Sensibilización y aprendizaje

Viento sur migraña

En la interacción del organismo con el entorno se producen efectos beneficiosos e inofensivos o, justo, lo contrario: perjudiciales. La red neuronal toma nota de esos efectos en cada escenario. Guardará memoria de lo que se ha hecho y de las consecuencias generadas y adaptará las conductas venideras al resultado positivo o negativo de cada interacción.

Se habrá producido una sensibilización de signo positivo o negativo, de acercamiento o de evitación. El organismo habrá aprendido.

Aprender es, también, sensibilizarse.

Lo importante es el valor, negativo o positivo que se atribuye a cada escenario, a cada interacción.

Si el valor es negativo se producirá una sensibilización de evitación. Cada vez se detectará la variable evaluada como nociva, con menos estímulo, con mayor anticipación y eficacia.

Si el valor atribuido es positivo se producirá la búsqueda, detección y consumo de lo deseado con menos dosis del estímulo.

La realidad contiene un valor intrínseco, negativo o positivo. El cianuro es negativo y el agua o los alimentos son positivos. Sin embargo no es el único factor que influye en la atribución de valor. La cultura, la pertenencia a un grupo, la imitación, la necesidad de autoafirmación, el contexto… pueden atribuir valor negativo o positivo a escenarios e interacciones inofensivas e irrelevantes y se genera una sensibilización injustificada, improductiva.

«El viento Sur me produce dolor de cabeza»

El organismo se ha sensibilizado al viento Sur. Le atribuye un valor negativo, de nocividad, y alerta-protege la cabeza cuando detecta o anticipa su presencia.

La red neuronal ha aprendido a atribuirle valor negativo y a lo largo de la relación con el viento Sur ha confirmado sesgadamente la atribución.

Los expertos hablan de «Sensibilización central» como una entidad desvinculada del aprendizaje. De modo misterioso, patológico, la red neuronal queda en estado sensible, a veces tras un evento negativo previo (físico o psicológico) y otras de modo aparentemente espontáneo.

La etiqueta diagnóstica consolida la interpretación de enfermedad. Migraña, fibromialgia, «cervicales»… y un largo etcétera.

Los circuitos, se sostiene, están patológicamente hipersensibles. Atribuyen a variables irrelevantes un valor negativo y actúan alertando al individuo y protegiendo la integridad física de los tejidos aunque no exista un peligro real. «Procesan mal la información sensorial»

La función de sensibilizar nos acompañará de por vida. Es necesaria e inevitable, pero no podemos garantizar el acierto de la atribución de valor.

Lo que se aprende puede desaprenderse, pero para ello hay que trabajar la atribución de valor, cuando es errónea y la convicción de enfermedad (en sentido clásico) cuando esta no existe.

Los Síndromes de «Sensibilización central» aparecen y desaparecen en función de la atribución de valor aprendida.

Es fundamental considerar el proceso complejo del aprendizaje, su trama biológica, su dependencia cultural, la incertidumbre del acierto, la facilidad del error, la ceguera de la detección del error, el sesgo de confirmación…

El error evaluativo de atribución de valor es un estado patológico que puede convertir la residencia en un organismo sano en un infierno.

No estamos hablando de «lo psicológico o emocional» sino de la función biológica fundamental del aprendizaje, de la consolidación de estados de conectividad al servicio de la evitación extrema injustificada.

Si ha aprendido a sensibilizarse equivocadamente, lo que corresponde hacer es trabajar en la disolución del error de atribución.

Hay que sensiblizarse a la sensibilización errónea. Detectar sensiblemente los errores evaluativos.


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

5 comentarios sobre “Sensibilización y aprendizaje

  1. No solo ya no tengo migrañas(si se inician duran poco y son muy leves) sino que ha cambiado mi perspectiva respecto al dolor y…a la «enfermedad». Gracias Arturo Gocoetxea.
    Belinda.

  2. Gracias Arturo. «Aprender es, también, sensibilizarse». Cada artículo es esclarecedor. En concreto aquí resumes con una magistral habilidad varios mitos acerca de tantas «sensibilizaciones». Muy confortable leerte con un lenguaje tan claro.. vaya.. como si estuvieras al lado!…, Mil gracias

  3. Genial es poco… al leerlo, pienso en que SOLO con este artículo uno puede entender COMPLETAMENTE el funcionamiento del dolor y como liberarse de él. Excelente.

  4. Gracias Arturo, cada día nos ayudas con entradas como esta para que seamos capaces de transmitir a nuestros pacientes como se establece el error evaluativo a través del aprendizaje del día a día, atribuyendo nocividad a lo que no la contiene.Y nos obligas a que seamos cautos con el lenguaje diario, no solo con los pacientes ya sensibilizados, sino en cada acto médico.

    Eskerrik asko

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