Las vías del dolor

Define la IASP (International Association for the Study of Pain)el dolor como «una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a daño real o potencial o vivida como tal daño» (1979).

Habría tres contextos posibles de dolor: daño real (consumado); daño potencial (inminente); ningún daño, pero vivido como tal (daño imaginado).

En los tres contextos el dolor es… dolor. Todos lo conocemos por haberlo vivido. Un árbol es un árbol; una casa, una casa; un cansancio, un cansancio. Un dolor, un dolor.

En el primer caso (daño real, consumado) el problema no es el dolor sino el daño. Estaban robando en la casa. Ha saltado la alarma. La policía ha detenido al ladrón. Se recuperará lo robado. La compañía de seguros se hace cargo.

El segundo contexto (daño potencial, inminente, evitable) es mejor aún. Hay ladrones que intentan robar. La policía los identifica y aleja de la casa. A veces salta la alarma. Viene la poli y los detiene para interrogarles. No se sustancia ningún robo.

Tenemos un problema bien gordo con el tercer contexto (daño imaginado). No hay ladrones con intención de robar en nuestra casa. No ha habido robos recientes, pero la alarma salta con frecuencia. La policía dice que no hay ladrones identificados y que no pasa nada, que nos olvidemos de los robos.

Un robo psicológico, imaginado. Miedo a los ladrones… El miedo del inquilino hace saltar la alarma?

El problema es más complejo. El miedo del residente puede influir, pero el caso es que:

La alarma suena, cada vez con más frecuencia e intensidad.

La policía sigue sin identificar al presunto ladrón. Recomienda varios remedios contra las alarmas, pero ninguno funciona. Cada vez suena con más fuerza. Es insoportable la situación. Los agentes empiezan a cansarse del denunciante. Ya no creen que, realmente, pueda estar sonando la alarma y aconsejan una consulta con Psiquiatría.

Ya tenemos a Kafka en el Sistema de seguridad.

Un Sistema sofisticado de seguridad que acumula información sobre robos, dotado de todo tipo de sensores que identifican no sólo ladrones y robos reales sino que pueden evaluar amenazas y avisar… como si ya estuviera el ladrón dentro, se comunica con el inquilino a través de una «experiencia sensorial y emocional desagradable» (dolor) que sólo él recibe y que obliga a pensar en un posible robo. Cada habitación tiene su propio umbral de activación.

La alarma suena repetidamente. La policía dice que no sucede nada, y que se entre en la casa como si nada.

El inquilino quiere entrar y llevar una vida normal en su casa, pero cada vez que lo intenta salta la alarma. Al principio sólo saltaba en la cocina, pero poco a poco cada rincón de la casa acabó activando el sonido espantoso, insoportable. Bastaba acercarse a la casa, coger la llave del bolso… para que saltara.

En esa situación no consigue dormir ni concentrarse en otra cosa que no sean alarmas y robos.

Ya no tiene ganas, motivos, para entrar en su casa… (vivir).

«Yo sólo sé que no dejo de oir la alarma. No son imaginaciones. Tiene que haber algún ladrón o el sistema de seguridad puede andar mal y saltar sin más, con el viento o con lo que sea. No soy YO. Es la casa»

Al cabo de los años parece que se aclara la situación. El Sistema de seguridad está enfermo, averiado. Procesa mal la información de los sensores de la casa y cualquier estímulo dispara el sonido. Al saltar la alarma el sonido re-entra y potencia la agitación, haciendo que entre todo en una espiral endemoniada.

Alarmosis.

La casa tiene alarmosis, un mal extraño, por lo visto muy común. De momento no tiene solución, pero ayudan al inquilino a aceptar y sobrellevar el problema. Relajación, masajes, estiramientos, mindfulness, ansiolíticos, antidepresivos…

Puede que algún robo previo dejara los circuitos sensibilizados. Los problemas emocionales del inquilino también influyen. Es un sonido (dolor) complejo,crónico, persistente, con muchos factores implicados.

Todo puede ser.

El Sistema de seguridad, según dicen ahora, es inteligente. Puede evaluar, predecir, anticipar peligro de robo. Si salta la alarma es porque algo amenazante sucede… o podría suceder.

No estaría mal que hubiera tres tipos de sonidos, uno para cada contexto:

1) robo consumado. Sonido desagradable

2) ladrón dentro. También desagradable

3) tenga cuidado con los ladrones. Cualquier día le entran a robar… Sonido suave, agradable, sólo a horas oportunas

Sabiendo que el sonido, suave, agradable, oportuno, sólo pretende recordarle la existencia de robos… no habría problema

Nadie contrataría un Sistema de seguridad que salta continuamente para recordarle que roban en las casas, sobre todo si lo hace a todas horas y a todo volumen y que cada vez que salta aumenta la convicción del sistema inteligente de que ya están a punto de robar.

Estaría bien, en todo caso, un prospecto del Sistema inteligente que le ayuda a interpretar correctamente cada sonido.

Know pain. Conozca los tres contextos.

El dolor indica 1) que algo se ha dañado; 2) que algo puede dañarse si no evita la amenaza; 3) ¡ojo! puede indicar simplemente que existen robos y debe estar atento a esa posibilidad. Consulte a los expertos en robos. Ellos le dirán.

No hay robos ni amenazas conocidas. Es un barrio tranquilo. El sistema inteligente está equivocado. Habría que reprogramarlo, instruirlo. Necesitamos su colaboración. Necesita comprender el problema. Entre en casa sin miedo. No haga caso de la sirena. Haga la vida normal. El Sistema capta sus pensamientos, emociones y decisiones. Acabará aceptando sus creencias y expectativas si acepta esa interpretación.

Al dolor se llega por tres vías. Dos responden a la realidad, lo que sucede.

La tercera vía es la de la imaginación. El dolor emerge en la conciencia por el estado de alerta-protección que opera en cada escenario en base a una evaluación de amenaza anticipada, predictiva, adoctrinada. Miedo insensato, improductivo, mortificador, invalidante.

Imagine bien. Disfrute de la casa.


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

5 comentarios sobre “Las vías del dolor

  1. Excelente metáfora, que puede «estirarse» más aun; si los vecinos de la urbanización aquejados de «alarmosis» se agrupan y fundan una asociación de afectados, y se reúnen semanalmente para explicarse unos a otros las veces que ha saltado su alarma y compartir recetas caseras para evitarlo.

  2. Increíble. Me encantó. Me quedé pensando…. «Puede que algún robo previo dejara los circuitos sensibilizados»… cuales podrían ser (en la realidad) ejemplos de ese robo? Un golpe?

  3. Genial artículo!! Justamente hace unos días andaba buscando una metáfora similar para explicarle a las personas que entreno, pero no conseguí que tomase tan buena forma.

    Gracias.

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