Migraña en robots

No sabemos si existe la migraña en una especie animal que no sea la humana. Para reproducir una conducta en animales, que sugiera una crisis de migraña, hay que abrir el cráneo y aplicar moléculas pro-inflamatorias en las meninges. Una meningitis produce plausiblemente algo parecido a una crisis migrañosa en cualquier especie animal.

Evidentemente una crisis de migraña no es un evento de inflamación meníngea. Se libera CGRP en las terminales meníngeas del trigémino, como corresponde a un Sistema Neuroinmune activado, en alerta ante la presunción errónea de un suceso nocivo en el interior del cráneo. Cualquier estímulo genera falsa señal de daño y esas señales son evaluadas erróneamente como confirmación de que la amenaza existe. Toda la red defensiva neuroinmune actúa como si hubiera o fuera a haber un suceso intracraneal nocivo, aunque tal presunción sea descabellada. El dolor no surge de las terminales meníngeas sensibilizadas del trigémino, sino por el estado sistémico de alerta-protección.

En los animales de laboratorio no podemos reproducir los factores cognitivos facilitados por un instructor que propicien el cultivo de la migraña. Su sistema neuroinmune aprenderá a evaluar amenazas en función de los sucesos nocivos propios y evitará escenarios evaluados como peligrosos por observación-imitación pero no cometerá el error migrañoso.

Sin embargo una red neuronal artificial de alerta-protección, acoplada a un robot, e instruida en la cultura de la migraña, podría reproducir conductas similares a las de un humano con una crisis.

Creo que la investigación en redes neuronales artificiales, con modelos que reproduzcan las condiciones biológicas (incluida la cultura) de nuestra especie, podrían aportar luz sobre la génesis de los errores evaluativos.

Un robot criado en un medio que incluya la observación-imitación de conductas de alerta-protección y acepte las cogniciones del instructor, podría generar errores de valoración de amenaza y sesgos de confirmación. Un robot especialista en migrañas robóticas pondría la etiqueta y cerraría el bucle.

La investigación de conductas aberrantes en una red biológica compleja no puede explicarse de modo reduccionista, buscando partes del todo para dar con la molécula culpable y bloquearla con antagonistas e ignorando todo el complejo proceso de instrucción.

El Sistema Neuroinmune es un Sistema de aprendizaje, guiado en la especie humana por instructores que inyectan cogniciones y propuestas conductuales. Dar por sentado que estas instrucciones y propuestas son válidas y dejar que el Sistema opere al servicio de lo que se le dice es arriesgado. Al menos sería prudente y científico cuestionar la bondad del proceso instructivo.

¿Es posible crear robots con migraña, dolor crónico, fibromialgia y un largo etcétera de etiquetas diagnósticas?

¿Podemos crear conductas de enfermedad en robots sanos permitiendo-facilitando errores evaluativos?

Si nos olvidamos del problema de la consciencia, de la percepción, pienso que es posible crear esas conductas de enfermedad innecesarias. Los robots no sentirían dolor, cansancio, etc, pero actuarían como si estuvieran enfermos.

Sería curioso conocer la interpretación del especialista en enfermedades robóticas.

«El robot está bien. Es todo normal. Puede que sea psicológico…»


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

2 comentarios sobre “Migraña en robots

  1. Un cerebro en guerra en alerta constante…
    Un cerebro pero que no aprende en muchos casos por desconfirmacion de falsas alarmas?
    Es curioso.
    Aun asi hay cerebros que aprenden
    Hay quien me ha asegurado que desprendió por si solo su crisis
    Hay quien ni por confirmacion de falsa alarma.
    Yo no descartaría la predisposición genética.
    Pero despreciamos demasiado el daño o beneficio de la educación o cultura.
    Es más facil exculparse huyendo al terreno genetico.
    Como suele ser la norma el término medio es la clave.
    La ponderación. La mezcla de genética y epigenética afortunadamente.
    Suelen acabar así cada vez más muchos trastornos. Ni todo genética ni todo ambiente.
    Cabía esperarlo. Impera el menor de los sentidos. El común.
    Los mensajeros y receptores son meras terminaciones dendríticas de una maraña mucho más completa. Como decía Álvaro Pascual Leone: » tratamos de llenar un vaso de agua inundando una habitación. Metáfora neuroquimica.
    En cuanto a la heredabilidad de este desafío neural también se heredan los refranes pa lo bueno y malo y las canciones de cuna que alivian dolores de nuestros nietos…
    Ahí lo dejo.
    Un abrazo Arturo.

  2. Robots a los q les duele la cabeza ¡¡¡
    Me recuerda a la serie Westworld.
    Va de unos androides en un parque temático al q los humanos van de «turismo».
    Cada día a los androides les borran la memoria del día anterior ( no como los humanos q rememoramos y rememoramos las misma memorias una y otra vez como con el dolor), hasta q un día algunos androides empiezan a tener destellos de memorias anteriores que no les cuadran con su realidad y tienen disonancias cognitivas.
    La serie me ha parecido magistral pero la traigo al caso por lo bien q describe el funcionamiento de los procesos de un cerebro ( en este caso el de un androide)
    Memorias imaginadas ….

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