Creencias y dolor

Desde el punto de vista de la Biología, el dolor está vinculado a incidentes consumados o inminentes de muerte no programada de células competentes.

Temperaturas extremas, energía mecánica o química potencialmente letal, gérmenes… son los agentes y estados que pueden generar la muerte no programada.

En base a la experiencia propia aprendemos a expresar en la conciencia como percepción de dolor los incidentes letales consumados o inminentes.

Lo ideal sería que el dolor sólamente apareciera cuando se da el estado de muerte no programada consumada o inminente.

La realidad es otra. Hay incidentes letales no expresados en la conciencia como dolor y hay estados inofensivos que proyectan la percepción de dolor.

La percepción está estrechamente ligada a la acción. Lo que percibimos sugiere, incita una acción. El aprendizaje codifica de modo integrado y bidireccional la emoción, cognición, percepción y la propuesta conductual.

¿Por qué en estados absolutamente inofensivos, no habiendo ningún dato sensorial que informe de la presencia de muerte celular no programada, aparece en la conciencia la percepción de dolor, a veces con una intensidad inusitada?

¿No basta la información de los tejidos sanos para desbaratar la hipótesis de un incidente posible-probable de muerte violenta?

La respuesta está en la creencia validada por la información de expertos.

A pesar de la evidencia sensorial de que no existe un estado-agente letal, la red evaluativa tira de la fe en lo que cree y teme, imponiendo su ley.

El temor al daño que genera esa fe basta para expresarse en  la conciencia como dolor y re-entra hacia la red confirmando sin oposición los temores previos. El dolor actúa como un dato que confirma lo evaluado. El sonido de la alarma valida la evaluación de robo que ha hecho que salte.

Hace viento Sur. En la red bulle la creencia-temor de una amenaza. Ese bullir coge fuerza y acaba generando dolor.

– Me duele la cabeza. Hace viento Sur.

El profesional valida la causalidad.

– Usted padece migraña y el viento Sur puede desencadenar la crisis.

Habría que desbaratar el bucle cognición-emoción-percepción- reevaluación.

– La migraña se aprende. Modifique sus creencias; no tenga miedo, no sucede nada donde duele; procure seguir son sus planes, truncados por el dolor.

Hay que crear condiciones de experiencia que inclinen la balanza de la evaluación de amenaza hacia la codificación de error de predicción tras cada incidente.

Dolor apoyado en creencias previas; educación para modificarlas; eliminar el miedo fóbico al dolor; actuar desde la convicción de la falsa alarma.

Nuevos datos para modificar hipótesis previas.

Creencias abiertas al cambio, por la evidencia sensorial de que no sucede nada amenazante.


2019-07-25 11.12.31

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

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