Optimizar los placebos

 

En un estudio reciente sobre prevalencia de migraña en niños y adolescentes se compara la eficacia de dos fármacos (amitriptilina y topiramato) frente a placebo, como tratamiento preventivo.

Se obtuvo en un 60% de los casos más del 50% de reducción en días de dolor en los tres grupos. Los fármacos sólo se mostraron superiores al placebo en los efectos secundarios.

¿Conclusión?

Parece evidente: el efecto placebo es potente en la infancia y adolescencia para evitar días de migraña. Es decir, las creencias imponen su ley en la mente infantil, en esta cuestión. Lo que la expectativa quita, pudiera ponerla. Es un suponer. Si la migraña desaparece por la creencia de que hemos administrado el antídoto, podría pensarse que las creencias de signo contrario la ponen.

Es una hipótesis.

El cerebro de niños y adolescentes aprende a vigilar la cabeza en base a lo que ve y oye. Genéticamente nace temeroso y necesitado de imitar y aceptar lo que dicen en el grupo. Las creencias y temores hacen su trabajo. La migraña aparece. No pasa nada. También hay creencias y expectativas de antídoto:

“Sana, sana, colita (o culito) de rana. Si no sana hoy, sanará mañana”.

A medida que pasan los años, el efecto placebo de los fármacos se va debilitando y es superado por las propuestas alternativas. La mente está desencantada y necesita algo nuevo, distinto, contrario.

Las agujas, memorias del agua y un creciente y variopinto etcétera, superan ya en eficacia a los fármacos en la prevención de la migraña.

El estudio tiene su miga y debiera hacer reflexionar a los neurólogos. Han prescrito, prescriben y seguirán prescribiendo estos fármacos (amitriptilina y topiramato) a niños y adolescentes y, por supuesto, a adultos, a pesar de las evidencias.

¿Quiere decirse que los expertos no tienen nada que ofrecer a los niños-adolescentes?

No hay que ser tan catastrofista. Los expertos se han hecho eco del estudio y reflexionan.

“El estudio nos da motivos para el optimismo”.

¿?

“Cada mes, los participantes en el estudio recibían instrucciones sobre estilo de vida; sueño ordenado, alimentación, hidratación, ejercicio… así como las recomendaciones para un buen uso del calmante precoz”.

Puede que el abordaje multidisciplinar, la educación en la ortodoxia del estilo de vida saludable, el anotar todas las incidencias de dolor en un registro durante el estudio, ejercieran su benéfico efecto.

No sólo hubo placebo, sino abordaje multidisciplinar…

“Lo que toca no es concluir que los fármacos no han aportado nada sino que se debieran diseñar unos nuevos con menos efectos secundarios…”

No se entiende (o sí) la resistencia a aceptar el poder de las creencias.

Si la mente humana es adoctrinable para bien y para mal, gestionemos esa propiedad en beneficio del usuario. Ayudemos a esa mente a gestionar la seguridad física del organismo desde una perspectiva razonable, no desde una fe ciega en lo que se promete.

El mercado de los tratamientos conoce perfectamente la importancia del efecto placebo y procura optimizarlo.

Al paciente no le importa.

– Lo que quiero es que se me quite. Si es con homeopatía, con homeopatía. Si con fármacos, con fármacos.

Realmente en la migraña lo que hay es una activación de un estado de alerta llevado hasta niveles de máxima intensidad. No hay motivo, pero la mente no es capaz de frenar el desatino si no aparece el ritual de la terapia, el “culito o colita de rana”.

Podemos seguir ofreciendo nuevas versiones de la rana.

También podemos aceptar que el efecto “colita de rana” se predica y puede deconstruirse, desenmascararse.

Placebo. Efecto creencias.

Hablemos de las creencias. Hagamos algo con ellas.

Hagamos algo con el nocebo: las creencias que asustan y exigen las que calman.

El nocebo no necesita un buen placebo sino una buena explicación que disuelva el miedo irracional y la rana de turno.

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Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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2 respuestas a Optimizar los placebos

  1. pilarhannan dijo:

    “Sana, sanita, culito de rana, si no sanas hoy sanaras mañana”
    Es un mantra que, a mi me enseño mi abuela. Yo todavia lo uso, entre otros, y me funciona muy bien.
    Muchas gracias por tus lecciones, son muy interesantes, tambien muy utiles. Funcionan!

  2. Juan Vicente López Díaz dijo:

    Excelente. Va siendo hora de que se entienda al placebo sea del tipo que sea como un instrumento para manejar la neuroplasticidad a traves de kas creencias en la colita de rana si es necesario pero tambien en la autovapacidad de implicarse el paciente en su propio cuidado y que esos pequeños cambios en los elementos cotidianos sean una pequeñas raniyas que vienen a consolar y reeducar nuestras maltrecho sistema de alertas.

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