Maneras de (sin)vivir

En la puesta en escena del Migraine adaptive brain center se presenta el objetivo del equipo de investigación que no es otro que el de conocer la trama neuronal generadora de las crisis y el modo de prevenirlas.

Se sugiere, como es habitual, que el cerebro enmigrañado no tolera estímulos banales; no puede librarse de ellos. Se acumulan hasta que la red se satura y bloquea. Necesita resetearse. El reseteo sería la crisis. Eso dicen.

Cómo evitar ese infierno? Analizando los estímulos que se acumulan y orientando al paciente sobre el modo de dar con entornos y maneras de vivir que resulten tolerables o, incluso, agradables.

Los archiconocidos estilos de vida ordenada y exenta de desencadenantes previamente identificados.

Se estudiará la respuesta cerebral a estímulos banales para ver si el cerebro tiene problemas para habituarse. Se presentan figuras geométricas y se registra la actividad evocada en la corteza visual. Los cerebros no enmigrañados procesan lo banal, pero al instante pasan del estímulo, por ser irrelevante. Los enmigrañados dedican más tiempo, un poquito más, a procesar el estímulo. Pudiera ser que contuviera información.

Es algo que ya está descrito: a los cerebros enmigrañados les cuesta habituar, ahorrar energía en analizar lo irrelevante. Hay bibliografía abundante que, generalmente, lo corrobora.

Si lo irrelevante: alimentos, cambios de todo tipo, desorden, transgresiones comunes, resulta intolerable para el cerebro enmigrañado, caben dos actitudes:

1) evitar lo que no se tolera… o

2) exponerse repetida y tranquilamente a lo no tolerado para conseguir la habituación, la tolerancia.

Parece que el equipo investigador opta por la primera vía: la búsqueda de entornos y maneras de vivir, tolerables. No se contempla la tolerancia. Los genes van a imponer su ley, sí o sí. No es no.

En un interesante comentario editorial de P. Goadsby y S Silberstein acerca de un artículo en el que no se consigue provocar la crisis exponiendo a los pacientes a sus supuestos desencadenantes, sugieren el cambio de estrategia de la 1, la habitual, a la 2, la que nosotros venimos predicando desde hace ya varios años.

«Si en la migraña existe un déficit de habituación a estímulos banales, no sería más lógico sugerir la tolerancia a esos estímulos?»

En este estudio los autores ponen a prueba la estrategia 2: los pacientes se exponen a los desencadenantes. El resultado es: un 50% de reducción de días de dolor y consumo de fármacos.

El tiempo dará la razón a quien la tenga.

Unos defienden la genética, el cerebro sensiblero, y aconsejan entornos y maneras de vivir agradables, tolerables. Realmente esa manera de vivir es un sinvivir y tampoco se consigue gran cosa con las crisis. Lo que va de cine es la estructura fóbica, que sale reforzada.

Puede que ya sea el momento de, al menos, cuestionar la estrategia del aprendizaje guiado por las explicaciones y consejos de la doctrina oficial y poner a prueba la educación en Biología Neuroinmune y el afrontamiento activo de habituación a la vida normal.

Know pain, no pain.

Desaprender la migraña

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23345640


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

One thought on “Maneras de (sin)vivir

  1. nos han educado para ser obedientes, sumisos y dóciles al dogma oficial. Cuestionarlo, transgredirlo, desobedecerlo,… nos parece insurrección, herejía o pecado. Antaño las negras sotanas imponían sus criterios y valores. Actualmente este papel ha pasado a las batas blancas. Casi nadie quiere abandonar el rebaño. Triste pero cierto.

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