Ganar o perder la partida.

 

Comienza la movida migrañosa. El paciente lo sabe. Pronto comenzará el dolor, las náuseas, la intolerancia sensorial.

En el curso han comprendido el proceso desde una perspectiva novedosa: no sucede nada en la cabeza; es una falsa alarma; no debo prestarle atención; debo concentrarme en mis cosas; no voy a tomar la pastilla…

Puede suceder de todo.

– Al cabo de unos minutos el dolor se va.

– El dolor va a más hasta hacerse insoportable. Tengo que tomar la pastilla y el dolor se calma.

– El dolor se hace insoportable pero no tomo la pastilla y acaba yéndose.

Unos ganan y otros pierden. Quizás un empate…

¿Por qué?

Lo ignoro. Cada uno somos una historia única, construida a lo largo del aprendizaje. La migraña es la expresión de esa historia, de ese modo de evaluar amenaza, aun cuando no esté sucediendo nada que justifique esa evaluación.

– No me tiene que doler, no me tiene que doler. No sucede nada. ¿Tomo el calmante?

Hay un conflicto de estados de conectividad. Cada punto de conexión está disputado entre propuestas de signo contrario. No se trata de que haya unas moléculas en exceso o defecto, cuyo equilibrio podamos restablecer.

El miedo agita el debate. ¿Cómo disolverlo?

Con racionalidad, nos dicen. Se dice fácil.

 A veces el dolor despierta al paciente.

– Si me da de día, puedo defenderme, pero si me despierta, no tengo nada que hacer. Tengo que tomar el calmante.

En la revisión del último curso, una paciente exitosa comenta:

– El dolor me despierta, de madrugada. Déjame en paz, que tengo que dormir, le digo (a mi cerebro). Me vuelvo a dormir un par de horas y me despierto, ya sin dolor.

No es lo habitual.

– Todos los fines de semana, me duele. Me dicen que es porque después del estrés laboral, me relajo.

El estrés se acumula, dicen, y cuando uno se relaja, se liberan moléculas sensibilizadoras que desencadenan el despropósito migrañoso.

El calmante, una simple molécula externa, que aumenta ligeramente la cantidad de otra molécula interna en todo el circuito, es capaz de parar todo el debate evaluativo, la irracionalidad, el miedo… Milagro. Difícil de creer…

Ganar la partida al cerebro es tan sencillo o complicado como convencer a alguien de que está equivocado, utilizando poderosas razones.

El debate-combate es desigual. El cerebro intensifica los recursos de protección, el dolor, las náuseas, la intolerancia sensorial, exigiendo una conducta “terapéutica”, el calmante.

Si se ejecuta lo exigido, muchas veces se disuelve el embrollo. No siempre.

Hay que ser positivo, dicen.

Hay que ser racional, creo yo. Instilar al interior la convicción de que no sucede nada en el universo real; que todo se juega en el mundo virtual, imaginado, temido.

Unos lo consiguen. Otros, no. No es culpa de nadie.

– ¿Qué es lo que hago mal?

No es eso. El miedo es poderoso. Miedo al fracaso; miedo al dolor.

Quizás, a veces, ponemos demasiada tensión, demasiada ansiedad. Centramos la atención en el dolor.

– No me tiene que doler; no me tiene que doler; tengo que pensar en no pensar en el dolor; tengo que pensar en no pensar en el dolor…

Algunos meditan. Otros se zambullen en el ajetreo cotidiano. Hay quien imagina el cerebro, las neuronas… Insultos, súplicas… Al final, el calmante. Otra vez será.

En general la mayoría de los alumnos consigue avances: menos días de dolor; menos intensidad; menos calmantes; más normalidad cotidiana.

No es una cuestión química. Es un debate entre razones y miedos. Es la batalla por restaurar el sentido común en los circuitos.

Esa es la teoría. Hay que jugar con ella para ver si damos con la salida del laberinto.

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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4 respuestas a Ganar o perder la partida.

  1. Gugu dijo:

    Maravilloso… esa es la teoría y sin duda seguiré llevándomela a la práctica. A mis días peores donde me acompañe. Esta teoría será mi mejor aliada. El calmante tengo claro que no. Entiendo que es un aprendizaje y que dependiendo de la persona resultará más o menos sencillo. Es un arma que no conocía y con el que gracias a ti podemos contar actualmente. Tu nos has ayudado a comenzar un camino nuevo y yo tengo claro que seguiré en el, aunque existan piedras que me hagan tropezar. Muchas gracias.

  2. pati1974 dijo:

    Buen día Arturo!
    No es fácil, pero el aprendizaje ayuda tanto, sobre todo a situarte, a realmente saber dónde estas después de haber estado perdido entre tanta mala praxis, consejos y terapias varias.
    Afrontar la migraña desde una base de hechos científicos divulgados de manera comprensible, lo primero que da es seguridad y te permite seleccionar las opciones sin dejar que se creen falsas expectativas.
    Yo ya no sé lo que es una migraña de 7 días , ni la ansiedad de pensar que no podré ir a un evento por una migraña, ni contar los días entre un dolor y otro, en resumen la migraña ya no forma parte de mi vida, a veces me duele algo la cabeza , pero la migraña ya no está.
    Mi primer consejo es desterrarla de tu vida, tiene que dejar de ser importante, con lo cual una lucha activa hacia ella creo que tb es contraproducente. Combatir sin luchar. Teniendo los principios de este blog claros algún día hay que tomar el calmante, se toma sin pensarlo sin dilema y adelante sin parar. Mi segundo consejo es prueba no pierdes nada, si ya tienes el dolor, intenta hacer algo que lo pueda despistar, si algún día me duele la cabeza suelo ponerme a hacer eso que llevo días aparcado porque me da mas pereza o requiere mas atención que otras cosas.
    Es difícil mucho, pero hay que perder el miedo.

    Besos!!!

  3. Hola Pati. Me alegra saber que andas por ahí. Nada que añadir a tu valioso testimonio.

    Un abrazo

  4. Gugu dijo:

    Buenas tardes Pati! Gracias por tus consejos… quizá la clave sean cosas tan sencillas como eso que me indicas, combatir sin luchar… me ha encantado. Cada vez vivo más con esa sensación que escribes de vivir sin tener el miedo y la ansiedad al dolor diario que antes me amargaba la existencia y creo que eso ya es un gran paso. Ahora no estoy pensando en hacer planes en función de mis migrañas, los hago y punto, una gran liberación por otro lado que nunca pensé podré llegar a alcanzar. Gran parte se lo debo a estos artículos además de a otras cosas que intento en paralelo que me llevan a lo mismo. Lo que más me cuesta es el vivir cuando me vuelve a visitar porque me es muy difícil olvidarme de que está presente, es un dolor tan intenso que cuesta mucho, qué voy a contar que no sepas tú y muchos otros sobre la migraña pero haré esas palabras mias y abandonaré en la medida de mis posibilidades esa “lucha activa” de la que me hablas. Aprendizaje 100%. ¡¡Gracias por vuestro tiempo!!

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