dar vueltas por el circuito sanguíneo y no entran en acción si no se les requiere. Cada vez que se produce un incidente de daño, se generan señales de alarma en los tejidos afectados y los soldados son requeridos en la zona. Algo les atrae y adhiere a la pared de los vasos del lugar dañado en los que previamente se han habilitado poros para facilitar el acceso, e inician un proceso de preparación para la batalla y para la reconstrucción de los tejidos destruidos (inflamación).

El subsistema neuronal

El subsistema neuronal tiene alguna competencia para identificar gérmenes, pero sus circuitos no «deciden» si se trata de gérmenes tolerables o intolerables, ni en ellos se ubican los cuarteles que producen soldados con habilidades específicas (anticuerpos).

El proceso de identificar, analizar y decidir sobre gérmenes y cáncer o incompetencia funcional es cosa del subsistema inmune, así como la activación de recursos de eliminación de los gérmenes o células sospechosas (muerte programada).

El subsistema neuronal no tiene, por tanto, competencias en lo fundamental del proceso defensivo frente al peligro biológico (gérmenes, cáncer y disfunción celular), pero puede aportar información adicional y activar estados de alerta que sensibilizan la vigilancia inmune y puede modificar sus respuestas.

Evidentemente el subsistema inmune no tiene acceso directo a la información experta, no le llega esa información vehiculada por el lenguaje. No dispone de ojos, oídos ni olfato. Sabe hacer lo que sabe hacer: detectar moléculas, analizarlas, presentarlas y que decidan en los cuarteles lo que quieren hacer.

Los cursos de biología inmune con la explicación de la cuota de error evaluativo de amenaza que contiene el componente adquirido (aprendido) del subsistema inmune no tienen sentido.

«Hable con sus cuarteles de leucocitos. Dígales que no fabriquen más linfocitos frente al polen, pues el polen es inofensivo», que están cometiendo un error. «Hable con los cuarteles. Dígales que envíen linfocitos sensibilizados frente a mis células cancerosas, instruídas para que no les engañen»

Sin embargo, el subsistema neuronal puede aportar información veraz o engañosa y hacer que su colega inmune active la respuesta, influido por esa información.

Todo esto viene a cuento porque reiteradamente me preguntan si las enfermedades autoinmunes o las respuestas alérgicas, son errores evaluativos y se pueden corregir igual que la migraña o la fibromialgia.

Error evaluativo

Efectivamente son errores evaluativos: no actuar frente al cáncer es un error evaluativo del sistema inmune. Actuar frente a un riñón sano también lo es. No tiene sentido renunciar a las terapias al uso que tratan de bloquear esas respuestas (inmunosupresión) o matar las células que el subsistema inmune no mata (cáncer) disparando con quimio, radioterapia o cirugía y en su lugar, dar un curso a los pacientes.

Eso no quiere decir que no podamos hacer nada. Podemos y debemos evitar la amplificación innecesaria de la alerta neuronal (hipervigilancia, catastrofismo interpretativo, atribuciones erróneas) y en muchos casos conseguiremos suavizar el impacto subjetivo (síntomas) de los errores inmunes.

El subsistema defensivo neuronal dispone de sensores de energía peligrosa: mecánica, térmica, química y nos protege de su impacto, pero también dispone de la capacidad de incorporar información a través del lenguaje y los contenidos de la cultura experta. La evolución ha conservado esa fuente informativa y la sigue utilizando.

El subsistema neuronal defensivo construye una narrativa y desde esa narrativa opera, con y sin acierto. La cultura experta es una parte fundamental de la narrativa. Puede facilitar los errores, pero también puede disolverlos.

La solución no está en noquear al sistema cuando podemos modificar la información y su gestión.

Ello es posible en el subsistema neuronal, directamente, con cursos, lecturas, experiencia guiada.

No tiene sentido en el subsistema inmune, pero sí podemos y debemos tratar de conseguir que el subsistema neuronal no eche más gasolina al fuego.

Know pain, no pain.


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Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

2 comentarios sobre “Sistema neuro-inmune. Juntos, pero no revueltos

  1. Hola Arturo, cito uno de tus párrafos, «Sin embargo, el subsistema neuronal puede aportar información veraz o engañosa y hacer que su colega inmune active la respuesta, influido por esa información.» Esto daría explicación a mi pregunta anterior sobre el papel que las emociones podrían jugar en la aparición de enfermedades autoinmunes o cáncer? Yo tuve la suerte de tener una experiencia personal al respecto. Hace 15 años aprox. comencé con un cuadro de sinovitis en articulaciones MTCF e IFP de ambas manos,características de la A.Reumatoidea. Después de 8 meses de probar aines e investigar por caminos alternativos, me encontré con trabajos de investigación sobre psiconeuroendocrinoinmunología. Fué un fuerte impacto para mi en ese momento vincular los 4 sistemas que se muestran interrelacionados.(no conocía hasta ese momento la existencia de esa especialidad en medicina, ya que la enseñanza clásica negaba la vinculación del sistema inmune con otros sistemas) Quizá no «revueltos», pero vinculados. El asunto es que luego de ese «insight» los síntomas y signos de la enfermedad en las manos fueron desapareciendo rápidamente. Me preguntaba ..que había cambiado? y la respuesta era que solo el conocimiento nuevo sobre la PNEI y lo interpreté como de origen emocional en ese momento, Desde entonces mi mirada sobre la enfermedad incluye esta visión mas holística y tu investigación sobre el sitema neuroinmune enriquece enormemente mi expectativas de poder ayudar mejor en el tema del dolor crónico. Repensando ahora con los conocimientos que me has aportado sobre la pedagogía del dolor, quizá la mejoría fue generada por la información experta como tu la llamas, en este caso veraz y a favor de «calmar» al subsistema inmune exitado. Me gustaría escuchar tu opinión.
    Saludos cordiales
    Raúl

  2. Raul: estoy de acuerdo contigo. Es evidente que ambos subsisgtemas, inmune y neuronal, colaboran en la periferia, en la respuesta inflamatoria-sensibilizadora, pero plausiblemente existe también una aportación por parte de la rewd neuronal anticipando, prediciendo, estados de amenaza. Ello puede sensibilizar tanto la red neuronal como la inmune, focalizando en tiempo-espacio dónde debe vigilarse: piel, mucosas, vísceras. Para mí, psico es neuroinmune y endocrino no es más que la mensajería, el Boletín oficial del estado.
    La perspectiva sistémica debiera guiar todas las reflexiones e integrar todos los componentes
    El ámbito psico puede dar lugar a extrapolaciones imprudentes, pero soy partidario de tratar con prudencia y sentido común de neutralizar con el conocimiento consciente los excesos defensivos del sistema inmune.

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