Todo es muy complejo

Si tienes dolor, podemos ayudarte en GoiGroup. Tenemos cursos online para pacientes de migraña y otros dolores crónicos.


Un organismo es algo muy complejo. El entorno en el que nace, se desarrolla, aprende, envejece y muere es complejo. La interacción con ese entorno es compleja.

Complejo no es igual a complicado. Un sistema complejo es aquel que contiene muchos componentes estrechamente unidos al servicio de un objetivo común. En los sistemas biológicos el objetivo es la supervivencia.

Los sistemas biológicos aprenden, se adaptan, responden en función de la información adquirida durante el aprendizaje. Adoptan múltiples estados según los escenarios.

El sistema neuroinmune es el encargado de vigilar y proteger la integridad física estructural y funcional del organismo. Es también muy complejo. El cerebro es complejo. Una simple neurona es compleja. Una sinapsis es compleja. La interacción de las neuronas con las células gliales (astroglia, oligodendroglia, microglia) es compleja. La integración de la información generada en la interacción del organismo con el entorno condiciona poderosamente la estrategia defensiva del sistema neuroinmune. Esa información genera continua e inconscientemente estados evaluativos y motivacionales que incitan al individuo a participar de modo coherente con dichos estados. La conciencia es ese espacio misterioso en el que el organismo expresa el resultado del proceso evaluativo y motivacional. No tenemos ni idea de cómo se produce la transformación de la muy compleja y cambiante conectividad de la red neuroinmune en contenidos de conciencia. No sabemos cómo una compleja secuencia de reacciones químicas en las sinapsis (conexiones) de la red (entre neuronas, entre glia y neuronas, entre neuronas y células inmunes, entre neuronas y tejidos y glándulas) hace emerger la cualidad «dolor» u otras.

La migraña y otras etiquetas pretenden simplificar toda la complejidad de la biología que subyace en el organismo cuando el dolor aparece en la crisis y en los intervalos entre las crisis. Simplemente, proponen los expertos, uno ha nacido con genes que producen migraña. Hay que llevar una vida ordenada, identificar los desencadenantes para evitarlos y acudir al neurólogo para incorporar a ese complejo sistema de sistemas complejos una molécula que restablece el equilibrio perdido. Dicen.

En la crisis de migraña, se decía, las arterias se dilatan mucho, se inflaman, y por eso duele. El neurólogo prescribía una molécula vasoconstrictora (antes un ergótico y ahora un triptán) que devolvía el calibre arterial al tamaño normal y el dolor se iba. Si había muchos ataques, había que templar la tendencia excitable de las complejas redes glioinmunoneuronales. Sencilamente, se administraba un antiepiléptico (no existe nada parecido a una hiperexcitabilidad expiléptica en la migraña), un antidepresivo (el paciente migrañoso no está patológicamente deprimido sino fisiológicamente harto, desmotivado, indefenso) o un betabloqueante, es decir, una molécula que templa la expresión física de los estados de alerta, o la toxina botulínica, una molécula que bloquea la transmisión de la orden neuronal a las fibras musculares, dando por sentado que los pacientes de migraña tienen la musculatura craneofacial contraída en exceso por el estrés, la tensión nerviosa.

Agónica o ya difunta la teoría de las arterias dilatadas e inflamadas, se presenta en sociedad al nuevo chivo expiatorio: el CGRP, el péptido relacionado con el gen «de la migraña» (gazapo de una periodista), perdón, de la calcitonina. Es un humilde pero importante mensajero que, obedeciendo las órdenes que provienen de la complejidad de los supersistemas de sistemas que evalúan y generan en consecuencia estados motivacionales expresados como dolor en la conciencia, hace que las terminales del trigémino desplegadas por las meninges se sensibilicen y por eso, simplemente por eso, el paciente sentirá dolor. No sucede nada en el espacio meníngeo. No está infectado, inflamado ni bañado en sangre. No existe hiper ni hipotensión en el interior craneal; el paciente no ha comido nada nocivo; quiere acudir a una cena sin incurrir en ningún peligro. No importa. Los genes de la migraña se autoexcitan por su condición patológica con la ayuda de un simple vaso de vino, porque es fin de semana, porque toca ovular o retirar la mucosa endometrial ya inservible.

Simplemente la compleja red defensiva ha vertido un poco de CGRP en las meninges y por eso duele. Por primera vez podemos hacer medicina de precisión y neutralizar la molécula responsable del infierno migrañoso. No importa qué sucede con la complejidad previa. Si esa compleja complejidad hace que se libere el mensaje CGRP, matamos al mensajero y vale. Precisión. Fusil con mira telescópica. La bala: un anticuerpo monoclonal que sólo bloquea esa molécula, sin problemas para el organismo. No hay efectos secundarios. No debe ser una molécula relevante, necesaria.

No es así. El CGRP es un mensajero relevante, necesario para iniciar cualquier respuesta defensiva (inflamatoria) cuando se produce una lesión.

Un dato curioso y revelador: la inyección de un placebo (sustancia inerte) en el grupo de control produce un beneficio considerable, algo inferior a la inyección de CGRP.

Basta generar expectativas, modificar el estado evaluativo-motivacional de la compleja red glioinmuneneuronal administrando información, aunque sea una fake new, para que se active menos veces el estado de alerta. Cosas de la complejidad de la red neuroglioinmune defensiva. Es sensible a lo que le dicen. El sistema recibe y valida información de expertos que habla de etiquetas y remedios. Se etiqueta y se procede a administrar el remedio prometido. Sencillo.

En el fondo, lo complejo es muy sencillo.

Para unos sencillamente es una cuestión de genes y de CGRP. Para otros, un desequilibrio de la energía que fluye por unos supuestos meridianos. Se pincha con una aguja en unos puntos clave y se restablece el flujo. La complejidad se autoorganiza con los pinchazos, las moléculas o lo que previamente se ha publicitado, con más o menos éxito.

Para mí, la sencillez va por otro lado: es una cuestión de creencias aprendidas al calor de la cultura.

Anticuerpos monoclonales antiCGRP. Agujas. Dietas. Mindfulness.

Información sin recurrir al placebo (fake-new).

Know pain, no pain.

¡Jo! Es muy complicado.

¡Qué va! Puede parecerlo, pero es sencillo.

Todo es muy simplejo (Jeffrey Hunter)

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

3 comentarios sobre “Todo es muy complejo

  1. BUENAS NOCHES DON ARTURO, SI PUDIESE USTED DECIRME CUANDO HABRA UN CURSO PRECENSIAL EN MADRID O EN EL SUR, LO MAS CERCA DE GRANADA SE LO AGRADECERIA, ESTOY BASTANTE DESESPERADA. HAY UNA ENTRADA DE UNA SRA QUE SE LLAMA LISSETTE, QUE LA LEO Y LA LEO, Y ME DIGO SI ELLA PUDO, YO TAMBIEN , PERO LAS DUDAS QUE TENGO…..
    MUCHISIMAS GRACIAS A USTED Y A LISSETTE POR CONTAR SU HISTORIA

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