El complejo del dolor

Hay dos tipos de dolor: el sencillo y el complejo. Un dolor sencillo es aquél que se proyecta en la conciencia como consecuencia de un daño necrótico consumado o inminente.

– Me duele el talón. Tengo un clavo en el zapato.

La cirugía del zapato pone fin al dolor.

– Me duele el gemelo al andar. Me tengo que parar cada cincuenta metros.

La cirugía arterial resuelve el problema.

Dolores sencillos.

– Me duele el talón. Tengo un espolón calcáneo. Me dicen de operar.

Tener un clavo en el zapato no es lo mismo que tener un «espolón» aparente en la radiografía lateral del pie.

– Me duele todo. Me dicen que no tengo nada.

El dolor en estos casos es algo complicado, complejo, biopsicosocial, neuroinmunoendocrinomioartroosteopsicosocial.

Múltiples factores interactuando de modo complejo, impredecible. No basta con analizar las partes. El todo es algo más que la suma. Se impone la prestación multidisciplinar, también compleja. No basta con sumar partes: primero el cabecera, luego un especialista tras otro, la unidad de dolor, los alternativos y, nuevamente, el cabecera.

Al final el paciente de dolor acaba acomplejado, con tanta complejidad.

No se atreve a moverse, a tomarse un chupito de vida.

– El dolor me acompleja. Me condiciona la vida.

La consulta al psicólogo se impone, tras el fracaso de dar con un clavo en el zapato o un incierto espolón allí donde duele; algo que roce, pinche, comprima o se inflame.

– Tiene usted «dolor crónico». Tiene que aceptar su condición y dejar de catastrofizar. Relájese. Está demasiado tenso. No deje que el dolor le acompleje. Viva. Sea positivo.

El complejo del dolor parece que engorda las amigdalas cerebrales. Tienen sobrepeso de tanto padecer el complejo.

– Tiene obesidad amigdalar. Tiene que quitar unos gramos de peso. Entrenamiento, gimnasia emocional. Mindfulness.

No sé, no sé. Es todo muy complejo, complicado…

Cabe una posibilidad sencilla, al menos en teoría.

– Está usted razonablemente sano. Quítese el complejo de enfermo. Viva. No tenga miedo. Olvídese de roces, pinchazos, contracturas, compresiones, acortamientos, asimetrías, desgastes, estreses, cambios hormonales y meteorológicos, campos electromagnéticos, espolones y malos rollos.

Know pain, no pain .

– No es tan fácil. Lo comprendo y creo pero no sé cómo hacerlo.

Los complejos hacen que lo sencillo se vuelva difícil.

– Le recomiendo una consulta con esta psicóloga.

La práctica de la Psicología no es homogénea. No hay Psicologías sino Psicólogos y psicólogas.

– No acepte la etiqueta de enfermedad. Quítese el complejo. Vamos a trabajar esa cuestión.

Esa es la cuestión sencilla.

Si uno está más o menos sano, lo está, sin complejos.


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

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