Anarquía

Si tienes dolor, podemos ayudarte. En GoiGroup tenemos cursos online para padecientes de migraña y otros dolores "crónicos" (preferimos llamarlos recurrentes o persistentes). Puedes darte una vuelta por nuestra web para enterarte de lo que contamos 🙂


La red neuronal es una compleja red de capas de procesamiento de datos.

Los sentidos externos e internos detectan las variables de la realidad y las codifican en un flujo ascendente continuo de señales electroquímicas que conecta con centros que contienen respuestas potenciales motoras, vegetativas, emocionales, cognitivas y perceptivas.

El dolor es una respuesta perceptiva de alto nivel. Como toda percepción, resulta de la activación conjunta de diversas áreas cerebrales.

El cerebro no espera la información sensorial ascendente para generar percepciones. No es un mandado que selecciona respuestas a los estímulos. Procesa su propio mundo predictivo, anticipándose a lo que los sentidos informan.

En realidad no existe una autoridad en lo alto, en lo bajo, ni en el intermedio. Manda la integración de todas las propuestas, en función de lo que sucede en cada momento y de lo que se opina por las altas esferas, según las circunstancias.

Si existiera una jerarquía con mando en plaza, las cosas no irían bien. Si el poder residiera en los sentidos, en la realidad de cada instante, habríamos perecido por falta de pre-visión. El mando en poder de la información sensorial  procuraría una interpretación de la realidad, incierta, con muchos errores. Es importante lo que los sentidos señalan pero hay que rellenar huecos y resolver ambigüedades antes de que el león se nos eche encima.

Si el cerebro tomara el mando y despreciara la información sensorial recibiríamos en la conciencia un mundo ilusorio, onírico, desconectado de la realidad. La alucinación impondría su ley.

En cada instante, momento y circunstancia la autoridad va y viene, de abajo-arriba y de arriba-abajo. A veces se forman bucles de retroalimentación positiva que refuerzan la información de un nivel, amplificando la señal en su origen o en el camino hacia arriba o abajo.

El dolor surge y se desvanece, aprieta y afloja, en función de los vaivenes que impone la falta de una sede fija de gobierno, de una jerarquía institucionalizada.

Cuando se produce un evento de daño es bueno que la información de los sensores de nocividad imponga su peso, siempre que las circunstancias lo permitan y no haya que salir pitando, a pesar de las heridas.

Cuando no sucede nada nocivo estaría bien que las áreas superiores de procesamiento se dedicaran a extraer información de los datos e instrucciones recibidas en el pasado, buscando conocimiento abstracto, general, con vistas a modificar aquellas conductas que pudieran resultar lesivas a medio y largo plazo.

Sin embargo la especulación, el vagabundeo mental debiera estar contenido por el silencio informativo de los sensores. Si nada sucede, el universo imaginativo no debiera imponer la ley de sus miedos especulativos o de sus adoctrinamientos.

Desgraciadamente, la cultura genera excesos de autoridad. La jerarquía se instaura en las alturas y se imponen tiempos de dictadura de lo imaginado. El dolor ya no informa de lo que sucede sino de lo que pudiera suceder y quien lo padece habita el mundo imaginado (temido), con la misma carga de sufrimiento e invalidez que generaría una lesión o enfermedad actual, real.

Alguien ha dicho que la percepción es una alucinación controlada por los sentidos y que la alucinación es una percepción no controlada por ellos.

En la migraña, fibromialgia, dolor crónico, se ha perdido el control fisiológico y deseable de la anarquía neuronal.

En su lugar se ha hecho con el poder la jerarquía del mundo imaginado.

Paradójicamente, los padecientes de este régimen jerarquizado, tienen la convicción de que el problema está en los tejidos, en los músculos, articulaciones, huesos, vasos…, tal es el poder de la percepción de presentar en la conciencia la ficción como realidad.

La anarquía es un régimen complicado. Productivo, liberador, pero difícil de controlar, sobre todo si la cultura dispone de más poder que el que le corresponde.

– Me duele mucho, doctor.

– Está usted sano. El problema está en el cerebro. Manda demasiado. Necesita una revolución para acabar con su poder.

– ¿Me puede indicar dónde queda el Servicio de atención al paciente?

Publicado por arturo goicoechea

Neurólogo. Nacido en Mondragón, Guipúzcoa, en 1946. Jefe del Servicio de Neurología en el Hospital Santiago de Vitoria (Álava), España, hasta 2011, en la actualidad jubilado. Permanece activo como enseñante y divulgador de la aplicación de la Neurociencia al ámbito de la Neurología, especialmente referida a la migraña y al dolor crónico sin daño, impartiendo cursos y charlas y, desde hace una decena larga de años, a través de su blog.

2 comentarios sobre “Anarquía

  1. «Alguien ha dicho que la percepción es una alucinación controlada por los sentidos y que la alucinación es una percepción no controlada por ellos.» Bufff menuda señora frase , me la compro 😉

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