Absortos

Somos una especie gregaria. La socialización forma parte de nuestra estrategia evolutiva para sobrevivir.

El carácter gregario tiene sus ventajas y sus inconvenientes, como todo. Nos aporta más recursos de los que pudiéramos disponer por nosotros mismos pero no todos esos recursos prestan beneficio o son de fiar.

Las decisiones perceptivas, cognitivas, emocionales y conductuales del cerebro sapiens (m.n.t.) están tocadas por lo que el grupo cultural de turno ha colocado en sus circuitos, con más o menos consciencia del receptor.

La ficción de sentirnos y creernos soberanos de cuanto decidimos protege la navegación del individuo por los diversos escenarios; garantiza su colaboración en la consecución de los objetivos que el cerebro gregario propone.

El dolor es una proyección a la conciencia que resulta de una evaluación de amenaza por parte del organismo. A veces la evaluación sigue a eventos de daño consumado o inminente pero muchas otras el daño sólo existe en la imaginación de los circuitos que dedican su actividad a predecir (temer) sucesos.

El imaginario de cada individuo está requisado por el cerebro gregarizado, especialmente en lo que a seguridad física interna se refiere.

El cerebro absorbe al individuo a través de la falsa apariencia de realidad de los síntomas.

El padeciente absorto es un títere a merced de los diversos vientos (miedos) que la cultura insufla.

Fármacos, agujas, memorias del agua, dietas… son los rituales que el implante cultural vigente en ese momento exige.

Si el individuo es remiso a cumplir con lo que su cerebro exige, el dolor se intensifica y prolonga doblegando la voluntad (aparente) de la víctima de lo imaginado.

– Intenté no tomar el calmante y centrarme en lo mío pero finalmente lo tuve que tomar.

No nos resulta fácil la gestión de ese ámbito frágil e ilusorio de la decisión aparentemente libre. David contra Goliat.

La victoria de David es posible pero para ello hay que salir del estado absorto, del gregarismo.

Se nada mejor a favor de corriente pero en este caso la corriente lleva al enquistamiento del problema, al pantano. Sólo cabe nadar en la dirección contraria y buscar una orilla que permita abandonar ese cauce y explorar otro más favorable que nos lleve al mar.

Nuestras vidas son ríos que van a dar en la mar (Jorge Manrique)… no a un pantano.

Hay que salirse del mercadillo de los remedios y hacerse con el conocimiento fiable aunque no esté gregarizado.

La Pedagogía no hace daño. Sólo informa, sin adoctrinamiento, sin ofertas de solución.

El cerebro nos quiere absortos, centrados en lo que sus circuitos demandan.

La libertad, la rebelión es posible, aun cuando sea ficticia. Basta con centrar la atención y el trabajo en aquello que desde ese ámbito novedoso se está ofreciendo.

Comprender la trama engañosa del dolor es liberador.

En el dolor crónico el individuo está absorto, centrado en las propuestas cerebrales, aun cuando sean erróneas e improductivas.

– Cuando parece que quiere empezar a dolerme procuro no hacer caso, sabiendo que no está sucediendo nada donde duele y trato de centrarme en lo que estoy haciendo.

En la crisis de migraña el organismo, a través de los circuitos de absorción, recluye al individuo en el refugio, con las luces apagadas; elimina del estómago lo que el individuo ha comido; desactiva la motivación para ocuparse de sus tareas. El padeciente desaparece. Manda el organismo, sus temores, sus fobias.

– ¿No ha salido nada para la absorción?

– Se está investigando. Campos magnéticos, optogenética, microchips… En el futuro podremos desactivar el centro de la absorción cuando nos plazca. Eso dicen…

Todo es posible. De momento tenemos el conocimiento. Puede ser un buen antiabsorbente.

 

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Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
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2 respuestas a Absortos

  1. Montserrat dijo:

    Comprender la trama engañosa del dolor es liberador…Sí!!!

  2. kim dijo:

    El mejor remedio para la absorción es la propia presencia, ser el testigo de este proceso sin pretender controlarlo,ni evitarlo. Esto unido al conocimiento que aportas en todas tus entradas basta para salir del bucle del sufrimiento imaginario. Por cierto esto vale también para procesos de ansiedad, en los cuales la mente también crea multitud de síntomas enraizados en una mentira.

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