Dolor somatomorfo

Una amiga andaluza me envía el link de un voluminoso dossier (2011) de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, que contiene las recomendaciones para una buena práctica clínica de Atención Primaria en el terreno de la Ansiedad, Depresión y Somatizaciones.

Por somatización se entiende (pag. 107):

Presentación reiterada de síntomas somáticos acompañados de demandas persistentes
de exploraciones clínicas, a pesar de repetidos resultados negativos de exploraciones
clínicas y de continuas garantías de los médicos de que los síntomas no tienen una
justificación somática. Aun en los casos en los que realmente estuvieran presentes
trastornos somáticos, éstos no explican la naturaleza e intensidad de los síntomas, ni
el malestar y la preocupación que manifiesta el enfermo. Incluso cuando el comienzo
y la evolución de los síntomas guarda una estrecha relación con acontecimientos
biográficos desagradables, o con dificultades o conflictos, el enfermo suele resistirse a
los intentos de someter a discusión la posibilidad de que las molestias tengan un origen psicológico, lo que puede incluso suceder aun estando presentes síntomas depresivos y ansiosos evidentes.

Se establece un apartado específico para el dolor como expresión principal del trastorno somatomorfo (pag 110): “dolor somatomorfo persistente”.

Persistencia de un dolor intenso y penoso que no puede ser explicado totalmente
por un proceso fisiológico o un trastorno somático. El dolor se presenta con
frecuencia en circunstancias que sugieren que el dolor está relacionado con
conflictos o problemas, o que da lugar a un aumento significativo del apoyo y la
atención que recibe el enfermo.

La Psiquiatría tiene su propio organigrama diagnóstico, uno que permita poner orden y consenso en la mente profesional en el universo de los síntomas, quejas y demandas de los pacientes.

Los pacientes con dolor expresan la queja del dolor y demandan que se les explique porqué les duele y que se alivie en lo posible el sufrimiento.

En muchas ocasiones las exploraciones son normales y no se encuentra una causa “orgánica”, “física”.

La sospecha recae en estos casos sobre “lo psicológico”.

Se pregunta por estados de ánimo, ansiedades, catastrofismos, sucesos psicoemocionales previos o concurrentes y si el “psicoanálisis” da positivo, se sugiere que ese mundillo psicoemocional perturba la función somática y genera sensaciones que son amplificadas y malinterpretadas por el paciente, reforzando la tesis de “yo algo tengo que tener”.

No hay manera de convencer al paciente de que lo suyo es somatomorfo y no somático y todo ello crea un “trastorno” a ambos: paciente y profesional.

Tengo la sensación de que el término “somatomorfo” es de uso privado en Psiquiatría y que ningún paciente lo usa, probablemente porque lo desconoce.

– Me dicen que lo mío es somatomorfo…

No me suena.

Se precisa en el dossier que el dolor, la queja, no es simulada, sino real.

El profesional debe aceptar esa realidad (aunque no siempre sea así) pero el paciente también debe aceptar el origen psicológico (tampoco suele ser siempre así).

Parece somático pero no lo es. Sólo somatomorfo.

El trastorno somatomorfo crea un trastorno asistencial.

Visitas improductivas a Salud Mental, consumo ineficiente de psicofármacos, estigmatización y frustración.

– A mí me duele.

Creo que el trastorno puede desaparecer con el nuevo marco teórico del dolor.

Los pacientes aceptan y agradecen que se les explique con detalle la Biología del dolor, desde la perspectiva actual de la Neurociencia.

– Mi dolor es neuronal

Los profesionales no siempre aceptan el nuevo marco, salvo la excepción notable de un colectivo creciente de Fisioterapeutas y pequeños grupos de médicos de Atención Primaria.

Todos los dolores son somatomorfos y somáticos. El dolor es dolor. No existe un dolor sólo con aspecto de dolor.

Algunos aparecen porque hay algo dañado y otros lo hacen porque la red neuroinmune ha actuado como si lo hubiera o fuera a haberlo, lo ha imaginado.

Lo que procedería, en todo caso, es clasificar los daños en somáticos y somatomorfos (imaginados).

El daño somatomorfo sería aquél que no existe pero el organismo actúa como si existiera.

Creencias, expectativas.

Ahí nos duele.

 

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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4 respuestas a Dolor somatomorfo

  1. isadiogo dijo:

    No entendí la diferencia entre somático y somatoformo… “El daño somatomorfo es aquél que no existe pero el organismo actúa como si existiera.”
    Eso también no es somático Dr. Arturo?
    Gracias

  2. Isadiogo: es una reflexión irónica, por mi parte, que pretende criticar el concepto somatomorfo. Somatomorfo es de aspecto somático, sólo de aspecto, pero no de realidad. El dolor es dolor. No existe un dolor en forma de dolor. El daño es daño. no existe tampoco un daño en forma de daño. O existe o no existe

  3. Isadiogo: he retocado la entrada para aclarar la cuestión, una cuestión que, en el fondo (y en la forma) es algo absurda.

  4. isadiogo dijo:

    Ohhh ok gracias. Ser o no ser.

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