El miedo a lo conocido

 

No hay verdades absolutas. Ni siquiera esta afirmación es una verdad absoluta. Puede que las haya.

Los sentidos internos y externos nos ayudan a interpretar la realidad, pasada, presente y futura, con un margen de error inevitable, que puede menguar o crecer con el aprendizaje.

Cada escenario, cada acción, contiene implícitamente una cuota de conocimiento, una creencia. Si hacemos A, entonces sucederá B, dado que yo sé por experiencia que así es.

Tendemos a confundir la correlación en tiempo y espacio con la causalidad: si aquí y ahora sucede B al hacer A es que aquí y ahora A ha causado B.

Lo desconocido nos da miedo. Tememos lo que pueda estar sucediendo en el interior opaco, por resultarnos desconocido y damos por buena la información que recibimos en la conciencia en forma de “síntomas”.

Si hay síntomas es que algo va mal, aunque no sepamos qué es lo que está alterado. Necesitamos saber. Preguntamos a los expertos.

– Es una enfermedad misteriosa, desconocida. No hay tratamiento eficaz, sólo paliativo.

Es una verdad absoluta. No conocemos la causa. Sólo los efectos. Sabemos que es así. Quien diga lo contrario,está equivocado.

– Es una enfermedad genética.

Otra verdad absoluta.

– Tiene una columna hecha un asco. Por eso le duele.

Verdad absoluta.

Lo importante no es si lo que se da por verdad absoluta lo es. Lo que importa es si opera como tal verdad en el pool de conocimiento, de las creencias y expectativas.

Algunos pensamos que estas y otras verdades absolutas no lo son y que podemos hacer otras propuestas para explicar por qué sucede B después de A. La explicación puede residir precisamente en las creencias y expectativas. Es una hipótesis que deberá fundamentarse en lo que sabemos “a Ciencia cierta” y que deberá someterse a todo tipo de verificaciones.

La propuesta del error evaluativo incide precisamente en esa posibilidad. Puede que nada alarmante esté sucediendo en el organismo y que los síntomas aparezcan porque el sistema defensivo neuroinmune esté actuando en modo “protección”, sin que haya motivos para ello. Sólo sus creencias.

No es una verdad absoluta, por supuesto. Es una posibilidad, teóricamente plausible y, en muchos casos, altamente probable.

El ciudadano tiene derecho a saber que sabemos que esto pudiera ser así.

– Puede que la migraña se aprenda.

– Puede que lo que nos proponen como cierto (genes, sólo genes), no lo sea.

– Puede que el dolor no tenga nada que ver con el estado de su columna y sí con lo que el sistema neuroinmune da como cierto.

– Puede que los síntomas de la fibromialgia desaparezcan al explicar a los pacientes la propuesta del error evaluativo.

Puede que conocer estas posibilidades, sustentadas en el conocimiento de la Biología básica defensiva, libere al paciente de la mortificación e invalidez innecesaria e improductiva.

Tememos lo desconocido y, a veces, aceptamos como verdad lo que pudiera no serlo.

Hay que temer también lo conocido, lo dado por bueno, la verdad que operará como absoluta.

No hay verdades absolutas.

Todos los de Mondragón son unos mentirosos. Lo digo yo, que soy de Mondragón.

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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8 respuestas a El miedo a lo conocido

  1. teresa dijo:

    Gracias D. Arturo. Ratifico lo dicho. Las creencias curan.

  2. Julián Nevado dijo:

    Hola Arturo,
    Hace poco más de un siglo se pensaba que el corazón tenía competencia en los procesos mentales, por qué no en el dolor, “me ha partio el corazón”….Tuvo que ser un científico, Marie Jean Pierre Flourens (1), quien demostrarse que la función perceptiva, motriz, etc están comandadas por el cerebro.
    Hasta la fecha se han propuesto varias teorías de cómo funciona el cerebro y que bases biológicas lo subyacen
    El dolor es un proceso mental, tal como tú dices un contenido consciente que integra los componentes cognitivos, emocionales, conductuales y sensoriales. Opino que es una verdad absoluta y es lo que a mi modo de ver deberiamos aplicar a nuestra actividad asistencial.
    Un saludo,
    Julián

    1 – Kandel, Eric. “Neurociencia y conducta”. Ed. Prentice Hall 1997.

  3. isadiogo dijo:

    Hola Dr. Arturo, He podido notar de mi experiencia personal, que lo fácil a veces es lo más difícil. La explicación es muy lógica y si fuéramos computadoras a las que se les carga un software y se reemplaza en su totalidad la versión anterior, podríamos salir de ser padecientes y recuperar la salud en más de una dolencia muy rápidamente. Pero no somos así, y nuestros viejos hábitos regresan a golpearnos la cabeza, con que si será peligroso, si en verdad no debe doler, y en mi caso particular, si será tóxico o no aquello que me produce síntomas. Porque a mi me pasó, eso, me expongo a A y me ocurre B, seguro A es el causante de B. Y creo que eso es lo que retrasa en los procesos de recuperación. Ojalá pudiéramos ser como los sistemas electrónicos, en el que se cambia el chip y listo. Los temores, anteriores conclusiones regresan más de una vez. Y supongo que no soy la única a la que le pasa esto. YO estoy convencida que si pudiera dejar de prestarle tanta atención a las conclusiones de mi mente, ya estuviera sana. El cerebro no soporta los vacíos y busca explicaciones de todo.. y le cuesta aceptar cosas tan sencillas como que es un error de evaluación.. prefiere lo misterioso, lo complicado (aunque uno vea mejorías).. al menos la mía.. quizás yo sea un caso raro, ja ja

  4. Isadiogo: comprendo tus reflexiones. Sucede lo que comentas en bastantes casos. Efectivamente, a veces, lo sencillo se nos atraganta y el miedo a que lo que “conocemos” sea cierto nos bloquea.

  5. Diego dijo:

    Hola, Arturo. Me interesa mucho lo que escribes, tanto desde el punto de vista del paciente migrañoso, como veterinario. Por lo que he leído tuyo, esto sería equivalente a un estado de sugestión, ¿no? Desde luego, si comprendo lo que explicas, este es el mismo principio que aplican, por ejemplo, los medios de “desinformación masiva”, que buscan crear un estado de miedo y/o pánico en la población para que no se rebelen contra un sistema que les oprime (perdona el discurso político).
    Un saludo.

  6. Agustin Urtzelai Agirre dijo:

    Verdaderamente interesante. No solo apicable, claro, al ámbito medico. Cuestionar lo que damos por seguro es a veces la unica manera de encontrar nuevas realidades, no? Y focalizar la mirada en un solo punto no sería obviar el infinito?

  7. Diego: se puede hacer esa lectura. Evidentemente hay muchos intereses por medio. Nosotros nos centramos en la divulgación de conceptos básicos de la Biología del dolor.

  8. Agustín. Comparto tu reflexión. Nos centran la atención en un punto y nos impiden considerar el resto del campo.

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