El medio externo

 

En el fondo no somos mas que un tubo con patas.

El tubo es un túnel con orificio de entrada y salida, perforado en la masa de células que conforman las paredes.

Las patas desplazan el tubo para explorar el entorno en busca de lo apetitoso, evitando lo aborrecible.

Las paredes contienen artilugios sensibles que registran variables de energía electromagnética (luz) reflejada por los objetos, vibraciones mecánicas (“sonidos”), moléculas volátiles (“olores”), moléculas que alimentan (“sabores”), estímulos mecánicos ofensivos e inofensivos, oscilaciones de la temperatura.

Tenemos una capacidad limitada para tolerar el medio externo. Necesitamos que todas sus variables se muevan en una banda de tolerancia, compatible con la supervivencia de las células que conforman las paredes del tubo.

Las neuronas son un gremio de células del tubo que se ocupan de analizar la información de los sensores y evaluar la condición (apetecible versus aborrecible) de cada escenario externo.

Cada tubo construye una teoría propia de lo que puede aportar el exterior y trata de moverse sólo por aquellos medios externos catalogados como tolerables.

Lo que para unos es apetecible o indiferente para otros resultará insoportable.

El medio externo contiene materia y energía pero también información.

Cada individuo deberá segregar esa información en el apartado de lo apetecible o en el de lo aborrecible.

En función de esa catalogación, los órganos que gestionan la exploración, el movimiento  del tubo (organismo) por el entorno, activarán propuestas de aproximación o alejamiento.

Luces, sonidos, olores, sabores, contactos con energías diversas, serán apetecidos o aborrecidos, en función de lo que el tubo pensante-evaluador dictamine.

Cada cual padecerá una cuota de error evaluativo, aborreciendo escenarios potencialmente apetecibles o apeteciendo contextos claramente despreciables.

Algunos apetecerán conductas tóxicas y otros evitarán días luminosos, llenos de fragancias y sonidos.

El medio externo contiene variables naturales y artificiales, ambas potencialmente apetecibles o a evitar.

El aprendizaje nos permite habituarnos a lo irrelevante y sensibilizarnos a lo que consideramos significativo.

No siempre acertamos.

En muchas ocasiones nos inhabilitamos sin motivo para residir en escenarios perfectamente tolerables.

Intolerancia. Hipersensibilidad.

La intolerancia nos fuerza a demarcar un hábitat-burbuja en el que el medio externo esté libre de componentes evaluados como aborrecibles.

El tubo se moverá de aquí para allá en busca de medios externos controlados, constantes, garantizados.

Vivir es moverse, explorar, seleccionar, irse, quedarse, creer y descreer, adaptarse a los cambios, tolerar lo que puede y debe ser tolerado y aborrecer lo que puede y debe ser aborrecido.

En el último curso de migraña uno de los alumnos no toleraba la exposición a la luz de las lámparas del aula. Acudió provisto de una gorra con visera para evitar la agresión lumínica, generadora de dolor de cabeza.

Ayer ya vino sin la gorra y toleró perfectamente el “castigo” de la luz.

La red neuronal contiene el instinto de aprender, de habituar-sensibilizar, de cambiar si cambia el entorno.

La dinámica de delimitar un medio externo de banda estrecha, libre de componentes evaluados como aborrecibles, nos aboca a una vida insufrible fuera de ese medio exclusivo saludable.

Hay hipersensibilidades físicas térmicas y mecánicas, químicas, psicosociales, cognitivas, disonancias de todo tipo, chirridos, denteras…

Pues eso. Un tubo con patas para explorar con inteligencia, con prudencia pero sin miedo.

No es fácil, desde la incertidumbre o el empecinamiento.

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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Una respuesta a El medio externo

  1. ollorens dijo:

    Sigo aprendiendo. Llevaba un época muy buena y he vuelto a recaer con fuerza, a ver si consigo superar este bache de “aprendizaje”

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