El dolor no se procesa ni modula

Dolor hambre sed

En muchas publicaciones se dice que el cerebro procesa y modula el dolor. Podría decirse también que procesa y modula la tristeza, el hambre, la sed, el mal humor, la apatía o el picor.

Creo que no es así. La conciencia, ese ámbito misterioso en el que el organismo se nos muestra en forma de percepciones, sentimientos, pensamientos, motivaciones, desmotivaciones, decisiones, imaginaciones y un largo etcétera de contenidos, procesa la información disponible para cada escenario, evaluando costes, beneficios y la sanción social de esa evaluación, el qué dirán. El dolor es el modo como percibimos el interior, la presentación en la conciencia de un proceso evaluativo referido biológicamente a la posibilidad-probabilidad de que se produzca un evento de muerte celular violenta en ese momento, lugar y circunstancia.

El cerebro, la red neuronal, se limita a procesar información y en función de ese procesamiento se generará o no contenido consciente, en este caso dolor, cuando se evalúa amenaza de daño necrótico.

Todo contenido consciente incluye una propuesta conductual para el individuo, un ofrecimiento, unas ganas de actuar de un modo determinado. El picor incita a rascarse, el hambre a comer, la sed a beber, el cansancio a descansar… y el dolor a evitar aquello que nos gustaría hacer, pero el organismo considera peligroso. El hambre no surge del estómago sino de la red neuronal que gestiona la conducta que solicita al individuo.

La salida a la conciencia de la cualidad «dolor», proyectado en un tiempo-espacio y contexto, retroalimenta positivamente todo el proceso previo. Un sistema de alarma evalúa constantemente la eventualidad de amenaza. Salta la alarma cuando se supera el umbral de relevancia. El Sistema detecta el sonido y se refuerza la evaluación previa. Las sirenas se animan unas a otras. Las ambulancias, los bomberos, los municipales, la prensa… acuden al lugar.

Sólo el individuo percibe y procesa el dolor. Reflexiona sobre lo que puede y debe hacer con ese recado.

El organismo tampoco modula el dolor. Se limita a gestionar los estados evaluativos, influidos por la información en tiempo real de los sentidos y la atribución predictiva de amenaza de cada escenario. Cada estado genera cambios en la sensibilidad de los sensores de nocividad y el tráfico de las señales de nocividad consumada o inminente que se generen y conducen hacia diversos centros de procesamiento y respuesta. Abrirá o cerrará las puertas en función de los contextos. Si el individuo está huyendo del león, la información de daño generado en la huida no llegará a las áreas centrales responsables del componente de sufrimiento.

La red no quita ni pone dolor. Gestiona sus recursos evaluativos. Pondera costes, beneficios y sanción social.

¿Puede el individuo modular el dolor? ¿Intensificarlo o atenuarlo?

No directamente. Tiene que hacer algo. No basta con decirse: “no me duelas“ o “duéleme un poco más”.

Puede tomar un calmante, relajarse, desviar la atención a sus cuestiones…

Si el dolor amaina quiere decir que la estrategia del individuo ha reducido la evaluación de amenaza.

El calmante no es que haya hecho efecto sobre el dolor. Ha calmado el estado evaluativo de amenaza.

Lo que importan son las creencias y expectativas que operan en cada estado.

¿Puede hacer algo el individuo conscientemente con esas creencias y expectativas?

Indudablemente, sí.

«Tengo migraña, una enfermedad misteriosa, irreversible, genética. Ya nada me hace ni puede hacer nada. Lo he probado todo»

«Tengo una columna degenerada artrósica, con dos hernias…»

«Tengo fibromialgia…»

Las etiquetas con sus estigmas y atribuciones mantienen vivo el estado evaluativo. Podemos aportar información de signo contrario, apoyada en lo que vamos sabiendo sobre Biología neuroinmune, sobre el proceso de aprendizaje. Podemos disolver miedos infundados, fobias, bucles cognitivos, emocionales, conductuales, pescadillas que se muerden la cola…

Si el estado evaluativo es correcto, si realmente hay un evento de necrosis que debe detectarse y neutralizarse, es el profesional quien debe procesar y modular el dolor actuando sobre la lesión, y opcionalmente, prescribiendo calmantes que bloquean la generación y tráfico de señales de daño induciendo un error evaluativo (la lesión se está curando) y en consecuencia menos dolor proyectado en la conciencia.

Si no hay daño es el paciente quien puede y debe procesar y modular ese dolor, pero para ello debemos habilitarle, con educación en la trama biológica del proceso de aprendizaje.

«A veces empiezo a sentir dolor. Pienso en lo que he aprendido, me concentro en lo que hago y el dolor se va»

Buen procesamiento y modulación del dolor, en este caso.

Para procesar y modular el dolor hay que comprenderlo.

Know pain, no pain

Desaprenda lo aprendido.

Procese y module el recado del dolor, con fundamento biológico.


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

6 comentarios sobre “El dolor no se procesa ni modula

  1. Ostras.. qué bien explicado!

    Me parece muy importante lo que expones de que los profesionales con los que tratamos el dolor (médicos, fisios, psicos.. etc) muchas veces no nos dan el masaje en el músculo correcto: ‘el cerebro’. Los médicos se dedican a sentenciar muchas veces más que a diagnosticar.. y muchos fisios también. La empatía y los mensajes al padeciente son muy importantes.

    Desde luego un organismo que durante mucho tiempo ha sufrido dolor y con un estado emocional alterado es propicio a no encontrar salida. Un bucle. Y eso, los profesionales no lo evalúan. No modulan ellos los mensajes catastrofistas o sentenciadores.

    Me viene a la memoria la primera clase de yoga que hice. Hace un año. Llegué y lo primero que le dije a la profesora fue que tenía lesiones y dolores. Me dijo que me tumbara en la esterilla y que hiciese una serie de movimientos. Cuando acabé me dijo que no me pasaba nada y que podía hacer todo. En ese momento.. lo primero que me salía es contestar y decirle que yo sí tenía lesiones y no podía hacer todo. Pero me callé.. y me dije que iba a intentarlo. Ahí sigo.

    Gracias por tus post!

  2. Me parece un poco enrevesado, no consigo comprender bien lo que explica: somos nosotras las responsables del dolor?. En la FM no solo hay dolor, tenemos muchos otros trastornos asociados; cómo se explica el colon irritable, el hipotiroidismo, la falta de memoria y concentración, que no te salgan las palabras adecuadas cuando estás hablando???

  3. Monika: tan responsables cómo del sentido de la vista. No es algo que tú elijas tener, sino procesamientos inconscientes de evaluación de amenaza a nivel cerebral. En la etiqueta fibromialgia pueden haber otros ítems como hipotiroidismo como comentas pero no tienen porqué ser una causa o síntoma de esa etiqueta. Creo que otras muchas entradas del blog de Arturo te ayudarán a entenderlo mucho mejor de lo que yo te pueda explicar. Un saludo!

  4. Monika: tal como te ha comentado Dani, tú no eres responsable de lo que hace tu organismo, pero sí tienes la oportunidad de mejorar la situación y comprendes y afrontas el proceso desde el conocimiento de su Biología. Puedes intervenir conscientemente para revertir una situación que se ha construido en lo inconsciente a lo largo de tu vida.

  5. Es indudable el peso que debe tener la cultura en este escenario.

    Como pueda serlo parte del refranero popular… muchas veces aliado y otras enemigo.
    Hay medicos nocebo y otros placebo.
    Pero cada cual es libre de agarrarse a que refranes seguir o que medicos elegir.
    El problema es que por selección natural muchos de los médicos nocebo no se extinguen.
    Y el sistema sanitario no los expulsa como parte implicada de un sufrimiento inutil al paciente y un gasto sociosanitario prescindible y nada despreciable.
    Todos tienen también su cuota de responsabilidad. No sólo los organismos.
    Vivimos inmersos en un sistema sanitario público más rígido de lo que parece y demasiado aferrado a dogmas e inercias clínicas.
    De verdad se requiere una reforma a este nivel. Valiente. Que apueste por tecnología pero también por bienestar emocional.

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