Cerebro. Apto para todos los públicos.

En mi época infantil, los poderes fáctico-fanáticos velaban por la moral y las buenas costumbres e impedían que viéramos cine inconveniente. A tal efecto clasificaban las películas, en orden creciente de peligrosidad, desde la inofensiva 1 («Apta para todos los públicos») hasta la inaceptable del 4 («gravemente peligrosa»).

Sólo podíamos ver el cine que los mayores permitían, los tostones 1 y 2 (con reparos). Llevábamos pantalones cortos que delataban nuestra edad y sólo a los 16 accedíamos al DNI y la cajetilla de tabaco. Algún mayor compasivo nos prestaba sus pantalones largos para colarnos pero el portero pedía el carnet de mayoría y se esfumaba la posibilidad de lo prohibido.

Había un mundo autorizado sólo para mayores y un limbo en el que crecíamos los menores suspirando porque los 16 se dieran prisa.

«Cuando seas mayor…»

Con el dolor y el cerebro pasa algo curioso:

No es apto para ningún público.

Los poderes fácticos mantienen a profesionales y ciudadanos en un limbo de creencias y expectativas que conforman el hábitat en el que se desarrolla el aprendizaje del dolor, la mala conciencia somática.

El dolor es vivido como la pena tributada por una mala condición somática congénita y/o una perniciosa conducta psicofísica.

El día a día está amenazado por todo tipo de pecados somáticos, veniales y mortales.

Siéntate bien, no cojas pesos, no tengas estrés, cuida la alimentación, gestiona tus emociones… Pureza y más pureza, imprescindible para disponer de energía vital.

Afortunadamente ahora se sabe, aunque se oculte, que uno puede y debe ser más libre de lo que nos dicen y que el dolor tiene que ver más con la mala conciencia que con los hechos. Se peca de pensamiento, más que de obra.

El empeño preventivo se inicia ya en la infancia, con las buenas costumbres posturales, la detección de vicios estructurales (escueliosis, asimetrías), las mochilas, los estiramientos, la buena hidratación, la alimentación saludable…

Si aparece la pena del dolor ahí está la aspirina, el ibuprofeno… el psicólogo.

¿Y del cerebro qué?

Del cerebro, ná.

Ni para menores ni para mayores. Es como si no existiera.

Los niños los trae la cigüeña, ya se sabe, de París.

El dolor lo traen músculos, huesos, articulaciones y estreses y lo quitan los calmantes, los masajes y el mindfulness.

¿El cerebro? Muy complejo. No se sabe nada.

Es absurdo, se dice, explicar el cerebro a un niño. No lo va a entender. Lo que hay que hacer es darle pronto el calmante para que no sufra innecesariamente. Cuando sea mayor, lo entenderá…

Quizás estemos equivocados.

La mente infantil contiene un científico que busca explicaciones a cuanto sucede, empezando por su propio cuerpo.

Podemos y debemos hablar del cerebro. No pasa nada.

Erase una vez…

El dolor forma parte de la narración que el organismo elabora sobre sí mismo. Los mayores queremos imponer una historia en la mente del niño, con buenas intenciones pero, en ocasiones, con graves consecuencias.

El cerebro no es un tema escabroso ni inaccesible. Esa pequeña parte que vamos conociendo de él nos permite desactivar los mitos que la mente infantil y adulta va conformando sobre las buenas y malas costumbres somáticas.

El cerebro sigue siendo la asignatura pendiente.

Una peli sobre cerebro y dolor sería una buena peli, apta y recomendable para todos los públicos.


2019-07-25 11.12.31

Acerca de arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.
Esta entrada fue publicada en Neurociencia y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 Responses to Cerebro. Apto para todos los públicos.

  1. norberto dijo:

    Cuanto sufrimiento nos ahorraríamos los adultos, de no haber sido tan equivocadamente influenciados de niños.Abrazo Arturo.-

  2. Los niños son personas bajitas, increíble lo que son capaces de entender. Ojala me hubieran enseñado de pequeña. ¿dónde encontrar información para los míos?

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.