El dolor no tiene sentido

Hay quienes hablan o escriben sobre el “sentido del dolor”… en dos posibles sentidos.

Se dice o escribe, en un primer sentido, que el dolor se produce en los tejidos y que el organismo dispone de la capacidad de sentirlo (detectarlo). Los clásicos cinco sentidos (gusto, olfato, oído, vista y tacto) sentirían (detectarían) sabores, olores, sonidos, imágenes y diversas propiedades de los objetos palpados para poder clasificarlos en apetitivos o repulsivos.

La realidad, además de apetitiva o repulsiva puede ser ofensiva o inofensiva. Lo ofensivo nos genera dolor y este, al ser detectado, nos permite evaluar lo que hacemos como inconveniente y, así, evitarlo.

En este primer sentido se dice que disponemos, afortunadamente, del sentido del dolor. Lo acabo de leer en una publicación de una página universitaria de difusión de la cultura científica.

No es cierto. No disponemos de sentidos que detectan sabores, olores, sonidos, imágenes, pesos, texturas, formas… ni dolores.

En este sentido, el dolor no tiene lo que pueda sentirlo, detectarlo, salvo e individuo, quien dispone del ámbito misterioso de la conciencia para sentir lo que el organismo genera: olores, sabores, sonidos, imágenes y diversas sensaciones tactiles.

El sentido del dolor no existe, en este primer sentido.

Existe la conciencia del dolor. No tiene sentido hablar de dolores inconscientes, que liberan los tejidos y que pueden llegar o no a la conciencia.

En un segundo sentido, el dolor sí tiene sentido, es decir, significado, justificación, motivación, relevancia para el organismo… aunque no siempre debiera tenerla.

Si duele, si aparece ese sentimiento en la conciencia, podemos asegurar que el organismo evalúa en ese momento, lugar y circunstancia, peligro de pérdida de la integridad física de los tejidos.

Puede salir viento Sur y activarse una migraña severa.

El organismo aprecia amenaza respecto a la integridad física de media cabeza (“hemicráneamigraña“). Realmente el viento Sur no amenaza. No activa ningún supuesto sentido del dolor.

Para el organismo, sin embargo, tiene sentido valorar amenaza y genera un estado de alerta que se expresa en la conciencia como dolor, náuseas e intolerancia sensorial.

No tiene sentido. Es absurdo.

Así es.

El dolor no ha tenido sentido… en ninguno de los dos sentidos.

Un germen ha penetrado en las meninges. La integridad física del interior de la cabeza está amenazada. El Sistema de vigilancia Neuroinmune ha detectado el peligro y ha activado la alarma y los recursos defensivos, por ejemplo, la inflamación.

El estado defensivo se expresa en la conciencia como dolor, náuseas e intolerancia sensorial.

El dolor no ha sido sentido en las meninges inflamadas pues no existe dolor, salvo en el espacio consciente. Las neuronas meníngeas han detectado daño consumado o inminente, con la ayuda del Sistema Inmune y han respondido con la inflamación. El organismo conoce la situación y el paciente recibe en su espacio consciente los sentimientos oportunos que le presionan para que se implique en la conducta de defender la integridad física de la cabeza.

En este caso, el dolor tiene sentido. El mortificar al individuo tiene sentido, beneficio.

¿Cómo puede el individuo poner y quitar sentido a sus dolores?

Los profesionales proponen soluciones “analgésicas”, como si el dolor surgiera del lugar en el que el sentimiento doloroso se proyecta.

No tiene sentido.

Lo que procede es ayudar al organismo a dar sentido común a lo que evalúa.

El dolor de una migraña no tiene sentido.

Tampoco tiene sentido aseverar que la migraña es genética, que el dolor surge de unos sensores del trigémino hipersensibilizados y que el individuo debe retirarse al cuarto oscuro, habiendo tomado un analgésico con la mayor precocidad posible.

Lo que procede es hacer ver al organismo que su valoración es insensata, ayudarle a poner y quitar sentido (inteligencia) a lo que imagina y predice.

El sentido del dolor…

Debiera tener sentido pero no siempre lo tiene y lo que proponemos colabora muchas veces en la promoción de la falta de sentido.

– ¿Qué hago para no sentir dolor?

– Cuestionar el sentido de amenaza que el organismo atribuye a lo inofensivo.

– Tiene sentido…

 

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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7 respuestas a El dolor no tiene sentido

  1. Leyre villamor sagredo dijo:

    Totalmente de acuerdo.En mi caso mi cerebro genera una constante tensión un estado de alerta continuo del que ni yo misma soy consciente.Muchas veces al ir al medico me dicen están nerviosa o deprimida porque me da la tensión por las nubes o por el tema de la fibromialgia.No señores no estoy ni deprimida ni nerviosa solo que mi cerebro como dice bien el doctor mandas señales erróneas .
    Yo vivo hago mi trabajo,salgo a tomar una cerveza ,preparo mis vacaciones,voy al gimnasio a la piscina pero mi cerebro sigue ahí mandado señales de alerta ante cualquier cosa aunque me siente a tomar un café con mi marido.Espero con bien dice usted doctor que vaya dando conciencia a esas neuronas erróneas tengo claro que lo conseguiré aunque el camino no sea fácil.gracias

  2. JoseM dijo:

    Plas Plas Plas…
    Doctor, escribe una gran entrada tras otra. No solo en lo que escribe, sino también en como lo escribe. No dejo de compartir sus publicaciones, ya que como fisioterapeuta me ha hecho cambiar profesionalmente mi visión del dolor, y creo humildemente que me ha hecho mejor profesional.
    Y ahora a la espera de que su libro pueda ayudar (aunque sea un poco) a aliviar las migrañas de mi pareja.
    Un saludo!

  3. Francisco F. dijo:

    Pues si, creo completamente esta reflexión y otras tantas que sobre el dolor apunta. Como fiel seguidor de sus reflexiones que tanto me han ayudado a sobreponerme en situaciones diversas de dolor: dolor sin daño relevante y disfuncional. Sigo también el cuarto congreso de dolor organizado por la Sefid y Rafael Torres, del cual participe en su programa de dolor.
    Y mira por dónde hoy me he levantado con dolor de cabeza, en el que a veces tengo, pero no por ello me voy a la cámara oscura. Y mira por dónde he leído su entrada y, aunque ya lo acostumbro a hacer ante la “amenaza” procedo a ayudar a mi organismo no atendiendo a la evaluación que él realiza del dolor, y como bien dice, construyó el dar sentido a lo que el cerebro no aleccionado evalúa. Y esas son mis herramientas de gestión, entre otras ( como sus entradas) y lo aprendido en el programa de dolor.
    Yo también pregonó sus conocimientos a conocidos y amigos. Siga en la brecha, no desfallezca ….aquí estamos.!
    Saludos.

  4. isadiogo dijo:

    Buen artículo!! Cómo se le haría ver al organismo el sentido de los síntomas y que no hay peligro en ls SQM? Al tener tantos síntomas más allá del dolor, no se como rebatirle al organismo. Mil gracias por todo!!

  5. Montserrat dijo:

    Tiene sentido. Esto es lo que me dije cuando leí su libro sobre la migraña. Y es lo que digo a todo el mundo: tiene sentido. Lo que no tiene sentido es una respuesta dolorosa ante una alarma en ausencia de lesión. Me lo digo cada día. Y funciona.

  6. Isadiogo: el aprendizaje se apoya en el error-ensayo-error. Lo fundamental es evaluar como erróneo lo que es erróneo. Si partimos de la idea de enfermedad, interpretamos los síntomas como consecuencia de esa supuesta enfermedad y reforzamos la convicción. Si aprendemos desde la perspectiva del error evaluativo-organismo sano, actuaremos en una dirección distinta, exponiéndonos gradualmente a la actividad desde la confianza en la inocuidad de esa exposición.

  7. Muchas gracias!! Así lo hice ayer y hoy y pude coger el timón de cuero del auto.. yo ando siempre con guantes, no tolero casi nada.. tuve síntomas un poco fuertes, pero me estoy exponiendo a las cosas y me he memorizado hoy sus palabras… estoy sana, aunque mi cuerpo haga tremendo laberinto por tocar cosas, hablar por teléfono, u oler algo o comer.. lo que sí he observado que si me pongo nerviosa o enfadada por cosas, los síntomas se disparan. Pero gracias a esta perspectiva me estoy exponiendo.. incluso hoy me pude echar una crema..Muchísimas gracias por todo lo que da!.. su libro lo estudio como biblia!

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