Darse importancia

 

La realidad es un conjunto de significados potenciales, inciertos.

El organismo de cada cual atribuye importancia a cada escenario, a cada interacción con el entorno.

Cada YO es la expresión singular de la importancia que el organismo se va dando al encuentro con ese entorno.

– Me afectan los cambios de tiempo.

Ese organismo atribuye importancia a que el tiempo cambie, circunstancia inevitable en la conducta de la realidad meteorológica.

Las circunstancias son importantes en sí o únicamente porque el organismo se ha concedido esa importancia, aun cuando lo que sucede sea trivial.

El Sistema Neuroinmune se encarga de dar importancia a estados físicoquímicos y agentes biológicos, potencialmente amenazantes.

Algunos estados físicoquímicos, como las temperaturas extremas, los estímulos mecánicos intensos, los ácidos, y agentes biológicos como los gérmenes patógenos, las células cancerosas, son importantes. Deben detectarse y evitarse.

El organismo nos evita constantemente encuentros con esos estados y agentes y minimiza los daños generados en las incidencias que no ha podido evitar.

Otros estados y agentes son inofensivos. El organismo no debiera darles importancia como agentes y estados peligrosos y tendría que autorizar al individuo a llevar una vida normal en los entornos que contienen esos estímulos irrelevantes.

No debiera darles importancia pero no siempre lo hace. A veces se empeña en ver peligro donde no hay.

– Me duele y no sé por qué. Me dicen que no tengo nada.

La función de dar importancia es… muy importante pero no somos conscientes de ello. Dejamos que el organismo construya sus importancias, impulsado por lo que ve y oye, por lo que teme y desea y no por lo que realmente sucede.

No nacemos con la función de dar importancia completamente determinada. Tenemos por delante todo el período de aprendizaje.

No nacemos con un estigma que nos abocará irremediablemente a padecer migraña, fibromialgia o dolor crónico, a poco que nos descuidemos con la alimentación, las malas posturas o el estrés.

Nacemos con lo puesto y predispuesto pero el organismo atribuirá o negará importancia a muchos escenarios en función de su crianza exclusiva.

– ¿Qué hago cuando me duele?

Una vez descartada la importancia real de lo que sucede, lo fundamental es conseguir que el organismo retire la importancia a lo que no la tiene.

– Tiene que quitarle importancia al hecho de sentarse, moverse, comer lo que come.. Esa es la clave.

– Ya, pero ¿cómo se hace?

– Primero hay que estar convencido de que eso es lo fundamental. Si quiere flotar en el agua, hay que quitar importancia al hecho de meterse en ella.

– Ya, pero me hundo y lo paso fatal. ¿No me puede dar algo para flotar?

– Sí, una piscina, pero tiene que quitar el miedo, la importancia, a meterse en el agua.

– A veces lo consigo si puedo hacer pie pero otras veces me encuentro ya en la piscina, con el agua al cuello y tienen que venir a socorrerme…

Habituación, sensibilización, condicionamiento clásico, condicionamiento operante, imitación, instrucción experta… Son esquemas básicos de aprendizaje. Con ellos damos y/o quitamos importancia a lo que forma parte de nuestras vidas.

Tan importante es dar importancia a lo que la tiene como quitarla a lo que no la tiene.

Lamentablemente, hay muchos intereses en que demos mucha importancia a todo tipo de agentes y estados irrelevantes.

Es importante que demos importancia a lo que realmente no la tiene… para quienes nos predican la importancia de sus prédicas.

Para ellos es importante generar miedo, respeto, a lo que dicen.

No deje que su organismo se dé importancia con lo primero que pille.

Gestione conscientemente la importancia real.

– Para el cerebro migrañoso todo es importante (peligroso). No soporta los estímulos. No se habitúa.

Eso dicen y es cierto pero no tiene por qué ser así.

– El cerebro migrañoso nace así. Son los genes.

No es cierto. También hay aprendizaje. Tenemos la conciencia, el conocimiento, la decisión de hacer lo que consideramos conveniente.

No tenemos un mando a distancia para dictar órdenes al cerebro.

Nos ofrecen remedios diversos para neutralizar las decisiones cerebrales equivocadas  pero se empeñan en mantener la importancia que el cerebro se da a lo que, realmente, no la tiene.

El cerebro es importante. La importancia que se da, también lo es.

El individuo consciente también es importante.

Hágame caso. No se quite importancia. Hágase con el conocimiento.

Consulte… No estoy seguro a quién… pero es importante su decisión.

Yo lo tendría claro.

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Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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