Evidencias

Si tienes dolor, podemos ayudarte en GoiGroup. Tenemos cursos online para pacientes de migraña y otros dolores crónicos.


Supongamos que un ciudadano presenta en primavera estornudos y lagrimeo incontenible y que desconoce la cuestión de la alergia. Sólo dispone de hechos vividos, constatados, correlaciones. ¿Qué conclusiones podría extraer?

La primavera ataca mis ojos y narices. Tiene algo nocivo. Es la misma primavera que la de los demás, pero sólo yo estornudo, luego no es la primavera sino yo. Mis narices y ojos son sensibles a algo que contiene la primavera y no las demás estaciones. Voy a cambiar de residencia a ver.

Efectivamente en primavera me voy a un sitio seco y no estornudo. Hay climas que mis sensibles ojos y narices no soportan.

Para este ciudadano es evidente que la primavera tiene algo que sus narices y ojos no soportan. Son patológicamente hipersensibles.

Es evidente que la primavera de otro lugar, con otro clima, elimina los estornudos.

Alguien le habla de que hay una enfermedad misteriosa denominada «alergia» que explica los estornudos primaverales. Se ha comprobado que es el polen de las plantas el que provoca los estornudos y el lagrimeo. Los pacientes con «alergia» nacen con narices y ojos muy sensibles al polen. No lo toleran. No tienen más remedio que evitarlo en primavera, aunque hay unos fármacos que alivian los síntomas.

No se conoce todavía la existencia del sistema inmune y su responsabilidad en esta historia.

La alergia es una historia de dos personajes: el polen (inocente, inofensivo) y los ojos y narices (hipersensibles, probablemente de nacimiento). Genes y desencadenantes.

Consejos, desde las evidencias: identificar y evitar ambientes con polen. Vida ordenada, ejercicio, sueño regular, nada de alcohol, tabaco… dieta equilibrada… poco estrés…

Vamos ahora con las evidencias de los ciudadanos que tienen intensos dolores de cabeza, con vómitos e intolerancia sensorial. Nunca han oído hablar de la «migraña». Por experiencia han llegado a varias conclusiones:

Es evidente que me duele la cabeza cuando, por ejemplo, sale el día nublado. El clima húmedo no le va bien a mi cabeza. A las cabezas de otros no les hace nada, luego mi cabeza es muy sensible a la humedad.

He cambiado de residencia. Ahora vivo en un clima seco y no me duele la cabeza. Evidentemente a mi cabeza no le va la humedad. Es demasiado sensible. Probablemente es así de nacimiento.

Alguien le habla de que puede tener una misteriosa enfermedad llamada «migraña». Los síntomas coinciden. Ha nacido con una cabeza hipersensible a la humedad ambiental. Le han recomendado que evite los días húmedos, aunque le choca que la humedad del interior de su casa no es la de fuera y a pesar de eso la cabeza duele. Es evidente que lo que le afecta es la humedad externa, no la interna. Es curioso…

Con los calmantes parece que tiene menos dolor.

Alergia: enfermedad misteriosa debida a una hipersensibilidad congénita de ojos y narices en este caso al polen primaveral.

Migraña: enfermedad misteriosa debida a una hipersensibilidad congénita de la cabeza, en este caso a la humedad ambiental, a la natural, no a la artificial.

La Ciencia ha permitido descubrir el sistema inmune y explicar que no son las mucosas de ojos y narices las hipersensibles sino los centros de procesamiento del sistema inmune que tienen catalogado al polen como molécula non grata e intentan evitar su contacto.

Evidentemente no son las narices ni los ojos ni el polen los responsables sino el error de evaluación de amenaza de los centros del sistema inmune que evalúan moléculas externas, biológicas y no biológicas.

El error se produce en el curso del aprendizaje del sistema inmune adquirido. No se nace con ese error incorporado, aunque parece que hay dotaciones genéticas más proclives a generarlo.

La ciencia de las neuronas y sus circuitos ha permitido identificar unos centros neuronales en hipotálamo y tronco del encéfalo («generadores de migraña») que se activan de modo espontáneo o por efecto no bien conocido del desencadenante (en este caso la humedad natural, no la artificial) debido a una condición genética de hiperexcitabilidad.

Es evidente que el dolor de cabeza surge de las meninges, se dice. También es evidente que esas meninges tienen que encontrarse en un estado hipersensible, pues la humedad del líquido de las meninges es igual que la de los demás y no hay en ellas gérmenes ni sangre. En los días húmedos las terminales meníngeas, en contacto siempre con líquido, se vuelven hipersensibles.

Es evidente que no es la humedad en sí sino la activación de los «generadores de migraña» genéticamente hiperexcitables los que, por mecanismos no del todo esclarecidos (cambios de presión, ionización…), inducen la hipersensibilidad de las terminales meníngeas del trigémino.

Es evidente que el cerebro no duele y que lo único que puede doler ante un estímulo nocivo son las meninges o ante uno inofensivo las terminales del trigémino en estado hipersensible.

No hay referencia a un error de evaluación de amenaza. No se contempla un proceso de aprendizaje que facilite ese supuesto error. No se contempla tampoco la evidencia de que la defensa del organismo la comparten de modo altamente integrado, los subsistemas inmune y neuronal.

Tampoco es cierto que el cerebro no duela. El dolor no surge de las meninges. Sólo puede hacerlo del cerebro.

El subsistema inmune nace con información adquirida a lo largo de la evolución: sistema inmune innato.

Complementa el catálogo de lo amenazante a lo largo de la vida. Aprende a catalogar amenazas no aprendidas evolutivamente. En muchos casos, como con el polen, comete errores de evaluación.

El subsistema neuronal defensivo nace también con catálogos que permiten detectar y evitar estados y agentes nocivos. Tal como sucede con su colega inmune complementa el catálogo con amenazas no catalogadas al nacer. En muchos casos cataloga como amenazante algo inofensivo como la humedad natural (no la artificial).

Hay suficiente evidencia de que eso es así.

La alergia está influida por el aprendizaje. Comete errores. No se sabe bien cómo corregirlos, pero sabemos que son errores evaluativos, no detectados ni corregidos. Hablar con el subsistema inmune para hacerle ver el error no parece que pueda servir de mucho…

La migraña, en mi opinión, está poderosamente influida por el aprendizaje. Comete errores de evaluación. No se contempla oficialmente ese aprendizaje. Los genes lo determinan todo, se dice. Los desencadenantes (la humedad natural, por ejemplo) deben identificarse y evitarse.

La alergia se adquiere, se aprende. Con vacunas se puede en algunos casos revertir los errores. Se puede descatalogar el alergeno (el polen) como amenaza. Se elimina el miedo de los centros evaluativos a que produzca daño interno, como si fuera una bacteria…

La migraña también se adquiere, se aprende. La imitación y la instrucción experta (sobre todo) son factores poderosos, que interactúan con otros, por ejemplo los genes (no se sabe bien cuáles y en qué factor se expresan).

La información puede ayudar al subsistema neuronal a identificar los errores evaluativos y descatalogarlos (definitiva o provisionalmente).

En mi opinion la información oficial sobre migraña promueve y consolida los errores evaluativos.

Disponemos de evidencia de que la educación en biología neuroinmune, desvelando la responsabilidad de del aprendizaje tutelado por información experta, puede modificar sustancialmente la carga de la migraña y la dependencia de terapias.

Know pain, no pain

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

2 comentarios sobre “Evidencias

  1. Pero como se puede aprender la alergia si hay niños que ya tienen alergia con 5 años como mi hija, es que no lo veo igual que el dolor de cabeza…entonces ¿es también sensibilización central? ¿Ya desde tan pequeños?

  2. Paola: nacemos con mucha información en el sistema neuroinmune, que nos permite identificar agentes biológicos (gérmenes, células cancerosas) y estados físicoquímicos (temperaturas extremas, estímulos mecánicos, ácidos, concentración excesiva de sal etc) potencialmente nocivos. Esa capacidad neuroinmune para identificar el peligro y protegernos de él, se competa a lo largo de toda la vida a través del aprendizaje. Cada subsistema (inmune y neuronal) tiene sus propias competencias. Desde que contactamos con el mundo el sistema neuroinmune va adquiriendo información sobre lo que se va encontrando fuera y va catalogando como amenazante aquello que considera así, desde el llamado «principio de precaución»: es mejor ver más peligro del que hay que menos. El aprendizaje es básicamente.inconsciente y no de pende de lo que nosotros opinemos. Los errores del subsistema inmune, por ejemplo en la alergia, no son modificables por la información consciente, el conocimiento sobre la propia alergia, pero los errores del subsistema neuronal se pueden potenciar y resolver por la información de expertos, según los contenidos de esa información. En mi opinion la información de los expertos en este terreno es el gran problema. Con la pedagogía en biología neuroinmune podemos neutralizar el impacto de ese proceso educativo.

Puedes escribir un comentario aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.