Sobreprotección

 

La supervivencia es incierta. Estamos inmersos en un entorno potencialmente peligroso. Somos vulnerables.

Nos lesionamos. Enfermamos. Nos desnutrimos, deshidratamos o intoxicamos, enfriamos o sufrimos golpes de calor.

Hay que protegerse. Conocer las caras ocultas del peligro. Detectar las amenazas; evitarlas, antes de que sea tarde.

El objetivo de sobrevivir, en un entorno insano, con un organismo delicado exige renunciar a la vida normal, confiada. El abrumador catálogo de normas de prevención es incompatible con un día a día aceptable.

No sólo se trata de proteger la integridad física. Hay que mantener, además, el tipo del YO, la autoestima propia y de los otros. No deprimirse ni angustiarse. Cargarse las pilas en positivo y aparentar normalidad, temple.

¿Realmente es así?

¿No estaremos sobrevalorando el peligro, la vulnerabilidad, e infravalorando la capacidad de adaptación del organismo humano?

¿No se nos habrá ido el miedo de las manos?

¿No estaremos imponiendo el modo fóbico a cuanto nos constituye y rodea?

La dinámica fóbica considera lo posible y altamente improbable como potencialmente inmediato, nos ubica el drama estadísticamente despreciable a la vuelta de la esquina.

El avión puede caerse, aunque estadísticamente la posibilidad es prácticamente nula.

La teoría vence a la práctica; la imaginación a la realidad.

La enfermedad posible, de derecho… a la salud, de hecho.

Nadie está sano hasta que no lo demuestre. La burocracia de la titulación en salud se ha vuelto imposible. Todos somos enfermos.

El organismo hace lo que puede y debe. Protegernos.

Si uno ha comido queso curado o chocolate, si llega el finde, si se nos va la mano con el chupito, si ha cambiado el tiempo o acabará cambiando… lo que procede es activar todas las prevenciones, como si hubiera entrado un mal bicho en las meninges. Dolor, intolerancia sensorial, vómitos. Migraña.

Si uno quiere levantarse al servicio, mejor es bloquear todas las articulaciones de las vértebras para convertirlas en una columna desvertebrada y penalizar con el dolor el capricho temerario.

Hemos renunciado a la inmunización, a la adaptación en la banda ancha, y potenciamos la estrategia hiperinmune de banda estrecha, alérgica, autolimitante y autodestructiva.

Gafas de sol, cremas, botellines de agua, aires acondicionados, suplementos energéticos, gimnasios, meditaciones… Todo resulta insuficiente.

El organismo se torna insaciable en la vorágine del miedo. Pide más evitación, más privaciones, más gimnasias, físicas, psicoemocionales.

– Está usted sano. Viva. Evite evitar. Muévase, si sabe a dónde quiere ir, y haga lo que quería hacer. Sin miedo.

A la sobreprotección los expertos le llaman “Sensibilización central”. Oscuros y complejos caminos han distorsionado la delicada trama de los circuitos neuronales, volviéndolos hipersensibles, rebosantes de cortocircuitos que empalman cualquier estímulo banal a las amígdalas, un par de núcleos situados en las fauces del cerebro, que reciben noticia de cuanto sucede y responden con su estilo temeroso y urgente.

Las amígdalas no van a su bola sino según indican las altas esferas de la imaginación.

Si el sentido común protector escasea, si corren tiempos de miedo a lo desconocido, en vez de templar las urgencias amigdalares, la irracionalidad las aviva, manteniendo sensibles los cortocircuitos a todo lo que se mueva, en la realidad y la imaginación.

Va a llegar un momento en el que sentirse sano sea considerado como un síntoma de desvarío mental, una ideación ilusoria, una alucinación.

– ¿Cómo se siente?

– Perfectamente.

– Le mando al psicólogo…

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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2 respuestas a Sobreprotección

  1. rodolfo dijo:

    certero, muy certero …..

  2. Marijo dijo:

    Me gusta el tono irónico. Me ayuda a entenderlo mejor. Gracias.

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