Dolor de cabeza tensional

El sentimiento de dolor en la cabeza puede expresarse de muchas maneras, con y sin acompañamiento de otros síntomas.

Una vez descartada una lesión o enfermedad que explique y justifique biológicamente la proyección de ese sentimiento doloroso en la conciencia, todos los dolores que podamos sentir corresponderían a dolores sin justificación biológica. Los expertos los agrupan como «dolores primarios».

En esta categoría de dolores primarios (no secundarios a una lesión o enfermedad que los explique y justifique biológicamente), los expertos distinguen, no sin controversia, el dolor de la migraña (a veces unilateral, «pulsátil», con nauseas-vómitos e intolerancia sensorial) del que no cumple esos criterios.

Al dolor de cabeza primario no migrañoso se le denomina «tensional». Es global (en casco, no unilateral), no «pulsa» y no se acompaña de nauseas-vómitos ni intolerancia sensorial.

El adjetivo «tensional» da a entender que el dolor aparece como consecuencia del estrés, una personalidad ansiosa-irritable, exceso de horas trabajadas, malos hábitos posturales, sueño poco reparador… y el dolor tendría un origen «muscular». Los músculos de cabeza y cuello estarían contracturados y, quizás, las «señales de dolor» generadas en esos músculos necesitados de relax, se amplificarían por una personalidad ansiosa.

¿Solución? Tomarse la vida con otra filosofía, quitar horas al trabajo para dedicarlas a la relajación; gestionar mejor las emociones; dormir bien; un poco de ejercicio. Si no es suficiente, recurrir a los calmantes (paracetamol, ibuprofeno…).

Son explicaciones y consejos culturalmente aceptados, que suenan bien, razonables, pero devuelven la pelota al padeciente, obligado a cambiar radicalmente su modo de estar en la vida, en el trabajo si quiere evitar la factura del dolor.

Desde el punto de vista de la Biología un dolor que no se asocia a daño (necrosis) consumado o inminente, es un dolor improductivo, innecesario, que aparece por un error de evaluación de amenaza. Correspondería a un estado de alerta-protección de la cabeza, no justificado: un falso positivo, una falsa alarma.

Dar por explicado y justificado un dolor de cabeza como consecuencia de la «tensión» de la vida moderna, supone normalizar un error.

Muchos estados de alerta-protección migrañosos aparecen el fin de semana. Generalmente son ciudadanos que trabajan a gusto, identificados con lo que hacen. No duele cuando se enfrascan en la actividad que da sentido a su vida, sino cuando se toman el descanso del finde.

¿Explicación oficial? Exceso de trabajo. Estrés acumulado que se descarga y expresa como dolor, el sábado.

La cultura ha banalizado el sentido biológico del dolor. Todo puede justificarlo, especialmente si hablamos de la cabeza o el cuello.

La actividad neuronal no genera estrés físico, peligro de daño. Más bien lo contrario. No aumenta la presión dentro de la cabeza; no se contracturan los músculos, no se acumulan toxinas; no se dilatan las arterias. La cabeza no está en peligro. Si duele sabemos que está operativo un estado de alerta-protección. Si no hay ninguna condición amenazante real, es un estado que debiera apagarse.

Si validamos la «tensión muscular por estrés» como explicación estaremos facilitando el sesgo de confirmación y la búsqueda de terapias, es decir, estaremos facilitando la cronificación.

La cultura del dolor siempre acaba satanizando lo que el individuo ama, no lo que aborrece.

-¡Me encanta mi trabajo!

-Tiene que desencantarse si quiere que no le duela la cabeza.

No haga caso. Reflexione en términos biológicos. No hay como conocer lo que realmente sucede ahí dentro de su cabeza, es decir, nada, para librarse del dolor improductivo.

El descanso es necesario, pero para extraer información de su ajetreo y ordenarla.

Quite el freno de mano cuando coja el coche.


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

2 comentarios sobre “Dolor de cabeza tensional

  1. Así es Arturo. Allá por el año 2015 encontré tu blog y todo empezó a cambiar. Por aquella época venía de tener 11-12 cefaleas tensionales al mes, todas bien apuntadas en unas fichas-cuadrantes que me daba el neurólogo para llevárselas en la siguiente consulta. Las opciones las de siempre paracetamol e ibuprofeno. Nada de nada, más tarde bótox (peor todavía más cefaleas repetitivas) y por último la toma de triptanes (es lo único que me hace efecto, supongo efecto placebo) o como me dijiste en su día, mete ruido somático en el cuerpo. La lectura de tu libro fue muy liberador (miedos-expectativas, creencias…) y misteriosamente mis cefaleas se redujeron drásticamente (3-4) al mes y casi siempre en fin de semana (sábado ó domingo) curioso, curioso. Sí, soy meticuloso en mi trabajo, perfecconista, nervioso… pero desde el sentido biológico, qué tienen que ver con el dolor improductivo como la cefalea tensional. Como dices todo el dolor «muscular», contracturas, estrés, emociones reprimidas están muy arraigadas en la sociedad, sin saber diferenciar dolor productivo al improductivo, como dirían yo solo sé que tengo DOLOR y punto y por algo será (FÍSICO). La realización del curso unos meses después de la lectura del libro supuso afianzar las nuevas convicciones y creencias para poder afrontar mis cefaleas ya sin temor, sin exceso de preocupación, con mejor estado de ánimo y ganar en calidad de vida. Tampoco lucho ni me quita el sueño el pensar que llegará algún día en que no vuelva a tener un dolor de cabeza. A mi cerebro le cuesta deshacerse de ese patrón de condicionamiento (fin de semana) y tampoco me obsesiono por el hecho de tomar medio sumatriptam (placebo) cada sábado y salir a disfrutar del fin de semana. Como digo la lectura del libro-blog-curso supuso una gran LIBERACIÓN y mis cefaleas, con mucho menos intensidad ya no condicionan mi vida. Decir también que toda esta pedagogía me sirvió para la misma LIBERACIÓN dada mi discapacidad de lumbalgias-contracturas, fascitis, tendinitis de hombro y que todos estos trastornos aparecían sin motivo alguno. Un abrazo Arturo por la gran labor que difundes en esta sociedad con tanto dolor crónico

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