Atención! Peligro en la cabeza!

Los síntomas de la migraña (pródromos-aura, dolor, nauseas-vómitos e intolerancia sensorial) corresponden a un estado de organismo definido por la alerta y por la necesidad de proteger la cabeza frente a algo. No es que ese algo haya sentado mal a la cabeza (un alimento, un cambio hormonal, un chupito, el dormir poco…) sino que el organismo está en alerta y se activa un estado de conectividad en la red que se expresa en la conciencia con los «síntomas».

Los neurólogos sostienen que existen unos grupos neuronales que ellos denominan «generadores de migraña» y que, por virtud de una condición genética anómala de hiperexcitabilidad, se activan, a veces de modo espontáneo y otras por el empujoncito de un «desencadenante». Un migrañoso es alguien, según ellos, que ha nacido con «generadores de migraña» y los tendrá de por vida. Para evitar esas activaciones periódicas de los «generadores» prescriben fármacos que inhiben la actividad neuronal, antiepilépticos como el topiramato.

En mi opinión los estados de alerta se generan en base a la idea de organismo que en cada uno se construye sobre vulnerabilidad y peligrosidad. El organismo memoriza los resultados de su interacción con el entorno, observa e imita o rechaza lo que sucede en organismos ajenos, toma nota de lo que dicen los cuidadores expertos…  Los estados de conectividad se van construyendo, en cada momento, lugar y circunstancia, en cada región corporal. En función de esa conectividad aprendida, aparecerá en la conciencia el sentimiento de dolor, las nauseas o la intolerancia sensorial, proyectado en la zona corporal correspondiente, en el escenario al que se refiera dicha conectividad.

Es evidente que en una crisis de migraña no sucede nada y que todo es un despropósito no detectado como tal, ni corregido.

La información experta puede que lo complique todo pues señala el error en la condición genética de los «generadores» y no considera la importancia del aprendizaje.

Si ayudamos a la red neuronal defensiva a interpretar correctamente sus decisiones, sus errores, minimizaremos los estados de conectividad erróneos y, por tanto, las crisis.

No hay «generadores de migraña» genéticos. Hay un aprendizaje que contiene errores de valoración. En ocasiones la red neuronal ve peligro donde y cuando no hay y otras no ve un peligro real.

La crisis no confirma la hipótesis del «generador» sino la del aprendizaje sesgado hacia la interpretación errónea.

¿Dolor de cabeza, nauseas e intolerancia sensorial?

Pudiera ser una meningitis, una hemorragia subaracnoidea… pero no hay sospecha fundada de que así sea. Probablemente es un estado de valoración errónea de amenaza, un falso positivo.

Hay que evaluarlo como tal fallo y ayudar a enmendar el proceso del aprendizaje.

La información sobre la biología de la red neuronal defensiva ayuda a la propia red a gestionar los estados de alerta-protección con más sensatez con más probabilidad de acierto, con menos falsos positivos.

Para los médicos es una cuestión química. Moléculas que se exceden o quedan cortas.

Para mi también es una cuestión de moléculas. No hay otra cosa, pero también hay moléculas para la memoria, la predicción, la imitación, el lenguaje… es decir: para aprender, con y sin errores.

¿Una crisis? ¡Alerta? ¿Protección?

No, gracias. Déjeme tranquilo. Hoy tengo cena.

 


2019-07-25 11.12.31

Acerca de arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.
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