Confinamiento. Alostasis y carga alostática

La homeostasis (W. Cannon) describe el estado de equilibrio del organismo. La constancia de un conjunto de condiciones que necesita para sobrevivir: oxígeno, temperatura, concentración de sales, glucosa. Existen mecanismos de regulación que mantienen esas constantes vitales dentro del estrecho margen viable. Si la temperatura externa baja se activan mecanismos para generar calor, si sube, los contrarios.

Pueden darse condiciones que obligan al organismo a salir de su equilibrio para afrontar una situación de estrés, real o percibido como tal. Se ponen en marcha mecanismos de excepción que permiten resolver el problema aunque obligan al organismo a trabajar en condiciones poco fisiológicas. Merece la pena si el esfuerzo es breve y ajustado en el tiempo a lo que la situación requiere.

El confinamiento sería una respuesta alostática social al estres generado por la amenaza del virus viral innombrable ese, de renombre universal. No es un estado fisiológico y genera efectos colaterales negativos sobre el orden previo perturbado (mortalidad, saturación del sistema sanitario). El estado alostático se justifica cuando el beneficio supera los costes.

Lo ideal sería que el recurso alostático se desactivara tan pronto como la situación de estres ha revertido. De otro modo el estado alostático induciría una modificación estable del equilibrio homeostático anterior. Subir la tensión arterial es un recurso alostático, pero si no desciende cuando ya no se necesita, el punto homeostático queda más alto. sometiendo a las arterias a un estrés mecánico perjudicial.

La gestión de los recursos alostáticos no es fácil. Hay que saber activarlos precozmente, mejor de modo anticipado, si podemos predecir y evaluar correctamente la amenaza. A veces respondemos tarde y mal.

Tampoco resulta fácil desactivar el estado alostático para volver a la homeostasis, al orden previo, a las condiciones «normales».

Desde el principio del error menos costoso, tanto el sistema neuroinmune como los gestores sociales pueden incurrir en el exceso alostático y mantener el estado de alerta-protección innecesariamente. Predecir no es tarea fácil. El error por exceso de confianza, restituyendo la normalidad cuando todavía persiste la amenaza, puede generar más perjuicio que beneficio. El miedo puede mantener el estado alostático innecesariamente.

La clave de la buena gestión reside en la información, en la capacidad evaluativa de costes y predictiva de riesgos del sistema.

En una especie fuertemente socializada como la nuestra el organismo actúa considerando siempre la sanción social, el qué dirán. Los gestores sociales también están influidos por el aplauso o pitada del colectivo (votos).

El dolor y otros síntomas expresan en la conciencia la activación de recursos alostáticos, a veces justificados y otras veces no. Por puro miedo o por mala información.

El dolor puede cronificarse sin motivo. El organismo ha estabilizado el nuevo orden. Se protege en un punto superior de seguridad. Los expertos lo llaman «sensibilización central».

La depresión, el dolor crónico, el cansancio crónico, el picor crónico, la tos crónica, las ganas de comer cronificadas, la botellita de agua, el paquete de tabaco, el exceso de sal y azúcar, corresponderían a estados crónicos de alostasis con más o menos juicio, probablemente con ninguno.

Salirse de la homeostasis es fácil. La información alarmista lo pone aún más fácil.

Volver a la homeostasis es complicado. El miedo a la amenaza real y la información alarmista lo complica.

Hoy se inicia la «desescalada», la vuelta temerosa a la homeostasis social antigua y de momento inalcanzable de los pintxos, los txikitos, los abrazos, el curro y la jarana desbocada (¡pobre de mí! Este año sin fiestas de San Fermín).

Cada sociedad tiene su orden homeostático que incluye una dosis variable de golfería y malos hábitos, es decir, de alostasis innecesaria (pecadillos).

No puedo ni debo juzgar el recurso a la alostasis social y la vuelta a una normalidad anormal. Hay quien ven la botella medio vacía y otros medio llena. El miedo a la pérdida de libertad frente al miedo al virus.

El mantenimiento del recurso alostático a lo largo del tiempo genera una carga alostática, un perjuicio más o menos reparable.

¿Dónde está la buena información? ¿Quién se atreve a predecir el futuro? ¿Dónde está el punto óptimo de la sensatez?

Complicado y polémico.

La tecnología nos permite hoy en día saber si en la zona doliente hay una situación que justifica el estado alostático de alerta-protección. Los profesionales debieran facilitar la recuperación de la homeostasis del individuo en sociedad:

– ¡Hala, a vivir! No hay lesión. Muévase, Juegue. Explore. Sin miedo.

En ocasiones los profesionales recurren a la etiqueta de enfermedad para patologizar un estado alostático innecesario.

– Tiene usted artrosis, Migraña. Fibromialgia…

Eso explica, según ellos, los síntomas, aunque no los justifique biológicamente.

En realidad la etiqueta encubre un estado alostático injustificado, que crea más mortificación e invalidez que los justificados.

De momento seguiré en modo alostático, confinado en casa. La Vitoria alostática no me tira mucho. Ya veré cuándo merecerá la pena ese nuevo nivel de homeostasis que nadie sabe cómo será: «la nueva normalidad».

De momento, el tiempo ha salido frío, ventoso y lluvioso, con amenaza de tormentas.

Son los tiempos alostáticos del coronavirus.

Know pain, no pain.


Si tienes dolor, podemos ayudarte. En GoiGroup tenemos cursos online para padecientes de migraña y otros dolores "crónicos" (preferimos llamarlos recurrentes o persistentes). Puedes darte una vuelta por nuestra web para enterarte de lo que contamos 🙂

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

3 comentarios sobre “Confinamiento. Alostasis y carga alostática

  1. Excelente entrada!! Como siempre! En el video dice «pudo haber habido lesión en el pasado, (ys curada), que no jusrifica el dolor» (bueno algo asi).
    Y si hubo una fractura de articulación y esta pegó mal porque no se operó cuando debía, y hay limitación de movimiento. En este caso se justifica el dolor?

  2. Estimado Arturo:
    Mi hermana y yo le seguimos gracias a nuestra doctora de cabecera , Herminia ( Almería ).

    Estamos a la espera de poder participar en un curso presencial , cuando la nueva normalidad lo permita. Quiero decirte que son muy importantes para mi sus entradas.

    Se da la circunstancia de que en febrero tanto mi hija como yo estuvimos enfermas. Nuestra maravilla de pediatra nos dijo que se trataba de un virus nuevo. Ahí quedó la cosa.

    Ahora pienso en ello y creo pudo.ser el temido coronavirus frente al que batallamos. Cuando estuvimos enfermas, al no tener información, pasamos el virus anónimo . Y se acabó. Hoy después.de tanto bombardeo informarivo, tengo miedo a salir a la calle. Paradójico, porque quizás lo haya pasado y. Pero no puedo evitarlo. Mi cuerpo está en modo » alostasis». Hoy me he obligado a salir. Y he vuelve sana y salva

    Mi organismo , lo he ratificado en este confinamiento , vivía en estado de alerta-prpteccion excesivo

    Mucha gracias ,

    Juana

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