¿Son indisolubles las creencias?

¿Se puede curar el dolor crónico, la migraña, la fibromialgia?

Hay quienes afirman que no, de modo rotundo.

Si alguien afirma que se ha curado se podría deducir que el diagnóstico no era correcto.

– Llevo ya varios años sin una sola migraña.

– Ya no tengo fibromialgia.

– Eso es imposible. No tienen cura.

El dolor es una opinión (Ramachandran). ¿Se curan las opiniones?

El organismo necesita convicciones, creencias. De otro modo no podría actuar, predecir la realidad, protegerse cuando cree estar amenazado.

Necesita además que lo que cree tenga un mínimo de estabilidad, de firmeza. Un cerebro veleta, chaquetero, no tiene sentido.

Las creencias son liposolubles, se fijan a la grasilla cerebral y cuesta arrancarlas pero no es imposible.

Realmente seguirán ahí de por vida pero en un estado de activación, de vigencia, variable. Lo que ha sido creído no se olvida pero puede dejar de ser operativo, determinante, y ser relegado al camarote por otro conjunto de convicciones de signo contrario.

– Es increíble. Tenía todos los días dolor. Desde que he empezado con el curso, no me ha dolido.

Hay mucho incrédulo. No les entra en la cabeza que cambiando las convicciones que nutren el dolor, pueda disolverse, como por arte de magia.

Los incrédulos creen en realidad en cosas increíbles: en el viento Sur, los alimentos, memorias del agua, meridianos energéticos, ibuprofeno…

En la red neuronal no se tira ni disuelve nada.Todo sirve, pero los significados pueden cambiar. La creencia en los genes será operativa en los pacientes con antecedentes familiares de migraña, pues la evidencia parecerá abrumadora y estará corroborada por los expertos… pero puede bastar una explicación sobre los mecanismos poderosos de imitación en el seno de la familia para desactivar la convicción.

– Ahora sé que no son los genes sino el aprendizaje facilitado por el modelo familiar.

– Sé que la menstruación es un proceso de despegamiento delicado de la mucosa uterina, una apoptosis, como la caída de las hojas en otoño. No hay inflamación. Ya no tengo migraña ni dolor pélvico.

Increíble.

La imagen interior del evento menstrual seguirá en la conectividad de los recuerdos pero estará inactivada, como las creencias en los reyes magos o las cigüeñas de París y los niños.

El dolor muscular no nace en los músculos, sino en el cerebro.

¡Anda ya!

Anuncios

Acerca de arturo goicoechea

Born in Mondragón, Guipúzcoa, in 1946. Head of the Neurology Department at the Santiago Hospital in Vitoria (Álava), Spain. Published books: Jaqueca, 2004. Depresión y dolor, 2006. Cerebro y dolor (Esquemas en dolor neuropático) 2008. Migraña, una pesadilla cerebral, 2009.
Esta entrada fue publicada en Neurociencia y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a ¿Son indisolubles las creencias?

  1. leo v. dijo:

    Más de 50 años con dolor de cabeza paralizante un par de veces al mes, estos días se cumplen tres años desde que me “curé” con la “medicina del conocimiento” que se enseña por estás páginas. Gracias Arturo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s