En minoría

 

Este sábado he asistido en Valencia a la Jornada en investigación en fisioterapia y dolor de la Sefid (Sociedad española de fisioterapia y dolor).

Una vez cumplido el programa se celebró la Asamblea de los socios allí presentes. Entre otras cuestiones se suscitó la cuestión de la escasa presencia de la propuesta Biopsicosocial, no ya sólo en la mente de la ciudadanía sino también en la de los colectivos profesionales.

– ¿Qué se podría hacer? Se admiten propuestas…

Realmente el único colectivo profesional que contiene un subcolectivo que lucha por la implantación del modelo es el de los fisioterapeutas.

El pavoroso problema del dolor crónico está ahí y goza de una salud excelente. Cada vez hay más ciudadanos mortificados, invalidados, estigmatizados, desconcertados y desesperanzados.

El modelo dualista desgaja al colectivo de doloridos con causa «física», «orgánica»,·de aquellos que no disponen de más argumento para justificar su queja que la del propio relato y una etiqueta (migraña, fibromialgia, dolor crónico…) que no explica ni justifica nada o que es incluso tomada como prueba de oscuras y sospechosas dinámicas psicológicas.

Lo multidisciplinar, con su secuencia de fármacos, fisioterapias manuales, psicoterapias y asesoría social, agota la esperanza en la solución en unos pocos años.

Sólo queda la denuncia de la situación ante una ciudadanía y colectivos de profesionales sordos, ciegos y mudos, en sucesivos «días mundiales de lucha».

El subcolectivo del colectivo de fisioterapeutas sensibilizados e implicados en la batalla contra el dolor crónico sin daño relevante, acepta el reto y se ofrece a participar en una guerra desigual de diminutos Davides contra formidables Goliaths.

Hay que desalojar de los circuitos del miedo, alerta, hipervigilancia y catastrofismo, a todo un ejército de poderosas creencias y expectativas que se expresan en la conciencia en forma de dolor.

El organismo es vivido como un conjunto de vísceras soportado por un andamiaje músculoesquelético deformado, con superficies articulares rugosas, con músculos contracturados, rígidos, acortados, incapaces de ejecutar los programas que el individuo necesita para un día a día mínimo, sin pretensiones.

Por si eso no bastara, el individuo se viene abajo psicológica, anímica, emocionalmente.

El subcolectivo de fisios consigue objetivos pero sólo puede abarcar un diminuto porcentaje de afectados y no todos ellos van a ver con buenos ojos el que no les pongan las manos encima, tal como ellos esperan.

– ¿Qué podemos hacer?

Habría que convencer a «las instituciones», a «los medios de comunicación», a los colectivos de pacientes»…

En Teoría de la decisión se describe la paradoja de Ellsberg o «aversión a la ambigüedad»: preferimos lo conocido a lo ambigüo.

Una propuesta que incluye una posibilidad de ganancia pero es desconocida socialmente deberá esperar a que se dilapiden todas las propuestas previas conocidas (fármacos, agujas, masajes, psicoterapias…).

Sólo los desesperados aceptan la propuesta desconocida pero algunos miembros del subcolectivo de fisios puede quemarse en el intento y retornar al mercado del consumo de lo conocido aunque acabe resultando ser malo.

– Habria que… Habría que…

Habría… pero no hay muchas razones para el entusiasmo.

El subcolectivo se expande muy lentamente, imperceptiblemente, mientras las propuestas de los demás subcolectivos se multiplican y la lista de terapias «conocidas» y aceptadas que se cuelan en la fila aumenta cada día.

En fin. Todos de acuerdo en denunciar la pavorosa y escandalosa situación del dolor y la necesidad de hacer algo.

Todos de acuerdo en que no está resultando nada fácil.

Previamente  se expusieron varios trabajos de investigación. Fue estimulante comprobar la calidad de los trabajos expuestos.

La normalización de la propuesta biopsicosocial está lejos. Estamos en la fase «revolucionaria», minoritaria. Después vendrá la batalla abierta y, si hay suerte, se alcanzará la normalización, quizás ya a esas alturas con un factor de degradación conceptual.

Mucho ánimo a todos los del subcolectivo.

Liberar, aunque sólo sea a un ciudadano, del infierno del dolor crónico, compensa todas las decepciones.


Si tienes dolor, podemos ayudarte. En GoiGroup tenemos cursos online para padecientes de migraña y otros dolores "crónicos" (preferimos llamarlos recurrentes o persistentes). Puedes darte una vuelta por nuestra web para enterarte de lo que contamos 🙂

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

15 comentarios sobre “En minoría

  1. Saludos de otra ciudadana enormemente agradecida, yo aún estoy en ello, pero en casi 3 meses, mi mejora está siendo superior al 80%, así que creo que lo mejor que podemos hacer los «alumnos en biología del dolor» es explicar nuestra experiencia a otros «migrañosos», incluso a profesionales como médicos de AP, psicólogos y neurólogos, si cada uno ponemos nuestro granito de arena, le daremos más visibilidad.

  2. Buenas Arturo
    Soy medico de AP como sabes
    Yo si estoy desesperado ante el fracaso reiterado de la farmacopea y /o lo psicoterapéutico pasando por los oportunismos…
    Por eso me es plausible esta ambigüedad
    La prefiero a la mentira
    Pero si me permites un addendum
    Aparte del colectivo asistencial el colectivo asociativo de pacientes dolientes debera aceptar también el reto
    No es fácil
    Muchos miembros de dichos colectivos que conozco andan perdidos en falsas promesas de que la medicina todopoderosa biomoleculat cin sus MAB va a dar con la piedra filosofal como lo intento con gran fracaso con la toxina botulinica y ahora veremos con el fármaco biológico anti migraña…

    Salut

  3. Hola Arturo,
    No tenemos que desfallecer en el intento, a lo largo de la historia de la medicina se han enfrentado enfoques contrapuestos para entender la función del cerebro.
    Tenemos que conseguir que todos acabemos hablando en el mismo idioma, es decir, que nos entendamos en base a la neurociencia sin egocentrismos ni intereses económicos.
    Por mi parte, estoy trabajando en ello, no es fácil pues también se pasa mal cuando no se obtienen los resultados esperados pero cuando funciona…es muy bestia la satisfacción!!!
    Estamos cultivando…también en gran parte gracias a ti!
    Un saludo,
    Julián

  4. Hola Arturo. Soy R1 de med fisica y rehabilitacion, hace 4 años, cuando estaba en tercero de carrera, acudí a un curso tuyo en Madrid, por recomendacion de Victor Domenech (fisioterapeuta e investigador de zaragoza), por aquel entonces yo sufria dolor cronico. Simplemente queria transmitirte mi admiracion por tu labor, tan valiente en un sistema de salud como el actual, y decirte que yo tambien formo parte de esta minoría. Con respecto a las dificultades en la implantacion de la propuesta, mi opinion es que todo el cambio de paradigma del dolor supone una verdad incomoda para demasiados profesionales, ademas, requiere esfuerzo, requiere aceptar errores, requiere estudio, requiere ser un profesional motivado por su trabajo y por la mejoría del paciente, y requiere ser una persona con cierto nivel de inteligencia y sentido comun. Todos estos requisitos por desgracia no se cumplen con tanta frecuencia, y muchas veces lo que abunda es la motivacion por soluciones faciles a las cosas, por hacer dinero o por quitarse el trabajo de en medio. Aun asi siempre habra profesionales que incluyan los buenos requisitos y avancen hacia los cambios poco a poco, cambios tan tan necesarios. Gracias por tu labor, de verdad. Un saludo.

  5. Muchas gracias Arturo, a ti y a todos los profesionales que os esforzais en llevar un poco de luz a este mundo doloroso y desconocido de la migraña. Después de leer tu libro, seguí uno de los cursos que organiza un centro de salud de Osakidetza en Vitoria, con tu colaboración, a partir de lo cual empecé a mejorar bastante, aunque el problema no haya desaparecido del todo. Ahora me he propuesto leer una entrada de tu blog cada día, creo que es lo único que me ayuda ( me permite algo así como «hablar con mis neuronas»). Cuando intento explicar a la gente lo que me pasa (tanto la incapacitación repentina de la migraña, como el camino para vencerla), me miran con escepticismo, como pensando «pobrecita, está perdiendo el sentido». Pero, gracias a vosotros, yo sé que voy por buen camino.

  6. Asunta: así es, lamentablemente. Si no hubiera esa resistencia a admitir lo no conocido, la propuesta pedagógica se extendería con rapidez, pero no es el caso. Todo está sucediendo de modo desesperadamente lento.

  7. Hola Arturo! Yo padecía dolor crónico de la espalda y extremidades parte izda durante 15 años.
    Tras varios estudios y pruebas mis dolores no tenían causa y yo no lo supe entender pero para controlar el dolor tomaba medicación fuerte( neurolépticos, opiáceos.
    Un dia descubri tu terapia y empecé a informarme mediante el blog y tus libros y de otros colaboradores
    Hace tiempo que abandone la medicación, tres años, y controlo bastante bien el dolor ha bajado en puntuacion y no hago caso a mi cerebro en ese aspecto.
    Este es mi manifiesto para sumar una más a la causa.
    Echo de menos el no saber a que puerta llamar en caso de necesidad, es bueno verse las caras.
    Gracias y hasta que me cruce con vosotros

  8. Dtr. Goicoechea le deseo que este pasando un «Buen verano».
    Simplemente he leido algo y me he acordado de Usted. Le pongo la dirección por si tiene un ratito libre:
    http://nautil.us/issue/62/systems/this-man-says-the-mind-has-no-depths?utm_source=Nautilus&utm_campaign=271be829f3-EMAIL_CAMPAIGN_2018_07_25_08_12&utm_medium=email&utm_term=0_dc96ec7a9d-271be829f3-60527553
    Este hombre dice que la mente no tiene profundidades
    Nick Chater argumenta que nuestro cerebro es un narrador, no un reportero de un mundo interno.
    POR KEVIN BERGER
    26 DE JULIO DE 2018

    Muchas gracias por su trabajo y sus escritos.
    Un saludo
    Domingo

  9. Domingo: gracias por la referencia. Estoy de acuerdo con la reflexión base. Me gusta hablar de la función narrativa: la historia que el organismo va tejiendo sobre sí mismo a lo largo de la interacción con el entorno. Lamentablemente esa interacción está sometida al dictado de lo que los expertos relatan como hechos, cuando no son mas que historias que tienen más que ver con intereses que con la realidad.
    La construcción de esa narrativa es la función biológica más importante, en mi opinion.

    Saludos

  10. Domingo: sostengo la misma hipótesis: el cerebro construye una historia con un ingrediente variable de realidad y fantasía. La narrativa es la la función biológica más importante. El cerebro predice, teme, desea, extrae información de la experiencia vivida, de la experiencia observada y de la información experta. La narración resultante es el hábitat en el que vive el individuo, sin ser consciente de esa actividad narrativa, predictiva, continua.

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