El dolor, explicado

 

El dolor, a la vez que informa y protege, fuerza al individuo a dar con una explicación, por su propia cuenta o solicitando la ayuda de expertos.

En cuestiones superficiales (cutáneas) la explicación resulta diáfana: una herida, una quemadura, un clavo en el zapato, algo que comprime o tira.

Lo que pueda estar sucediendo por debajo de la piel es harina de otro costal. No siempre conseguimos evidencias que disuelvan las conjeturas previas erróneas.

La Tecnología ayuda a visibilizar el interior opaco.

Una fractura, un cáncer, una infección, un desgarro muscular, una extrusión discal…

La misma Tecnología complica las cosas, a veces:

– Es todo normal. No hay explicación para su dolor.

No tendría que doler… pero duele. Tenemos un problema.

Puede darse una aparente explicación:

– Tiene usted artrosis, varias hernias de disco. No me extraña que le duela.

Parece resuelta la incógnita pero no es así. Muchos ciudadanos indoloros pueden tener las mismas imágenes.

Otra aparente explicación: la etiqueta diagnóstica:

– Tiene usted fibromialgia. Por eso le duele.

La etiqueta no explica nada.

– ¿Por qué duele la fibromialgia si no sucede nada en los tejidos que explique y justifique ese dolor?

Hay varias explicaciones (aparentes) disponibles:

– No se sabe. Es una enfermedad misteriosa.

Quizás en el futuro se descubra la causa, tal como sucedió con los gérmenes.

– El Sistema nociceptivo, el que detecta las amenazas a la integridad física, está sensibilizado y genera señales de peligro con estímulos inofensivos, internos y externos. Es un “síndrome de sensibilización central”

Son las neuronas del sistema defensivo las que operan en un régimen de hiperexcitabilidad. ¿Por qué?

No está claro. Varias explicaciones posibles.

– En ocasiones un suceso nocivo físico, como un accidente, un latigazo cervical, por ejemplo, puede dejar sensible el sistema neuronal defensivo.

La activación generada por un suceso nocivo real deja una huella facilitadora en los circuitos. Algo así como un estrés postraumático.

– Lo psico-emocional puede ser determinante. Un suceso traumático psicológico, un estado de ánimo decaído… El dolor puede ser la expresión de que las cosas no se han resuelto como es debido.

El dolor no es patrimonio exclusivo de lo físico. No sólo duele el cuerpo. También el “alma” puede generarlo. Eso dicen algunos.

Hay, además, explicaciones cuestionables o matizables:

– Tiene usted puntos gatillo… una tendinopatía… fascitis plantar…

Para unos es una explicación suficiente. Para otros la explicación debiera considerar la socorrida “sensibilización central”, con lo que volvemos a los consabidos ¿”por qué-s?

El San Benito de los por qués se lo reparten los tejidos maltratados y degenerados y el sistema nociceptivo sensibilizado, a su vez disputado por eventos físicos o psicosociales adversos.

En definitiva: hay dolores completamente explicados y justificados y otros parcial o absolutamente injustificados.

Cada individuo es único. Lo que toca es tratar de comprender la historia que el organismo construye y memoriza. Las historias son falsables. Pueden auditarse y mejorar su correlación con lo que realmente sucedió, sucede y puede suceder.

– Su dolor no tiene justificación plausible. Estamos ante un dolor complejo- La explicación, por tanto, es compleja.

– Me gustaría conocerla.

Es un primer paso. El acuerdo entre el paciente y el profesional para aceptar la complejidad de la génesis del dolor, cuando no existe una explicación clara.

El organismo exige una explicación.

La que decidamos dar o aceptar influirá notablemente en el comportamiento del dolor.

Know pain, no pain

 

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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2 respuestas a El dolor, explicado

  1. isadiogo dijo:

    Retomé la pintura al óleo.. Con bastantes síntomas SQM.. Ayer pintaba y la taquicardia y dolores no me permitían concentrarme. Hoy día mientras limpiaba y pensaba que debo hacer para que mi cerebro deje de fabricar tantos síntomas, me golpeé mi rodilla muy fuerte, al punto que ne hizo llorar y aun no la puedo apoyar bien. Pensaba mientras lloraba, que ese dolor e inflamación era proporcional al golpe que me había dado, que tenía lógica. Pero los otros síntomas sé que son irracionales, lo sé. Sin embargo el cerebro no corresponde mi pensamiento. Sé que no tenemos sensores que detecten radiación pero mi cerebro no lo comprende. Entonces, me desespero un poco porque cuando se complica me dan síntomas como de fuerte influenza y ya no salgo porque comienzan los ahogos y la, sensibilidad a todo lo que huelo. Paré 4 días por esto, pero fue mucho más rápido que otras veces mi recuperación. Me gustaría entender que cambio debo hacer, por qué a veces funciona mis convicciones y otras no?. Igual yo digo saliendo todos los días.. Con varios síntomas pero lo hago, trato de no seguir a mi cerebro pero pasa que a veces entro en crisis.. Quizás sea la preocupación de caer en crisis otra vez lo que no me permita salir del todo?. Igual voy mejor que el año pasado. Mil gracias!

  2. Pilar López dijo:

    Hola buenas noches.
    Soy Pilar tengo fibromialgia, gracias a mi fisioterapeuta les he conocido, me parecen unos artículos super interesantes, me gustaría recibir las publicaciones que realicen.
    Muchísimas gracias.

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