Neuroracionalidad

El organismo es un supersistema complejo, cuyo objetivo es la supervivencia física y social. El Sistema Neuroinmune es el componente del sistema que se encarga de extraer, recibir y procesar toda la información que aporta la experiencia propia, la observacion e imitación-rechazo de la experiencia ajena y la información de expertos (no extraíble por experiencia).

La información adquirida se actualiza continuamente en función de la entrada de nuevos datos sensoriales, externos e internos, derivados de la experiencia, y de la información de expertos.

Tal como indicó Karl Popper, vivir es resolver problemas. Aparecen en la interacción del individuo con el entorno físico y social.

La calidad de la información disponible es determinante para optimizar la supervivencia, pero no para garantizar el bienestar.

Un sistema neuroinmune hipervigilante e hiperprotector previsiblemente nos prolongará la vida, pero a costa de la privación de libertad.

La importancia de la supervivencia física como objetivo biológico y la dependencia de la información experta sobre cuestiones innaccesibles a la experiencia, hacen que el subsistema neuronal defensivo actúe racionalmente adaptándose a lo que los expertos dicen. Es de sentido común. Si me dicen que el agua de Vitoria podría contaminarse por un escape de la central termonuclear de Garoña y no tenga más opción de disponer de agua que la que sale del grifo, no podré saber si realmente mi agua era radioactiva. Puede que mi subsistema defensivo neuronal, mi cerebro predictivo, fácilmente emocionable por información alarmista e incierta, funcione en modo alerta-protección. Ese estado se proyectará en la conciencia como síntomas; consultaré al profesional sobre el significado y relevancia de esos síntomas. Seré chequeado y previsiblemente todas las pruebas serán normales. También previsiblemente me sugieran que el origen es psicológico.

En ningún caso se planteará la cuestión de la información experta sobre posible e incierta contaminación del agua vitoriana, no basada en ninguna detección de contaminación en el agua local, sino en informaciones globalizadas sobre posibles contaminaciones de las aguas por centrales nucleares en el mundo.

El cerebro no actúa en base a la veracidad de la información que recibe de los expertos. No puede verificar esa veracidad. La red hará evaluaciones integradas de toda la información disponible y en la conciencia aparecerán los síntomas que expresan el resultado de la evaluación ganadora, no por más veraz, sino como más relevante respecto a seguridad-libertad.

Duele. No hay nada dañado. Podemos asegurar que en ese momento, lugar y circunstancia el subsistema neuronal defensivo opera en modo alerta-protección, coherentemente con la información que dispone de más valor (coste-beneficio, sanción social).

El sistema neuroinmune procesa siempre toda la información disponible, a veces, con fundamento de datos y fiabilidad de la información experta y otros sin datos suficientes y con información experta que lo único que ofrece es miedo, hipervigilancia, incertidumbre.

Todos somos racionales, pero respecto a la información disponible.

Resolver problemas no es fácil.

La expectativa de vida es buena para los ciudadanos del mundo hiperdesarrollado e hiperinformado.

La expectativa de bien-sentirse no está garantizada.

Con la información que los expertos difunden sobre dolor, razonable y lógicamente nuestro subsistema neuronal defensivo nos vigila y protege en exceso.

Hay que poner en valor la libertad de vivir, de resolver problemas, exigiendo la mejor información disponible de los expertos.

La mayor parte de los recursos económicos destinados a salud, se dedican al sonrojante apartado de los Síntomas sin explicación médica, que no incluyen los que están etiquetados (migraña, fibromialgia…) que figuran, engañosamente como «explicados».

Habría que hacer un chequeo a fondo de la información experta en determinadas cuestiones.

¿Síntomas sin explicación médica?

No es el paciente el que se fabrica los síntomas. Se limita a padecerlos y consultar a los expertos, que, muchas veces, son los que han facilitado la información sensibilizante.

No es cuestión de informarse más, sino menos y mejor. Más Biología y menos etiquetas diagnósticas y terapias para todo.

Pida que le ayuden a resolver problemas no a crearlos.

Pida que le ayuden a vivir, no sólo sobrevivir.

Disfrute resolviendo problemas (viviendo) con buena información, con conocimiento de biología del aprendizaje neuroinmune y su dependencia de la información de expertos.

Consulte a su médico para descartar enfermedad.

Tenga cuidado con las etiquetas y las terapias, cuando no haya una enfermedad por medio.

Know pain, no pain. Es una alternativa a las terapias. No una terapia alternativa.


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Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

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