Know migraine, no migraine

Por fin se ha publicado el estudio realizado en el Centro de Atención Primaria de San Martín, de Vitoria, con grupos de pacientes de migraña.

(Effectiveness of a primary care-based group educational intervention in the management of patients with migraine: a randomized controlled trial. Primary care research development)

Al grupo objeto de la intervención se les dio un curso de Educación en Biología de la migraña, en el que se expuso la hipótesis del Error evaluativo Neuroinmune, descrita en mi libro Migraña, una pesadilla cerebral y actualizada en el libro Desaprender la migraña (editado recientemente en Amazón junto a mi hija Inés) así como los conceptos básicos de Neurociencia y dolor, expuestos fundamentalmente en el libro Explain pain, de Buttler y Moseley. Se facilitaron también folletos informativos sobre los conceptos expuestos en cada clase, elaborados por Cristina Arenaz.

Al cabo de 12 meses de la intervención educativa un 68,9% de los pacientes había reducido en más del 50% el impacto de las crisis, medido con la escala MIDAS, frente al 34,6% en el grupo control.

La intensidad del dolor disminuyó moderadamente, el consumo de fármacos se redujo drásticamente y los pacientes del grupo de la intervención recuperaron la normalidad social (cenas, chupitos, viajes y demás…) Quitaron el miedo a llevar una vida normal.

Basta con alfabetizar a los pacientes en Biología Neuroinmune, en los conceptos básicos de la defensa de la integridad física del organismo, en el proceso de aprendizaje guiado por la cultura experta, en la falsedad de muchas creencias sobre dolor y migraña vigentes aun en las propuestas oficiales, para que el organismo genere menos estados de alerta-protección innecesarios, es decir, menos crisis de migraña.

Se asegura mayoritariamente que la migraña es una enfermedad cerebral congénita que expresa un estado de hiperexcitabilidad neuronal que hace que una gran parte de los estímulos físicos, químicos y emocionales que muchos ciudadanos y ciudadanas sobrellevan sin problemas, activen estados de alerta (pródromos, auras) y protección (dolor, nauseas, intolerancia sensorial) absolutamente injustificados e improductivos.

Sostienen los neurólogos que la hiperexcitabilidad congénita se centra en unos supuestos «generadores de migraña» que sólo necesitan el pequeño empujón de un desencadenante (estrés, alimentos, alcohol, sueño desordenado, cambios hormonales y meteorológicos…) para poner en marcha la barbarie migrañosa.

Siguen centrando el origen del dolor, necesariamente, en unas terminales perivasculares sensibilizadas del trigémino en el espacio meníngeo. Allí no sucede nada. No hay gérmenes, sangre ni cambios de presión del líquido cefaloraquídeo. Sin embargo el organismo actúa como si estuviera pasando algo o, quizás, fuera a pasar.

Sabemos hoy, a Ciencia cierta, que el dolor no se origina en los tejidos ni en las neuronas (nociceptores, por ejemplo el trigémino) que vigilan los tejidos. Sólo hay un lugar en el que se pueda construir el misterioso universo de la conciencia, del que la cualidad «dolor» no es más que un contenido: una red distribuída de áreas cerebrales cuya información se integra a través del circuito córticotalámico, generando estados evaluativos predictivos continuos, específicos de cada escenario. La crisis de migraña es laexpresión en el formato de la conciencia de ese estado evaluativo, en ese momento y circunstancia.

Lo que sentimos tiene que ver, a veces, con la realidad real y otras con una realidad imaginada. No siempre el organismo imagina correctamente lo que va a suceder ni acierta a detectar y corregir sus errores evaluativos. El Sistema Neuroinmune es el responsable de construir y validar hipótesis sobre el peligro que acecha a los órganos, sus células y tejidos, y a veces, como Don Quijote, confunde los molinos con gigantes con ganas de pelea. La alergia y las enfermedades autoinmunes dan buena prueba de ello.

Los pacientes imaginan arterias dilatadas, inflamadas, cerebros sensibles a cualquier contratiempo o variación. Creen que el exterior está lleno de ruidos, luces y ajetreo y el interior de una cierta agitación y desorden, con demasiados excesos o defectos moleculares y cambios hormonales.

No les han enseñado a pensar en redes neuronales, aprendizaje, Sistema de recompensa, necrosis, inflamación, efecto placebo, imitación, empatía, culturización y demás cuestiones pertinentes para comprender el desaguisado migrañoso.

Se les explica todo ello, se les recomienda que mediten sobre lo aprendido, que lean los libros y el blog y que no tengan miedo a aplicar el nuevo marco de conocimiento, sin prisas, sin agobios, sin angustia por el resultado.

Se ha criticado la propuesta pedagógica, negándole el pan y la sal de la EVIDENCIA CLÍNICA, argumentándose que nada es cierto hasta que se publica y que hasta ese momento lo que se diga es charlatanería barata, pseudociencia. Pues bien: ya está publicada la evidencia.

Confieso que no me motiva demasiado eso de la Medicina basada en la evidencia clínica, en la aprobación de la corte de expertos en base al renombre de las revistas que aceptan publicar lo que alguien cuenta. Prefiero limitarme a estudiar y comprender la Biología del organismo y contárselo a pacientes y colegas.

Prefiero la Medicina basada en la Ciencia, en el conocimiento.

Respecto al artículo sólo me queda felicitar a los autores por verificar la bondad de un modo eficiente (sencillo, económico y productivo) de aplicación del conocimiento en Biología en el ámbito de Atención Primaria. Ojalá sea el inicio de un cambio radical necesario en el modo de afrontar la etiqueta «migraña» y muchas otras.

Por alusiones también quiero comentar que me ha sorprendido y no comparto la afirmación de que mi propuesta del Error evaluativo Neuroinmune sea una adaptación a la migraña de modelos teóricos previos del dolor lumbar crónico, construidos por otros autores. (For the intervention tested in the present study, we have applied a conceptual framework developed by other authors for chronic low back pain (Gifford and Butler, 1997; Gifford,1998; Matchar et al., 2008; Mo’tamedi et al., 2012; Sullivan et al., 2016) and adapted for migraine by Goicoechea).

Me he limitado a ir tejiendo una hipótesis, en función de lo que iba aprendiendo y reflexionando sobre Biología.

Llevo muchos años explicando la propuesta del Error evaluativo Neuroinmune en la consulta del Hospital de Santiago hasta jubilarme, con los grupos en el Centro de San Martín con el Dr Aguirrezábal y la Dra Pérez de San Román, con los cursos intensivos para pacientes de migraña en Vitoria y los cursos de Dolor y movimiento para profesionales. Hemos vivido el impacto positivo de la intervención en gran parte del alumnado así como la frustración por no conseguir el objetivo en cerca del 30% de los pacientes.

Seguimos trabajando para mejorar la intervención pedagógica y llegar a más pacientes, a través de los cursos intensivos de grupos y la atención individual en la consulta de la Clínica Asier Merino y Maite Goikoetxea.

A todos los que participamos en esta tarea divulgativa no nos cabe duda de que tenemos algo potente en nuestras manos y que debemos seguir en la brecha.

La publicación del trabajo del grupo de San Martín es un paso importante. Uno más.

Ilustrarse en Biología Neuroinmune es saludable. Protege respecto a la información sensibilizante.

No tiene nada que perder. Sólo el dolor.


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

2 comentarios sobre “Know migraine, no migraine

  1. Hola Dr. Goicoechea. Me gustaría que me aconsejaste. Llevo un año siguiendo su blog y el de Séfora Bermúdez. He leído su libro. Lo entiendo y tiene su lógica pero no consigo terminar con las migrañas. No lo asoció a alimentos, ni al tiempo. No se por que me ocurre. Si no se los desencadenantes como voy a afrontarlo?
    Tengo una media de 12 migrañas al mes. Aunque he llegado a tener 23 días de dolor de cabeza combinado con migrañas. Empiezo a pensar que soy diferente al resto. Nunca estoy en el porcentaje al que le funciona. Que podría hacer?

  2. Angelica: lo primero dejar de obsesionarte con el tema de los desencadenantes. Pretender identificarlos sólo sirve para potenciar la alerta, que es la clave del origen de la migraña. No eres diferente al resto. La migraña es lo que es: un error aprendido de valoración de amenaza. Hay que concentrarse en disolver el error. Las herramientas son el conocimiento, el control emocional (miedo a las crisis) y la exposición tranquila a la actividad deseada. En los casos en los que los cursos no consiguen el resultado esperado no hay que culparse de nada. Hay que intentarlo siempre. Puede ayudarte un profesional versado en el tema. Puedes consultar con mi hija Maite, fisio (696541479).

    Saludos

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