Pienso, luego muevo

 

Somos movimiento. Toda la complejidad de los circuitos neuronales y la maquinaria de órganos y sistemas está al servicio de la acción.

La percepción es el resultado de una acción exploradora. Los ojos palpan el entorno.

Lo percibido, a su vez, guía el curso de la acción.

En la denominada “teoría del sandwich”, la cognición se encuentra emparedada entre lo que percibimos y lo que hacemos. Pensamos sobre lo percibido y luego decidimos.

Como mucho de lo que parece intuitivamente correcto, resulta ser falso.

Actualmente se propugna la “Teoría del código común” que ofrece un modelo altamente integrado, en el que los códigos comparten una arquitectura común. Percepción, cognición, emoción y acción son componentes artificiales que construimos para “comprender” y “explicar” los contenidos de la conciencia.

Intuimos la cognición como un proceso previo a la acción, en el que sólo existen consideraciones teóricas, cálculo, ponderaciones, de las que se deriva una decisión de hacer algo, de pasar a la acción.

Pensamos con los músculos ajenos a lo que nos ocupa en la imaginación o el vagabundeo mental. Eso parece… pero no es así.

Las ideas generan esbozos de movimiento, coherentes con lo imaginado. El pensamiento rezuma la preparación para actuar en la dirección de lo pensado.

La visión de los objetos sugiere una interacción con ellos. Las “neuronas canónicas” preparan esa interacción, disponiendo el programa motor que se adapta a los parámetros del objeto percibido.

No es posible no pensar en algo. Pensar en no pensar es también pensar. La nada es algo. Los silencios en música, son también música.

El “efecto ideomotor” expone esa interacción estrecha que existe entre los componentes del código común. Cognición, percepción, emoción y acción.

Basta pensar para que los músculos que ejecutarían lo pensado se activen levemente. Basta percibir para generar el mismo esbozo motor.

Cualquier acción contiene una evaluación, unas cogniciones. Esas cogniciones preparan el programa motor coherente.

– Voy a levantarme.

Si la intención de ponerse de pie se acompaña de una idea de columna vulnerable, se activará el programa protector correspondiente con la percepción de dolor incorporada, el miedo… Todo en uno: cognición, percepción, acción, emoción.

– Maldita columna.

El dolor es una percepción-cognición-emoción-acción.

– Deme algo para el dolor.

Eliminar el dolor innecesario, improductivo, exige modificar lo codificado en común. Hay que conseguir la evaluación de “inofensivo” en las acciones deseadas. Hay que trabajar el conjunto.

– Levántese sin miedo. A su columna no le sucede nada que justifique el dolor, ese patrón motor precavido, disfuncional.

– Ya, pero me duele. ¿Por qué?

– La acción está protegida, penalizada.

El organismo anticipa la valoración vigente sobre esa acción y, de modo automático, activa el fundido de ideas, percepciones, temores y programa motor que expresa esa evaluación.

– Yo no pienso. Me duele.

– Así es. Usted no piensa. Lo hace su cerebro, sus memorias, sus evaluaciones. Debe pensar antes de actuar, pero cambiando el contenido de lo que piensa, con convicción.

Piensa mal y acertarás… aparentemente. Dolerá.

Piensa bien y puede que aciertes. No dolerá.

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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4 respuestas a Pienso, luego muevo

  1. Aurora dijo:

    Es realmente un trabajo que demanda mucho esfuerzo. Sin NADA que lo justifique SIEMPRE que empiezo a andar “me duele” el pie derecho. Le dan morcilla, pero me duele. Pffff!

  2. Julián Nevado dijo:

    Hola Arturo,
    Nada tienen que envidiarte David Butler, Lorimer Moseley, Eric Kandel, etc… en las explicaciones que suelo ver en You Tube.
    Gracias por tu aportación, no tiene precio…
    Julián

  3. Josep Serra dijo:

    Ayer voy a un domicilio de un paciente como medico de Primaria
    un paciente con algias en fase terminal que conoce sufrirla me susurra:
    “No hace falta que entremos en el tema del dolor de mis vertebras(metástasis),
    el dolor me informa de que estoy VIVO”
    Bufff me voy del domicilio y todavía le estoy dando vueltas
    ¿Por que le doy vueltas 24 h después ?
    Saludos
    Pep

  4. Pep: no tengo respuestas para tus preguntas. Sólo intento divulgar lo que creo que es cierto y dar una oportunidad de afrontar todo esto desde una perspectiva más ajustada a la realidad y que, en muchos casos, permite al paciente disover todo el despropósito aprendido.

    Saludos

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